Paul Scholes y el dilema de Declan Rice ante RD Congo
La fase de grupos ha dejado más dudas que certezas y, en Inglaterra, el primer gran debate serio del Mundial ya tiene protagonista: Declan Rice. Paul Scholes, voz autorizada del centro del campo inglés por historia y jerarquía, ha sido tajante. Para el duelo de octavos ante RD Congo, él dejaría al mediocentro del Arsenal en el banquillo.
Inglaterra llega a la fase de eliminatorias con números sólidos pero sensaciones tibias. Siete puntos de nueve posibles en el Grupo L, liderato asegurado y un estreno convincente con un 4-2 ante Croacia que disparó el optimismo. Desde entonces, el brillo se ha apagado. Empate gris ante Ghana, incapaz de romper el muro africano, y un 2-0 trabajado, demasiado trabajado, frente a Panamá, con el marcador desbloqueado pasada la hora de juego.
Rice se perdió ese último encuentro. Parte por unas molestias que arrastra, parte por precaución disciplinaria tras ver amarilla contra Ghana y quedar al borde de la sanción. Todo apunta a que está listo para volver al once ante RD Congo. Pero Scholes no lo ve así.
Scholes: “Tiene que ser un cara a cara entre Rice y Anderson”
En su intervención en el podcast The Good, The Bad & The Football, Scholes fue directo al corazón del plan de Tuchel.
“Inglaterra no necesita jugar con dos mediocentros defensivos en el próximo partido”, lanzó, abriendo un melón que muchos intuían pero pocos habían verbalizado con tanta claridad. El excentrocampista no quiso faltar al respeto al rival, pero sí dejó claro el enfoque que, a su juicio, debe adoptar el seleccionador: ante equipos de menor jerarquía, hay que llenar el campo de atacantes.
Para Scholes, la elección es nítida: “Tiene que ser un cara a cara entre Declan Rice y Elliot Anderson, y creo que me quedaría con Anderson”. La razón, según su lectura, está en la dirección del juego. Considera que el futbolista de Nottingham Forest, a punto de convertirse en nuevo jugador de Manchester City por una cifra astronómica, ofrece algo que ahora mismo Inglaterra necesita más que nunca: pase vertical, agresividad con balón, intención constante de mirar hacia delante.
Scholes no niega la categoría de Rice. Al contrario. Lo define como “gran jugador” y “gran líder”, alguien que casi siempre quieres en tu equipo. Pero ahí introduce un matiz que duele en el norte de Londres: su impacto en el juego ofensivo del Arsenal.
El espejo del Arsenal y la sombra sobre Rice
El exjugador del Manchester United mira hacia la última temporada de los de Mikel Arteta para justificar sus dudas. A su juicio, el Arsenal, pese a pelear por el título, no desplegó un fútbol especialmente brillante en muchos tramos del curso. Y en ese contexto, Scholes apunta directamente al vínculo entre Rice y Martin Odegaard.
Rice, sostiene, no logró conectar de forma consistente con el cerebro noruego. No consiguió “meterle en el partido” con la frecuencia necesaria. Y teme que ese patrón se haya trasladado a la selección: demasiada seguridad, demasiada pausa, poca chispa en la conexión con los hombres creativos.
En cambio, Scholes ve en Anderson un perfil distinto, más arriesgado con el balón, más dispuesto a filtrar pases y a acelerar el ritmo del ataque. Para él, ese matiz puede marcar la diferencia en un encuentro ante un rival que, previsiblemente, cederá la iniciativa.
Sobre la victoria ante Panamá, su diagnóstico fue igual de crudo: “No fue buena”. Y amplió el foco: a lo largo de los tres partidos, no ha visto todavía un equipo con pinta de campeón del mundo. Reconoce que Inglaterra está ganando, que tiene jugadores capaces de decidir partidos por sí solos, pero coloca el listón muy alto: no ve todavía a los de Tuchel al nivel de Francia o Argentina.
Nicky Butt discrepa: “Hay jugadores que no se pueden dejar fuera”
La crítica de Scholes no ha llegado sola. Nicky Butt, otro excompañero suyo en el Manchester United y también exinternacional inglés, coincide en el diagnóstico general, pero no en la solución. Él también cree que no se puede salir con dos mediocentros posicionales frente a equipos que apenas tendrán la pelota. Sin embargo, para Butt, el intocable es Rice.
Su propuesta es clara: un solo mediocentro defensivo, y ese debe ser el jugador del Arsenal. Anderson, por tanto, fuera del once.
Butt no escatima elogios hacia el futbolista de Nottingham Forest. Lo califica como “brillante” y “jugador top, top, top”, argumento que, recuerda, respalda el enorme esfuerzo económico de Manchester City, dispuesto a desembolsar una cifra en torno a los 120 millones. Pero incluso con ese reconocimiento, traza una línea roja: “No puedes dejar fuera a Declan Rice. Es uno de esos futbolistas que simplemente no se sientan”.
La discusión, así, no gira solo en torno a nombres, sino a jerarquías. Scholes reclama una sacudida táctica, un golpe de timón valiente. Butt apela al peso específico de un líder consolidado en vestuarios de élite.
RD Congo, un rival incómodo en el horizonte
Mientras el debate se enciende en los platós y podcasts, el calendario no espera. RD Congo aguarda en octavos tras firmar una fase de grupos más que digna en el Grupo K: victoria ante Uzbekistán, empate con Portugal y derrota ante Colombia. Terceros de grupo, pero con argumentos para incomodar a cualquiera.
Para Inglaterra, el cruce llega en un punto delicado. El resultado acompaña, el juego no tanto. La sensación de estar ganando sin convencer se mezcla con la obligación histórica: Tuchel dirige a una selección que lleva 60 años persiguiendo un título mundial y ahora intenta acabar con esa sequía en territorio estadounidense.
La pregunta, entonces, se vuelve inevitable: ¿apostará el seleccionador por la seguridad de siempre o escuchará a quienes piden un giro ofensivo? ¿Rice como ancla indiscutible o Anderson como símbolo de una Inglaterra más atrevida?
La respuesta llegará el miércoles por la noche, cuando se lea la alineación. Y quizá, en esa lista de once nombres, se empiece a escribir el verdadero tono del Mundial inglés.





