Logotipo completo Tercer Palco

Bélgica logra una remontada épica ante Senegal y avanza a octavos

Bélgica estaba contra la lona. Dos goles abajo, el reloj devorando minutos y un rival senegalés que olía a gesta mundialista. Terminó celebrando una de esas noches que se recuerdan durante años: 3-2 en la prórroga, clasificación para octavos y un protagonista con nervios de hielo, Youri Tielemans.

De la pesadilla al milagro

El partido se torció pronto para los europeos. Senegal, sin su guardameta titular Édouard Mendy por una lesión de rodilla, no se encogió. Al contrario. Golpeó primero.

En el minuto 25, Habib Diarra abrió el marcador y encendió a la afición africana. Bélgica, plana, lenta, sin ideas, veía cómo el encuentro se le escapaba entre los dedos.

El segundo mazazo llegó tras el descanso. Minuto 51: Moussa Niakhaté lanza un balón largo, teledirigido. Ismaïla Sarr lo baja con el pecho con un control perfecto y, sin dejar que la jugada se enfríe, cruza el disparo ante Thibaut Courtois. Un golazo. De los que se repiten en los resúmenes del torneo. Era su cuarto tanto en este Mundial y parecía sentenciar la eliminatoria.

Con 2-0 y el juego a favor, Senegal olía a sorpresa mayúscula. Venía de sobrevivir a un grupo durísimo, con la dos veces campeona Francia y la Noruega de Erling Haaland, y se plantaba en el cruce como uno de los mejores terceros. No era un invitado de piedra. Era un aspirante serio a tumbar a un gigante.

Para colmo, en el minuto 56 se producía una imagen inquietante para Bélgica: Kevin De Bruyne y Jérémy Doku abandonaban el campo al mismo tiempo. Dos de sus mayores fuentes de desequilibrio, fuera. El panorama no podía pintar peor.

Lukaku enciende la mecha

Pero los partidos grandes se deciden por detalles… y por delanteros que nunca se rinden. Romelu Lukaku, suplente de inicio, apareció cuando el cronómetro ya asfixiaba a Bélgica.

Minuto 86. Centro, presencia en el área, instinto. Lukaku se impone y recorta distancias. 2-1. El gol no solo cambia el marcador. Cambia el aire del estadio. Senegal, que había manejado el duelo con autoridad, da un paso atrás. Bélgica, de repente, cree.

La reacción se convierte en avalancha. Tres minutos después, en el 89, Tielemans encuentra el empate. El mediocampista, que hasta entonces había vivido un partido áspero, se coloca en el lugar justo y firma el 2-2 que empuja el choque a la prórroga. Senegal se queda helada. Bélgica, renacida.

La prórroga y el VAR como juez

La prórroga se juega con el corazón en la boca. Las piernas pesan, las decisiones se vuelven más bruscas, cada balón dividido parece definitivo. El cansancio manda, pero también el miedo a cometer el error que deje fuera del Mundial.

Y ese error llega en el último suspiro.

En los segundos finales del tiempo extra, Lamine Camara derriba a Tielemans dentro del área. La acción levanta protestas, dudas, manos a la cabeza. El árbitro no decide al instante. Señala que esperen. Llega la revisión en vídeo.

Los minutos se hacen eternos. Los jugadores de Senegal rodean al colegiado con gestos de incredulidad, los belgas observan en silencio, casi conteniendo la respiración. Al final, el veredicto: penalti.

Tielemans, que había iniciado la remontada con el 2-2, toma el balón. Minuto 120+… y algo. Mundial, eliminatoria, octavos en juego. No tiembla. Disparo seco, gol. 3-2. Bélgica completa una remontada salvaje, de esas que cambian el pulso de un vestuario.

Bélgica vuelve a su hábitat: las eliminatorias

Con este triunfo, Bélgica se instala de nuevo en unos octavos de final por tercera vez en las últimas cuatro ediciones. En 2014 llegó hasta cuartos. En 2018, hasta semifinales. Solo el fiasco de la fase de grupos en Qatar rompió esa línea competitiva.

Ahora, la selección belga recupera su lugar entre los que cuentan. Lo hace sufriendo, lejos de la imagen dominante de otros tiempos, pero con una resiliencia que alimenta su candidatura.

El próximo reto ya tiene escenario: Santa Clara, California. Allí le espera el ganador del cruce entre Estados Unidos y Bosnia-Herzegovina. Otro examen, otra oportunidad para comprobar si esta Bélgica, más terrenal pero feroz cuando huele la eliminación, está lista para volver a pisar las rondas nobles del Mundial.

Senegal se marcha con la sensación de haber tenido al gigante contra las cuerdas y de haber firmado uno de los goles más bellos del torneo. Bélgica, con la certeza de que, incluso sin brillo constante, sigue sabiendo sobrevivir cuando el Mundial se pone al rojo vivo.

Bélgica logra una remontada épica ante Senegal y avanza a octavos