Liverpool acelera por Bradley Barcola: una operación de récord
Liverpool ya tiene un extremo nuevo en Anfield, el internacional español Víctor Muñoz, fichado desde Osasuna por unos 40 millones de euros. Pero en los despachos de Merseyside nadie se engaña: el verdadero vacío que preocupa es el que dejará Mohamed Salah cuando, como se espera, haga las maletas rumbo a la Saudi Pro League o a la Major League Soccer.
El club necesita una estrella para la banda. Y el foco se ha desplazado con fuerza hacia París.
De Diomande a Barcola: giro en el plan de ataque
Durante buena parte del verano, el gran objetivo había sido Yan Diomande, de RB Leipzig. Extremo eléctrico, internacional con Costa de Marfil, perfil perfecto para encender Anfield. Sin embargo, el propio jugador ha ido orientando su futuro hacia el Paris Saint-Germain, lo que ha cambiado el tablero.
Ese posible movimiento hacia el PSG ha abierto otra puerta. Una mucho más grande: Bradley Barcola.
Durante semanas se habló de que el francés era “intocable” en el vigente campeón de la Ligue 1. Una pieza a proteger, incluso con la llegada de otros atacantes. Pero, según la información insistente de Fabrizio Romano, ese estatus se ha desmoronado.
“Hasta la semana pasada, Barcola era intocable; ahora le veo vinculado a varios clubes. La realidad es que Barcola ya no es intocable. Tiene serias posibilidades de dejar París en este mercado de verano”, explicó el periodista, que también subrayó que las conversaciones para renovar su contrato están completamente paralizadas.
Ahí entra Liverpool.
Liverpool y Arsenal, al teléfono
Romano detalla que tanto Liverpool como Arsenal han llamado a la puerta de Barcola. En Anfield lo tienen “en lo más alto de su lista” desde la planificación del mercado de 2025, y el interés se mantiene firme. En Londres, el francés gusta, pero el orden de prioridades es distinto: el objetivo número uno es Rogers; Barcola ocupa el segundo escalón en la lista de extremos, con más nombres en la recámara.
En el PSG, mientras tanto, el escenario es claro: no hay acuerdo para un nuevo contrato y la negociación está detenida desde hace tiempo. El club parisino ya no se aferra a la etiqueta de “no se vende”. Lo hará, pero sólo por una cantidad enorme.
Y ahí es donde la operación se vuelve descomunal.
Un fichaje de récord británico
Según información de TEAMtalk, el entorno de Barcola está explorando activamente una salida este verano. No se trata de un simple tanteo: el jugador mira el mercado y escucha propuestas. Para sacarlo del Parque de los Príncipes, eso sí, hará falta un golpe sobre la mesa a nivel financiero.
El PSG pedirá alrededor de 150 millones de euros (128 millones de libras, 172 millones de dólares) por el atacante de 23 años. Esa cifra superaría el récord de traspaso del fútbol británico que el propio Liverpool estableció el verano pasado con los 125 millones de libras pagados por Alexander Isak al Newcastle.
No será una ganga, ni mucho menos. Pero el mensaje es nítido: si alguien presenta el paquete económico adecuado, París se sentará a negociar. Y si Barcola rechaza otra oferta de renovación, en el club francés se verán obligados, aunque a regañadientes, a considerar su venta.
Hoy, una llegada a Anfield “parece una posibilidad creciente”, según las fuentes citadas. El puzzle empieza a encajar.
“Una bendición” perder a Diomande
Mientras la directiva sopesa el golpe económico, las voces autorizadas del entorno ‘red’ empiezan a posicionarse. El excentrocampista del Liverpool Danny Murphy, en declaraciones a BetWright, ve incluso un lado positivo en el hecho de que Diomande se escape.
“Creo que es un futbolista magnífico. Pero no creo que tuvieran que ir a por Diomande por el dinero del que se hablaba”, señaló. “Es un súper talento, pero sólo eso: un talento, un proyecto. Pagar más de 100 millones por un jugador que aún no tiene un cuerpo de trabajo que justifique ese dinero no era el camino correcto. En cierto modo, puede ser una bendición”.
Murphy ve en Barcola una apuesta más sólida, pese al coste.
“Sería menos caro y quizá algo prescindible para el PSG con los fichajes que están haciendo. Le hemos visto en la Champions League en los últimos años y el impacto que puede tener en los partidos, así que es un fichaje menos arriesgado”, argumentó.
Hay, eso sí, un matiz táctico que no pasa desapercibido.
El encaje en el ‘once’: zurdo de izquierda para un vacío en la derecha
Barcola se siente más cómodo en la banda izquierda. Desde ahí, con espacio por delante, acelera, encara y desborda. Puede jugar a pierna cambiada por la derecha en ocasiones, pero no es su hábitat natural. Y el hueco que deja Salah está precisamente en ese costado diestro.
“El único problema con Barcola es que está más cómodo en la izquierda que en la derecha”, admite Murphy. “Puede jugar en la derecha de vez en cuando, pero creo que alguien más acostumbrado y más adecuado para jugar ahí sería una mejor opción. Pero Barcola también, ¿por qué no?”.
La reflexión no es menor. Liverpool no sólo busca talento; busca un futbolista capaz de sostener, o al menos acercarse, al impacto competitivo de Salah: goles, asistencias, liderazgo ofensivo y fiabilidad en las grandes noches. Pagar una cifra de récord por un jugador que quizá tenga que adaptarse a una posición distinta añade una capa de riesgo deportivo a una operación ya gigantesca en lo económico.
Un verano decisivo en Anfield
Mientras el mercado se calienta, la sensación en el entorno del club es de encrucijada. La plantilla necesita un retoque profundo, no un simple par de pinceladas. Hay dudas, preguntas, debates abiertos sobre la dirección del proyecto.
“Es fascinante ver lo que van a hacer, porque la plantilla necesita un poco de reconfiguración”, apunta Murphy. “Hay muchas preguntas alrededor del Liverpool ahora mismo; cuando piensas en haber ganado la liga y luego lo que se ha gastado, es un enigma increíble en el que están y en el que no deberían estar”.
Liverpool tiene luz verde desde París. Tiene un objetivo claro en Bradley Barcola. Tiene también la presión de reemplazar a uno de los mejores atacantes de su historia reciente.
La decisión ya no es si le quieren. Es si están dispuestos a romper, otra vez, la banca para que el próximo gran extremo de Anfield llegue desde el Parque de los Príncipes.






