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El minuto que marcó a Mohamed Hany en el Mundial 2026

En el gigantesco AT&T Stadium de Arlington, en pleno arranque del segundo tiempo, el fútbol se detuvo en seco. Era el minuto 48 del Australia–Egipto, duelo de octavos de final del Mundial 2026, cuando Mohamed Hany se desplomó sobre el césped y encendió todas las alarmas.

El lateral egipcio cayó y permaneció inmóvil durante unos segundos que se hicieron interminables. Compañeros, rivales y público contuvieron el aliento mientras entraban los servicios médicos. El silencio pesó más que cualquier cántico. Por un instante, el resultado dejó de importar.

Hany, finalmente, logró incorporarse por su propio pie. Caminó hacia la banda, todavía aturdido, para ser evaluado por el cuerpo médico. Un par de minutos de revisión, miradas rápidas, gestos de “puede seguir”. Y volvió al campo. Egipto respiró. El partido recuperó su pulso. O eso parecía.

Porque el golpe más duro para el defensor aún estaba por llegar.

Del susto al infortunio

Recién reinsertado en el juego, Hany se encontró metido de lleno en la batalla aérea dentro de su propia área. Un centro, un salto, un cabezazo… y la pelota tomó la dirección equivocada. Directa a su propia portería.

Gol para Australia. Autogol de Mohamed Hany.

El fútbol puede ser cruel. El mismo jugador que minutos antes había preocupado al estadio entero por su integridad física terminaba castigando, sin querer, a su propia selección. Para el defensor, el mazazo fue doble: era su segundo autogol en este Mundial.

Egipto quedó tocado anímicamente. Australia aprovechó el regalo, empujado por la inercia de un torneo que no perdona errores en la fase de eliminación directa. Cada detalle cuenta, cada desvío puede cambiar un cruce, cada gesto técnico o fallo individual pesa como una sentencia.

Un Mundial sin red

El duelo en Arlington forma parte de un cuadro final inédito, con 32 selecciones en esta fase de eliminación directa. Desde aquí, no hay red de seguridad: el Mundial entra en su tramo de “o sigues o te vas a casa”.

La ronda de 32 ya ha ido dejando víctimas ilustres y confirmando candidatos. Canadá eliminó a Sudáfrica en SoFi Stadium. Paraguay sorprendió a Alemania en Gillette Stadium. Marruecos dejó fuera a Países Bajos en Estadio Monterrey. Brasil superó a Japón en NRG Stadium. Noruega tumbó a Costa de Marfil en este mismo AT&T Stadium. México doblegó a Ecuador en el Estadio Azteca. Francia se impuso a Suecia en MetLife Stadium.

Después, llegaron más golpes de autoridad: Estados Unidos venció a Bosnia and Herzegovina en Levi's Stadium, Bélgica eliminó a Senegal en Lumen Field, Inglaterra superó a DR Congo en Mercedes-Benz Stadium, España derrotó a Austria en SoFi Stadium, Portugal se impuso a Croacia en BMO Field y Suiza dejó fuera a Argelia en Vancouver Stadium.

En la jornada del 3 de julio, el menú se completaba con tres choques de alto voltaje: Argentina–Cape Verde en Hard Rock Stadium, Australia–Egipto en Arlington y Colombia–Ghana en Arrowhead Stadium.

Todo conduce a un cuadro que se estrecha con cada día. En octavos esperan ya duelos de peso: Paraguay–Francia en Lincoln Financial Field, Canadá–Marruecos en Houston, Brasil–Noruega en East Rutherford, México–Inglaterra en Ciudad de México, Portugal–España en Arlington, Estados Unidos–Bélgica en Seattle, y los cruces que saldrán de Argentina/Cape Verde contra Australia/Egipto en Atlanta, y de Suiza frente al ganador de Colombia/Ghana en Vancouver.

Desde ahí, los cuartos, las semifinales y, por último, la final. Cada ronda parte el torneo en dos. Cada noche manda a casa a otra selección.

Un torneo gigantesco, márgenes diminutos

El Mundial 2026, el más grande de la historia, reparte sus 48 selecciones por 16 sedes en tres países, pero cuando llega la fase de eliminación directa todo se reduce a detalles mínimos. Un desmarque, una parada, un desvío involuntario.

Mohamed Hany lo sabe mejor que nadie. En un minuto pasó del miedo por su salud a la pesadilla del autogol. En un torneo que no concede segundas oportunidades, su nombre queda ligado a uno de esos giros crueles que solo el fútbol es capaz de dibujar.

La pregunta es otra ahora: ¿quién será el próximo en vivir un instante que cambie por completo el rumbo de su Mundial?