Inglaterra y Escocia en la recta final del Mundial
El Mundial entra en su tercera jornada de la fase de grupos y el torneo empieza a crujir de verdad. Unos hacen cuentas, otros curan heridas y algunos, como Cristiano Ronaldo, se reafirman a base de goles.
Bellingham pide calma tras el “segundo partido febril” de Inglaterra
El 0-0 de Inglaterra ante Ghana en Boston dejó un poso incómodo. No por el resultado en sí —el punto deja a los de Thomas Tuchel muy cerca del billete a octavos—, sino por la sensación de ocasión perdida. Un triunfo habría sellado ya el pase a la ronda de 32. En cambio, todo queda pendiente de Panamá el sábado.
Jude Bellingham, elegido mejor jugador del encuentro, bajó el volumen del drama. Habló de “second game fever”, ese extraño mal que persigue a Inglaterra: ya son cuatro empates consecutivos en el segundo partido de un gran torneo, desde la Eurocopa 2020. Para él, el equipo debe “roll with it”, aceptar el bache, aprender y resetear antes de Panamá.
La estadística respalda parte del discurso. Inglaterra sigue líder del Grupo L, no ha encajado un solo gol y depende de sí misma para acabar primera: le basta con mejorar el resultado que Ghana obtenga frente a Croacia. El problema es la imagen: un ataque espeso, un Harry Kane desconectado durante casi todo el choque y un tramo final donde el capitán falló lo que no suele fallar.
Kane no se flagela por el fallo ante Ghana
Harry Kane, a sus 32 años, ya ha vivido suficientes torneos como para no hundirse por un remate a la grada. Su ocasión, a siete metros de la portería, en los últimos minutos ante Ghana, habría cambiado el relato del partido. Pero se marchó alta. Y con ella, buena parte del optimismo inglés.
El delantero de Bayern Múnich se lo toma con naturalidad. “Es parte de la vida de un delantero”, admitió. “Nueve de cada diez veces marco esa ocasión”. No lo hizo esta vez, pero insiste en que no siente que el equipo dependa en exceso de él. Sabe que en un gran combinado siempre se mira al ‘9’ cuando la pelota no entra, y asume el foco sin dramatizar. Su mensaje es simple: la próxima caerá dentro.
Desde dentro del vestuario, Eberechi Eze también quiso apagar el ruido sobre una supuesta “Kane-dependencia”. Para el centrocampista, el empate no cambia la dinámica del grupo ni la mentalidad del equipo. Inglaterra, dice, mantiene la misma ambición y confía en la profundidad de su talento ofensivo.
Alarmas médicas: Rice y James, en el alambre
El empate ante Ghana no solo dejó dudas futbolísticas. También dejó tocados. Declan Rice abandonó el Boston Stadium con la pierna vendada tras sufrir un golpe en la segunda parte. Reece James, que completó los 90 minutos pese a sus antecedentes de lesiones en el Chelsea, también será evaluado.
Según la radiotelevisión británica, no existe preocupación por un problema grave en Rice, pero Tuchel podría reservarlo ante Panamá para evitar riesgos, sobre todo teniendo en cuenta que el mediocentro ya vio su primera amarilla del torneo. Una segunda tarjeta le dejaría fuera del hipotético duelo de octavos.
La norma de la FIFA es clara: dos amarillas en la fase de grupos suponen un partido de sanción, aunque las tarjetas se limpian al terminar esta ronda. Inglaterra se juega el liderato, pero también la gestión fina de esfuerzos y sanciones.
Polémica mundial: la protesta de Paraguay por el “gesto tapado” de Bellingham
El Mundial también hierve en los despachos. La Federación Paraguaya ha presentado una queja formal a la FIFA por lo que considera un doble rasero en la aplicación de la nueva regla que castiga cubrirse la boca en una confrontación.
Miguel Almirón fue el primero en ver la roja bajo esta norma en el triunfo de Paraguay ante Turquía, tras una revisión del VAR. En cambio, Jude Bellingham no recibió sanción alguna cuando se tapó la boca mientras hablaba con Jordan Ayew durante el Inglaterra–Ghana.
La clave, según el organismo arbitral, es el contexto: el intercambio entre Bellingham y Ayew fue amistoso, sin rastro de enfrentamiento. El caso Almirón, en cambio, se produjo en un clima de tensión. La protesta paraguaya apunta a la consistencia del criterio. La FIFA, por ahora, sostiene que la norma nació para combatir insultos y abusos verbales, no para penalizar cualquier gesto de discreción.
Cristiano Ronaldo responde a lo grande
Mientras Inglaterra se enreda en debates, Cristiano Ronaldo eligió la vía más directa: marcar. Y mucho. El portugués firmó un doblete en el 5-0 de Portugal ante Uzbekistán, una exhibición que lo devuelve al centro del escenario tras las críticas por su flojo estreno frente a DR Congo.
Bruno Fernandes, que asistió uno de los tantos, no lo ocultó: el vestuario necesitaba ver de nuevo a su capitán celebrando. “Es nuestro jugador de referencia en ataque”, reconoció. El 5-0, más allá del marcador, refuerza la candidatura lusa en el Grupo K, que se cerrará con un pulso por el liderato ante Colombia en Miami.
Ronaldo, que proclamó estar “de vuelta”, lanza así un aviso a quienes le daban por amortizado. El torneo dirá si es un último gran acto o el inicio de una despedida a lo grande.
