Croacia y su crucial debut en el Mundial contra Inglaterra
Zlatko Dalic mira el debut de Croacia en el Mundial contra Inglaterra como una bisagra de su verano. Un partido que puede abrir la puerta a otro torneo memorable… o cerrarla de golpe. Él mismo lo admite: habría preferido un estreno más amable para una selección que llega tocada de forma y de piernas.
Croacia se despidió de Europa con una victoria por 2-1 ante Eslovenia en su último amistoso en Varazdin antes de volar a Estados Unidos, pero el marcador no tapa las dudas. A 17 de junio, fecha del choque en Dallas, Dalic sigue rodeado de interrogantes.
Un estreno que lo puede cambiar todo
“Quizá, porque el primer partido puede destruirlo todo”, reconoció cuando le preguntaron si habría preferido medirse a Inglaterra más adelante en la fase de grupos. La herida de la Euro 2024 sigue fresca: 3-0 ante España en el debut y un equipo que, como él mismo admite, “cayó y no pudo levantarse”.
Dalic conoce bien el peso del primer paso. En 2018, Croacia arrancó con victoria ante Nigeria. En 2022, empató con Marruecos y acabó en el podio. Ahora, el rival es Inglaterra y el técnico no se engaña: el margen de error es mínimo.
“No podemos elegir nada más ahora. El primer partido es el más importante. Contra Inglaterra vamos a pelear, intentar hacer lo máximo e intentar ganar”, sentenció.
Estrellas entre algodones
La preocupación no nace solo del rival. Nace del propio vestuario. El técnico croata ve cómo varias de sus piezas clave llegan sin ritmo o recién salidas de la enfermería.
El dúo del Manchester City, Mateo Kovacic y Josip Gvardiol, reaparece tras lesión y obliga a medir cada decisión. Luka Modric, protegido por una máscara mientras se recupera de una fractura de pómulo, dejó un destello de clase con un gol precioso ante Eslovenia, pero también arrastra falta de minutos. Son los veteranos de mil batallas… y hoy, futbolistas cortos de gasolina.
“Kovacic, Gvardiol y Modric no jugaron mucho durante mucho tiempo y no están en forma óptima”, explicó Dalic. “Especialmente Kovacic, apenas jugó esta temporada y ahora lo necesitamos. No es fácil y necesitamos tiempo. Gvardiol ha vuelto ahora, pero sé que no están al nivel óptimo. No tenemos una plantilla amplia y estos son algunos de nuestros jugadores más importantes”.
Ahí está el nudo del problema: Croacia no puede rotar como las grandes potencias. Cada baja, cada duda, pesa el doble.
Recuerdos de 2018 y una Inglaterra distinta
Dalic fue el arquitecto de la noche que cambió la historia reciente de su país: aquella semifinal del Mundial 2018 en la que Croacia derribó a Inglaterra y se plantó en la final. Podría aferrarse a ese recuerdo, jugar con las cicatrices psicológicas del rival. No lo hace.
Se niega a morder el anzuelo cuando le hablan de posibles traumas ingleses. Recuerda que desde entonces Inglaterra ha vencido dos veces a Croacia. El mensaje es claro: esa historia ya no sirve como escudo.
Lo que sí subraya es la dimensión del adversario actual. Habla de una selección armada sobre la liga “mejor del mundo”, de un equipo que ataca con velocidad, que vive instalado en campo contrario. Un bloque que, además, ha elegido una preparación larga en territorio estadounidense: llegó a Miami una semana antes, aun cuando el duelo en Dallas aún quedaba lejos.
“Un equipo muy fuerte, cuya liga es la mejor del mundo y que juega muy ofensivo, muy rápido”, advierte Dalic. “Tendremos que hacer algo más”.
Sin red en Dallas
Ese “algo más” es el lema silencioso de la concentración croata. Un grupo veterano, con finales y terceros puestos en la mochila, obligado a arrancar contra uno de los grandes favoritos con medio once a medio gas.
El escenario no admite medias tintas. Si el primer partido “puede destruirlo todo”, como teme su seleccionador, también puede encender otra vez la llama de un equipo que se niega a abandonar la élite mundial. Dallas dirá si esta generación aún tiene otra gran batalla en las botas.






