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Salah lidera a Egipto en Mundial contra Australia

Mohamed Salah no se pierde las grandes citas. Ni siquiera con el isquiotibial tocado. El capitán egipcio, recién salido de una molestia muscular, apareció este viernes en el once inicial para el duelo de dieciseisavos del Mundial ante Australia, en Texas, disipando de un plumazo las dudas que había sembrado su propio seleccionador.

Hossam Hassan había sido prudente la víspera. Admitió que “no estaba seguro” de que el delantero de 34 años estuviera en condiciones de arrancar de inicio. Una semana antes, Salah había abandonado el campo en el último partido de la fase de grupos, un 1-1 ante Irán, que encendió las alarmas en todo Egipto.

La realidad se impuso a los temores. Con el estadio que suele pertenecer a los Dallas Cowboys como escenario, el técnico decidió no guardarse a su estrella. Salah, ex del Liverpool y emblema absoluto de los Faraones, encabezó una alineación ofensiva en la que también figura Omar Marmoush, del Manchester City, como socio en la punta.

No es un capricho. El torneo en Norteamérica ha vuelto a confirmar el peso específico de Salah: un gol, dos asistencias y una influencia que va mucho más allá de las estadísticas. Con la camiseta de su país mantiene un promedio demoledor, prácticamente un tanto cada dos partidos. Cuando él está, Egipto juega con otra convicción.

El contexto no admite medias tintas. Egipto y Australia persiguen algo que jamás han conseguido: ganar un partido de eliminación directa en un Mundial. No es solo un cruce más, es una frontera histórica para ambas selecciones. Una noche que puede cambiar la dimensión de una generación.

La presión es máxima. El premio, también. Quien salga vivo de Texas se cruzará en octavos con un gigante o con una revelación: la Argentina de Lionel Messi, vigente campeona del mundo, o la debutante Cabo Verde. Un camino brutal o un cuento de hadas. Pero para llegar ahí, primero había que tomar una decisión valiente.

Egipto la tomó. Con Salah desde el primer minuto. Con todo el peso del país sobre sus espaldas y la puerta de la historia entreabierta.