Escocia, Brasil y una noche que puede cambiar una historia
Mientras Inglaterra calcula, Escocia sueña. El equipo de Steve Clarke llega a Miami con la sensación de caminar sobre una cuerda floja, pero con la oportunidad de su vida: medirse a Brasil con el pase a octavos al alcance de la mano.
El 1-0 sufrido ante Marruecos, con gol encajado a los 70 segundos, complicó las cuentas. Aun así, el escenario es claro. Si Escocia vence a Brasil, estará en la siguiente ronda y, si Marruecos tropieza ante Haití, incluso podría liderar el grupo. Un empate, casi seguro, también bastaría: cuatro puntos suelen ser pasaporte para estar entre las mejores terceras.
La derrota, en cambio, abre un territorio de suspense. El único consuelo es que el 0-1 ante Marruecos dejó una diferencia de goles asumible. Otra caída por la mínima dejaría a los escoceses con tres puntos y un -1 en el balance. Históricamente, esa cifra ha permitido colarse entre las mejores terceras, pero sin garantías. Sería vivir pendiente del resto del mundo.
La cita, cargada de historia, llega con un añadido: el posible estreno en este Mundial de Neymar. Carlo Ancelotti confirmó que la estrella brasileña está “lista para jugar” tras superar sus molestias en la pantorrilla. Podría disputar 45 minutos o el partido completo. Una mala noticia para Escocia, que ya sabe lo que es sufrir ante Brasil en las grandes citas: 1974, 1982, 1990 y 1998 acabaron sin victorias europeas.
Ancelotti, eso sí, no se fía. Definió a Escocia como un equipo de “luchadores”, bien organizado y con futbolistas de jerarquía como Scott McTominay y John McGinn. Advirtió a los suyos: en un Mundial ya no hay partidos fáciles.
La invasión de la Tartan Army
Si algo no falta en Miami es color escocés. La Tartan Army ha tomado las playas, las calles y los bares. Gaitas, faldas, banderas de San Andrés y un ambiente que ha enamorado a los locales. La policía estadounidense, que ya había elogiado el comportamiento de los aficionados británicos en Boston, habla de una “atmósfera inolvidable” en Miami Beach.
Los hinchas de Escocia se han mezclado con los brasileños en un intercambio de cánticos y bromas, con el partido como excusa perfecta para una fiesta que, gane quien gane, ya ha dejado huella en la ciudad.
Inglaterra y Escocia, en ruta de colisión
Mientras tanto, en los despachos de la FIFA y en las calculadoras de los aficionados, asoma un cruce que encendería el torneo: Inglaterra contra Escocia en octavos, en Ciudad de México, el 6 de julio.
Hoy, la proyección matemática coloca a los ingleses como primeros del Grupo L y a Escocia como tercera del Grupo C. Ese cruce los emparejaría en la ronda de 32. Pero todo puede cambiar en 90 minutos: una goleada de Brasil, un tropiezo inglés ante Panamá, un empate inesperado en otro grupo… El tablero es inestable.
En un Mundial marcado por tormentas que ya han obligado a retrasar partidos —como el Francia–Irak— y por la posibilidad de que las últimas jornadas no siempre arranquen a la vez si el clima golpea de nuevo, la sombra de la “Disgracia de Gijón” de 1982 sobrevuela el calendario. El reglamento habla de simultaneidad salvo fuerza mayor. La meteorología, en pleno verano, amenaza con poner a prueba esa promesa.
El otro Mundial: precios, reglas y supersticiones
Fuera del césped, el torneo también se juega en otros frentes. Gordon Brown, ex primer ministro británico, ha exigido una investigación sobre los precios de las entradas, que califica de “extorsivos” y muy por encima de los de la última Eurocopa en Alemania. Asegura que se está expulsando a las familias de clase trabajadora de los estadios.
En Ghana, el relato tiene un tinte casi místico. El autoproclamado brujo Nana Kwaku Bonsam se atribuyó el fallo de Harry Kane ante la selección africana y ahora dice haber “liberado” al delantero para que pueda marcar frente a Panamá. Un guiño folclórico en un Mundial donde la tecnología, el VAR y las nuevas normas disciplinarias conviven con supersticiones de siempre.
Alemania, Argentina y el pulso de los gigantes
Lejos de las islas británicas, otros gigantes ajustan su plan. Alemania, ya clasificada, se toma su duelo ante Ecuador como “una final”, en palabras de Nadiem Amiri. El mensaje es nítido: no bajar el pistón, respetar la competición y mantener la inercia ganadora.
Argentina, por su parte, afronta su último partido de grupo ante Jordania en Dallas con el billete a octavos en el bolsillo, pero sin intención de dejar a Lionel Messi en el banquillo. Lionel Scaloni ha hablado con su capitán y la idea es que juegue, al menos, 45 minutos. Messi suma cinco goles en dos encuentros y encabeza la carrera por la Bota de Oro. El técnico rotará en otras posiciones, obligado además por la lesión de Cristian Romero, que apunta a reaparecer, como pronto, en la fase de eliminación directa.
El Mundial entra en territorio serio. Inglaterra busca reencontrar su pegada sin perder a sus pilares. Escocia se juega media vida ante Brasil con la Tartan Army como escudo emocional. Portugal vuelve a vivir del gol de Cristiano. Y, en el horizonte, se dibuja una pregunta que nadie se atreve a formular en voz baja en las islas: ¿están condenados Inglaterra y Escocia a cruzarse en México… o el Mundial les tiene reservada otra vuelta de guion?






