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Jürgen Klopp se aleja del foco tras el fracaso mundialista de Alemania

La noche en que Alemania volvió a caerse del escenario grande, el nombre de Jürgen Klopp volvió a retumbar con fuerza. Selección eliminada, país en shock, futuro en el aire. El guion de siempre. Pero el exentrenador del Liverpool, ahora responsable global de fútbol en Red Bull, pisó el freno con decisión: no es su momento.

Alemania, cuatro veces campeona del mundo, quedó fuera en octavos tras una derrota por 4-3 en los penaltis ante Paraguay, después de un 1-1 agónico en Boston. Primera tanda perdida por la Mannschaft en un Mundial. Golpe histórico, y otra vez la misma pregunta: ¿y ahora qué?

Klopp se baja del debate

En pleno directo como analista en MagentaTV, Klopp escuchó la cuestión que todo el país se hacía: qué tendría que pasar para que aceptara el cargo de seleccionador. Su respuesta, recogida por Bild, fue tan clara como fría para los que sueñan con verlo en el banquillo nacional.

“No lo he pensado todavía”, admitió. Y enseguida tiró de experiencia. “He estado a menudo en esa situación como entrenador, cuando un gran sueño se hace añicos”. Sabe lo que significa hundirse en un torneo. Sabe lo que significa estar en el otro lado de la mesa.

Klopp entiende que su nombre aparezca en todas las quinielas. Lo dijo sin falsa modestia. Pero cerró la puerta, al menos por ahora: “No es el momento adecuado para hablar de eso, y menos conmigo”. Recordó que tiene trabajo, uno que “disfruta de verdad”, y remarcó que no es precisamente “un empleo a tiempo parcial”.

La frase que resume su postura llegó al final: Alemania acaba de ser eliminada, y este “no es el momento” para pensar en el futuro de Jürgen Klopp. El foco, viene a decir, debe estar en el fracaso colectivo, no en su posible aterrizaje.

Alemania, otra vez al suelo

La eliminación duele porque Alemania había cumplido en la fase de grupos. Terminó primera del Grupo E pese a perder 2-1 ante Ecuador en el tercer partido. Parecía un tropiezo asumible dentro de un camino largo. No lo fue.

Ante Paraguay, el guion se torció pronto. Julio Enciso abrió el marcador y encendió todas las alarmas. Kai Havertz, uno de los rostros de esta nueva generación alemana, empató y sostuvo a la selección en el partido. El choque se estiró hasta la prórroga, donde Jonathan Tah llegó a celebrar un cabezazo que parecía el gol de la clasificación. El VAR lo borró del marcador y cambió la noche.

La tanda de penaltis terminó de escribir la tragedia. Havertz falló. Nick Woltemade también. Paraguay desperdició dos balas de partido con Antonio Sanabria y Fabián Balbuena, pero el perdón alemán fue aún mayor. Tah, héroe potencial en la prórroga, envió su lanzamiento fuera. José Canale no perdonó en la muerte súbita. Fin.

Nagelsmann se planta: “No voy a huir”

En medio del ruido, Julian Nagelsmann defendió su continuidad. No se escondió tras la eliminación. En la sala de prensa, el seleccionador dejó claro que no piensa dimitir por iniciativa propia.

“No soy de los que salen corriendo”, aseguró. Recordó que no es la primera vez que Alemania firma un torneo por debajo de su peso histórico y apuntó a “unas cuantas cosas básicas” que prefiere no detallar en público. Pero no esquivó su responsabilidad.

“No soy de los que se sientan aquí y dicen: ‘dimito ahora, solo porque hemos sido eliminados’”, subrayó. La decisión, insistió, está en manos de la DFB. Si la federación quiere que siga, seguirá. Si no, que se lo comuniquen. Sin dramatismos, pero también sin renunciar al cargo.

La presión, sin embargo, no va a aflojar. Otra salida prematura, otro debate nacional sobre identidad, modelo y liderazgo. Y en el centro de todo, un técnico joven que asegura no tener intención de abandonar el barco.

Havertz, roto: “Otra vez a la nada”

El vestuario también habló desde la herida. Kai Havertz, uno de los futbolistas llamados a tirar del carro en esta etapa, se mostró desbordado. En declaraciones recogidas por la web de FIFA, el delantero del Arsenal confesó sentirse “un poco sin palabras”.

Es su segundo Mundial. En ambos, el mismo final: “no ha salido nada”. Pidió perdón. Reconoció que Alemania no ha jugado “mal fútbol” en los últimos torneos, pero siempre ha faltado “algo”. También esta vez.

Su mensaje apuntó directamente a los jugadores. “Tenemos que mirarnos con dureza a nosotros mismos, especialmente los jugadores”, afirmó, dejando explícitamente al margen al seleccionador. Un gesto que, en plena tormenta sobre el futuro de Nagelsmann, no pasa desapercibido.

El desgarro de Gakpo en Guadalupe

Mientras Alemania se desangraba en los penaltis, otra historia, mucho más íntima y brutal, se escribía lejos de Boston. Cody Gakpo marcó y se rompió por dentro.

El delantero del Liverpool abrió el marcador para Países Bajos en su duelo de octavos ante Marruecos, en Guadalupe. Crysencio Summerville lo filtró al espacio, Gakpo atacó el balón, lo cazó y cruzó un disparo raso imparable. Gol. Y de inmediato, el derrumbe.

Se agachó, se llevó las manos al rostro, se quedó clavado en el césped mientras sus compañeros corrían a abrazarlo. No era un gol cualquiera. Era un grito ahogado.

Días antes, Gakpo y su pareja, Noa van der Bij, habían anunciado la muerte de su hijo durante el embarazo. Lo habían llamado Elijah. “Con el corazón roto, compartimos la devastadora noticia de que nuestro niño falleció durante el embarazo”, escribió ella en redes sociales. “Elijah Raphael Gakpo, amado para siempre, para siempre nuestro hijo”.

El propio Gakpo habló de “un momento increíblemente difícil” para su familia y pidió respeto y privacidad. Ese disparo cruzado ante Marruecos llevaba todo ese peso.

Durante muchos minutos, pareció el gol que metía a Países Bajos en la siguiente ronda. Pero el fútbol, a veces cruel, se reservó otro giro. Issa Diop empató en el primer minuto del tiempo añadido y el partido se fue también a los penaltis. Marruecos se impuso 3-2 desde los once metros y dejó fuera a los neerlandeses.

Un Mundial que expone a gigantes derrumbados, entrenadores bajo juicio y jugadores desbordados por algo mucho más grande que el juego. Y una pregunta que flota, en Alemania y fuera de ella: ¿quién va a ser capaz de reconstruir todo esto a tiempo para el próximo gran torneo?

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