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Alisson y su posible fichaje por Al-Ittihad: ¿adiós a Liverpool?

Alisson, en el ojo del huracán: de decir “no” a Juventus a un posible giro hacia Arabia Saudí

Durante el verano, en Liverpool respiraban tranquilos. Juventus había llamado a la puerta por Alisson Becker, Luciano Spalletti soñaba con reencontrarse con el guardameta al que dirigió en Roma en la temporada 2016/17, pero el club de Anfield se movió rápido. Richard Hughes, director deportivo de los Reds, activó la opción unilateral de un año más en el contrato del brasileño y lo estiró hasta 2027. Asunto cerrado, pensaban muchos en el club.

El propio Alisson, según se filtró entonces, veía con buenos ojos la idea de volver a Italia. Nostalgia de la Serie A, de Roma, de un fútbol que ya conocía. Sin embargo, no hubo acuerdo. Ni con Juventus ni con nadie. El mensaje que quedaba flotando era claro: con 33 años, el guardián de Anfield iba a cumplir su contrato en Inglaterra.

Hasta ahora.

La llamada de Al-Ittihad cambia el escenario

El tablero se ha movido desde Arabia Saudí. El periodista saudí Mohamed Bukairy asegura que Al-Ittihad está muy cerca de cerrar el fichaje del portero de la selección brasileña y de Liverpool. No habla de simples contactos, sino de una operación avanzada.

“Al-Ittihad Club's management is close to signing Brazilian goalkeeper Alisson Becker, the guardian of Liverpool's den and the Samba national team”, escribió en X, citando fuentes que califica de fiables. Desde allí se sostiene que el club, conocido como “el Decano” del fútbol saudí, ha puesto sobre la mesa una oferta “tentadora” para el brasileño, superior a los 11 millones de euros netos por temporada.

No sería el único pretendiente. Según las mismas informaciones, Al-Diriyah, recién ascendido a la Saudi Pro League, también presiona para hacerse con los guantes de Alisson. Un recién llegado que quiere irrumpir con fuerza en el mercado y que ve en el portero de Liverpool un golpe de efecto inmediato.

Un salario difícil de ignorar

Los números ayudan a entender por qué el escenario ya no es tan sencillo para nadie. En Merseyside, Alisson percibe alrededor de 150.000 libras semanales. El paquete saudí se situaría, en términos brutos, cerca de las 179.000 libras por semana. No es una subida descomunal sobre el papel, pero el verdadero diferencial está en el régimen fiscal del país del Golfo.

Para un futbolista sudamericano en la recta final de su prime competitivo, la combinación de salario elevado y ventajas fiscales convierte la propuesta en algo más que un simple aumento: es una oportunidad de maximizar el último gran contrato de su carrera. Y eso, en el contexto actual del mercado, pesa.

Un Liverpool que ya siente la pérdida de líderes

El problema está al otro lado del puente de Londres. Cualquier operación necesita el visto bueno de Liverpool. Y ahí el panorama es muy distinto. El club ya ha visto salir este verano a figuras de peso como Andy Robertson, Mohamed Salah e Ibrahima Konaté. Demasiada experiencia, demasiada voz en el vestuario que se ha ido por la puerta en pocos meses.

Perder ahora a Alisson no sería solo desprenderse de un portero de élite mundial. Sería vaciar aún más el núcleo de liderazgo del equipo. En un ciclo que ya vive transición, con cambios en la estructura deportiva y una Premier cada vez más salvaje, renunciar a su guardián bajo palos parece, como mínimo, un riesgo mayúsculo.

Hay otro matiz deportivo que no pasa desapercibido en el club: las lesiones. La temporada pasada, Giorgi Mamardashvili acumuló muchos minutos supliendo al brasileño, ausente en demasiados partidos por problemas físicos. El georgiano respondió, pero en Liverpool saben que no es lo mismo construir un proyecto con Alisson como pilar que improvisar un relevo definitivo a contrarreloj porque ha llegado una oferta irrechazable.

¿Hasta dónde está dispuesto a ceder Liverpool?

La tentación económica para el jugador es evidente. El empuje de la Saudi Pro League, también. Lo que no está claro es el punto de ruptura de Liverpool. ¿Hasta qué cifra, deportiva y emocionalmente, el club se vería forzado a decir que sí? ¿O se plantará, aun a riesgo de dejar a Alisson con la sensación de haber perdido su último gran contrato?

La respuesta marcará no solo el futuro del brasileño, sino también el tono de la nueva era en Anfield. Porque si el muro bajo palos también se marcha, la reconstrucción ya no será una opción. Será una obligación inmediata.