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Guerra entre Atlético y Barça por Julián Álvarez: denuncia a FIFA

La relación entre Atlético de Madrid y Barcelona ha tocado fondo. El club rojiblanco se prepara para dar un paso que marca un antes y un después: denunciar formalmente al Barça ante la FIFA por lo que considera un acoso ilegal a su delantero estrella, Julián Álvarez.

No se trata de un jugador cualquiera. El argentino llegó al Metropolitano en el verano de 2024 procedente de Manchester City, con un contrato hasta 2030 y por unos 81,8 millones de libras, una salida récord para el club inglés. Un fichaje estructural, pensado para ser pilar del proyecto. Y precisamente por eso, en el Atlético sienten que se ha cruzado una línea roja.

Gil Marín rompe el silencio

Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado rojiblanco, lo dejó cristalino en declaraciones a EFE: la entidad irá hasta el final.

«Nuestra responsabilidad es defender los intereses del Atlético de Madrid, y por eso vamos a presentar una denuncia ante la FIFA contra el Barcelona por negociar con un jugador que tenía contrato en vigor durante el periodo protegido», explicó.

No es una pataleta, es una declaración de guerra. El Atlético entiende que el Barça ha vulnerado las normas al hablar con Álvarez sin autorización del club, aprovechando el tirón del delantero tras una temporada descomunal.

El incendio que encendió Julián

La indignación del club no se dirige solo a Barcelona. También salpica al propio futbolista. Sus últimas palabras, en plena concentración con Argentina, han dolido dentro del Metropolitano.

Tras el 2-0 de la Albiceleste ante Austria en el Mundial, el delantero habló con ESPN y dejó una frase que retumba en Madrid: «No creo que sea el momento adecuado para hablar, pero tampoco quiero esconderme. Intento ser una persona honesta. Hablé con la gente del [Atlético] con la que tenía que hablar. Creo que lo mejor para todos es un traspaso. Quiero cumplir mi sueño».

No fue un desliz. Fue una postura pública. Y en el club lo han encajado como una falta de respeto al proyecto que apostó fuerte por él.

Gil Marín no escondió su malestar: «Lamento profundamente sus comentarios. No era el día adecuado para hacer esas declaraciones: era el día de Messi y de la selección argentina, no el de Julián».

El ejecutivo, pese al deseo manifiesto del jugador de salir, marcó una línea firme: «Julián tiene un sueño, y en el Atlético también tenemos sueños. Es cierto que ha hablado con nosotros, pero también es cierto que es plenamente consciente de nuestra postura porque hemos sido muy claros. El Atlético no quiere traspasar sus derechos. Es un grandísimo jugador y estamos muy orgullosos de que juegue con nosotros».

Mensaje directo al vestuario, al mercado y al propio futbolista: el club no se siente obligado a abrir la puerta.

El trasfondo: un año que dolió al Barça

La ofensiva azulgrana llega después de una temporada 2025-26 que colocó a Julián Álvarez en el escaparate mundial… y dejó cicatrices en Barcelona.

El argentino firmó 20 goles y 9 asistencias con la camiseta rojiblanca, con dianas clave que, para colmo, eliminaron al Barça tanto en los cuartos de final de la Champions League como en las semifinales de la Copa del Rey. Cada celebración del ‘9’ del Atlético fue un recordatorio de lo que le faltaba al conjunto culé.

Ahora, el club catalán intenta seducir al jugador que les dejó fuera de dos competiciones. En el Atlético lo interpretan como un movimiento tan ambicioso como poco respetuoso.

Acusaciones de engaño y dardo a la economía del Barça

Gil Marín fue especialmente duro con la forma de actuar del Barcelona y con el relato que, según él, se está construyendo hacia fuera.

«El Barcelona nos está faltando al respeto; creen que pueden pasar por encima de nosotros, que somos débiles o estúpidos», lanzó. «Pero lo que están mostrando al mundo es una forma de actuar que les define. Nos están mintiendo a nosotros, al jugador, a los medios y también a sus propios aficionados. Están intentando hacer creer a todo el mundo que pueden asumir una operación que en realidad no son capaces de manejar».

El golpe no es solo deportivo, también económico. El dirigente cuestiona abiertamente la capacidad real del Barça para afrontar un traspaso de esta magnitud en su situación actual, y acusa a la directiva del club catalán de construir una ilusión de mercado que no se corresponde con sus posibilidades.

Un conflicto con historia

Lo que hoy estalla con el nombre de Julián Álvarez no nace de la nada. En el Atlético lo ven como un patrón de comportamiento.

«No es la primera vez que el Barcelona actúa así, y el mundo del fútbol lo sabe perfectamente. El año pasado hicieron algo muy similar con Nico Williams y el Athletic Club», recordó Gil Marín.

El mensaje es claro: para el Atlético, el caso Álvarez no es un incidente aislado, sino la gota que colma el vaso de una forma de negociar que consideran invasiva y reiterada.

Ahora la pelota pasa a los despachos de la FIFA. En el césped, Julián Álvarez sigue siendo jugador del Atlético de Madrid, con contrato hasta 2030 y un rol central en el equipo. Fuera del campo, su nombre se ha convertido en el epicentro de una batalla de poder que puede marcar el tono de las próximas ventanas de fichajes en LaLiga.