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Martin Odegaard: Gol y mensaje previo al Mundial

Martin Odegaard necesitaba una noche así. Un gol, un gesto al banquillo y, sobre todo, la sensación de que el calvario de su rodilla empieza a quedar atrás. El capitán de Arsenal firmó el empate de Noruega en el 1-1 ante Marruecos en Estados Unidos, último amistoso antes del regreso de los nórdicos a un Mundial por primera vez desde 1998.

No fue un simple tanto en un amistoso de verano. Fue un pequeño punto de inflexión.

Del dolor en Brentford a la liberación en Estados Unidos

El noruego de 27 años arrastraba molestias desde febrero, cuando se dañó la rodilla en el 1-1 de Arsenal en el campo de Brentford. No se perdió los grandes partidos, pero los jugó entre dolores durante los tres últimos meses de la temporada, incluido el golpe más duro: la derrota en la final de la Champions League frente a PSG en Budapest, donde fue titular.

Ahora, con la temporada de clubes ya cerrada, Odegaard ha querido aclarar su situación física. Ante las cámaras de TV2, después de marcar ante los semifinalistas de Qatar 2022, sonó casi liberado: lleva tiempo “luchando” con esa rodilla, pero siente que por fin empieza a aflojar la presión. Se ve cerca del 100 %.

El calor en Estados Unidos apretaba, el ritmo del partido también, pero el capitán respondió. Terminó fuerte. Y eso, a una semana del debut mundialista, vale tanto como el propio gol.

Un capitán en forma para el gran regreso de Noruega

Con la final europea ya archivada, Odegaard ha girado el foco por completo hacia Noruega. El país regresa a una Copa del Mundo tras 28 años de espera y lo hace en un Grupo I nada sencillo: Irak, Senegal y Francia.

El mediapunta aterriza en el torneo en plena racha con su selección: el tanto ante Marruecos fue su quinto gol internacional. Llega al estreno contra Irak con la portería entre ceja y ceja y con un reto muy concreto en la cabeza.

Nada más marcar, se giró hacia el banquillo y levantó cuatro dedos hacia su seleccionador, Stale Solbakken. No era un gesto al azar. Solbakken, en su etapa de jugador, firmó nueve goles con Noruega. Su capitán ya va por cinco. La persecución está en marcha.

“Ahora solo quedan cuatro. ¡Nos vamos acercando!”, explicó después el propio Odegaard, entre sonrisa y desafío.

El mensaje al técnico es claro: quiere más responsabilidad en el área, más presencia en la zona de remate. Y el entrenador, que le ha pedido precisamente más gol, no puede quejarse de la respuesta.

Adaptarse a Estados Unidos: botes traicioneros y margen de mejora

El amistoso dejó también una advertencia para Noruega: los campos en Estados Unidos no perdonan despistes. Las críticas a los terrenos de juego han sido constantes en las últimas semanas y el propio Odegaard reconoció que el bote del balón le jugó una mala pasada en una acción comprometida.

“La que regalé fue fea, por suerte la pude arreglar”, admitió. Habló de un balón suelto, de un bote extraño, de una superficie a la que todavía tiene que acostumbrarse. Se permitió medio excusa, pero enseguida la equilibró con autocrítica: el equipo supo meterse en el partido, crecer con los minutos y acabarlo con la sensación de que pudo ganar.

La presión marroquí, el calor, el ritmo y esos pequeños detalles del césped dibujan ya el tipo de escenario que Noruega puede encontrarse en el torneo. Y ahí la figura de Odegaard, por jerarquía y por talento, será clave para ordenar, pausar o acelerar según lo pida el guion.

Noruega y Marruecos, dos candidatos silenciosos

El empate deja a las dos selecciones en un punto similar: afinadas, competitivas y señaladas como posibles tapadas del Mundial. Marruecos llega con el peso de su condición de semifinalista en 2022. Noruega, con una generación que mezcla estrellas consolidadas y ambición contenida por años de ausencia en las grandes citas.

En medio de todo, Odegaard. Capitán de un gigante europeo como Arsenal, cerebro de su selección y ahora, por fin, más cerca de la plenitud física que de la camilla. Marca, asiste, manda y se pone objetivos personales sin esconderse.

Ya ha reducido a cuatro la distancia con los nueve goles de Solbakken. El siguiente paso espera en el debut ante Irak. La pregunta es sencilla y, para Noruega, decisiva: ¿hasta dónde puede llegar este equipo si su número 10 está realmente al 100 %?