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Robert Lewandowski a un paso de unirse a Chicago Fire

Robert Lewandowski está a punto de cambiar el Camp Nou por el lago Michigan. El legendario delantero polaco, ya sin contrato tras despedirse del Barcelona al final de la temporada, ultima su llegada a Chicago Fire, donde se espera que firme por dos años y se convierta en uno de los grandes nombres de la Major League Soccer.

Tiene 37 años, pero su nombre sigue pesando como pocos. Chicago lo sabe y lleva tiempo trabajando en silencio. En diciembre, el club ya había reconocido contactos con el jugador. No fue un simple sondeo: Lewandowski figura desde hace tiempo en su “discovery list”, una herramienta clave en la MLS que blinda los derechos de negociación. Cualquier otro club de la liga que quisiera ficharlo debería compensar económicamente a Fire. Y eso, en la práctica, ha mantenido el diálogo entre las dos partes vivo y constante.

No era la única opción sobre la mesa. AC Milan tanteó el terreno, al igual que varios equipos de la Saudi Pro League, dispuestos a entrar en la puja por el máximo goleador histórico de Polonia. Aun así, todo apunta a que su siguiente capítulo estará en Estados Unidos, donde se situará inmediatamente entre los futbolistas mejor pagados de la competición.

Para Chicago, el impacto va mucho más allá del césped. La ciudad alberga una de las mayores comunidades polacas fuera de Polonia. El fichaje de su gran ídolo nacional encaja casi de forma natural con la identidad de la ciudad. No es solo un golpe deportivo; es un gesto directo al corazón de una afición potencial enorme, lista para llenar gradas con banderas blancas y rojas.

En lo deportivo, el equipo llega en ascenso. Fire es tercero en la Conferencia Este de la MLS y viene de firmar la temporada pasada su primera presencia en los play-offs en años. Tras el parón por el Mundial, el conjunto de Chicago volverá a la acción el viernes 17 de julio ante Vancouver. La posible irrupción de Lewandowski en ese contexto convertiría cada partido en un evento.

Su currículum respalda el ruido que genera cualquier movimiento suyo. Doce temporadas en la Bundesliga, repartidas entre Borussia Dortmund y Bayern Munich, diez títulos de liga, la Champions de 2020 levantada con el Bayern. Durante años, fue el delantero total en Alemania: área, remate, liderazgo.

En 2020, todo apuntaba a que coronaría su carrera con el Balón de Oro. Era el gran favorito, pero el premio se canceló por la pandemia de Covid-19. Un vacío que aún se recuerda. Un año después, terminó segundo en la votación, y sí se llevó dos veces el premio The Best de la FIFA, en 2020 y 2021, como reconocimiento a un dominio que trascendía estadísticas.

Su salto al Barcelona en 2022 parecía el epílogo perfecto a una trayectoria de élite. En el club azulgrana, Lewandowski sumó tres títulos de La Liga y una Copa del Rey en 2025, firmando 120 goles en 193 partidos. Números de superestrella. Sin embargo, el último año dejó otra cara: las lesiones se encadenaron y solo pudo ser titular en 17 encuentros ligueros. El desgaste empezó a notarse.

Su salida del Barça abrió una nueva etapa en el proyecto deportivo del club. Para cubrir el vacío ofensivo, la entidad catalana ha incorporado al extremo de Newcastle Anthony Gordon, con un contrato de cinco años y un traspaso superior a los 80 millones de euros. Al mismo tiempo, espera la decisión sobre Marcus Rashford, que jugó cedido desde Manchester United la pasada campaña, y sigue muy atenta a la situación de Harry Kane, que entra en su último año de contrato con Bayern Munich.

Mientras Barcelona redefine su ataque, Chicago se prepara para abrazar a un goleador de época. Si se cierra el acuerdo, la MLS sumará otro nombre ilustre a su escaparate y Fire dispondrá de un referente inmediato, dentro y fuera del campo.

La pregunta ya no es si Lewandowski puede seguir marcando diferencias. Es otra: ¿hasta dónde puede llegar Chicago con uno de los grandes delanteros de su generación liderando el proyecto?