Xhaka y Suiza se preparan para el desafío contra Argentina
Xhaka enciende a Suiza antes del cruce con Argentina: “Sigan soñando”
La escena fue en Kansas City, pero el eco viajó directo a casa. Granit Xhaka miró a cámara, pensó en los suyos y lanzó un mensaje que sonó a declaración de intenciones más que a simple consigna: “Sigan soñando”. Suiza está a un paso de una de las noches más grandes de su historia y al otro lado aparece Lionel Messi, campeón del mundo, goleador del torneo, mito vigente. Precisamente por eso, el capitán suizo se niega a rebajar el listón.
El objetivo, lo dijo sin rodeos, es derribar al gigante.
“Nuestro objetivo global es vencer al campeón defensor y llegar a semifinales por primera vez”, explicó el centrocampista ante los medios. No habló de disfrutar, ni de aprendizaje, ni de experiencia. Habló de ganar. De tocar techo histórico en el escenario más duro posible.
El mensaje a la afición fue todavía más directo. “En cuanto a los aficionados, sigan soñando. Soy una persona que siempre sueña y los sueños se pueden hacer realidad”, insistió Xhaka, consciente de que el país se ha enganchado a esta selección. No prometió milagros, sí compromiso absoluto: “Si queremos cumplir nuestros sueños, hay que trabajar, hay que sudar, hay que dar el 100 por cien”.
Ahí el capitán apretó un poco más el discurso. No basta con repetir el plan de siempre ante un rival como Argentina. “A veces tienes que hacer algo nuevo. De verdad tienes que llevar tus límites al máximo si quieres vencer a Argentina”. Un reto físico, táctico y mental. Y él lo sabe.
El plan para Messi: muchas soluciones, ningún milagro
En el otro lado de la sala, Murat Yakin escuchaba atento. El seleccionador suizo habló con calma, pero dejó claro que el trabajo táctico está hecho. “Tengo muchas soluciones” para frenar a Messi, aseguró. Sonó ambicioso, pero no ingenuo. El argentino llega a este cruce como máximo goleador del torneo, con ocho tantos, y con la sensación de que cada balón que toca puede cambiar una eliminatoria.
Yakin no quiso entrar en detalles, pero sí dibujó la idea general: “Mañana, en el campo, vamos a rendir como una unidad. Intentaremos jugar, dar pases, presionar alto a Argentina, que es el vigente campeón”. No se ve a Suiza replegada durante 90 minutos esperando un error. La apuesta pasa por morder arriba, discutirle la pelota al campeón y obligarlo a correr hacia atrás.
El técnico lo resumió con una frase que sonó a aviso interno: “Podemos hablar mucho, pero al final todo tiene que traducirse en el campo. Y tenemos nuestras soluciones”. Las pizarras ya están llenas. Lo que falta es ejecutar.
Xhaka, que conoce de sobra lo que significa perseguir a Messi, fue más crudo al analizar el reto: “No sé si podemos pararlo durante 90 minutos. Va a ser difícil”. No maquilló la realidad, pero tampoco se resignó. “Tenemos que ser muy inteligentes. Estar muy compactos, cerrar los espacios, no darle demasiados huecos”.
La clave, para él, también pasa por lo que haga Suiza con la pelota. “Intentaremos, obviamente, jugar en posición. Cuando tengamos el balón, él no podrá actuar tanto”. Una idea simple, pero exigente: atacar para defenderse de Messi.
Una baja sensible en el momento clave
En medio de la preparación para el duelo, llegó una mala noticia para Yakin. El entrenador confirmó que Johan Manzambi, uno de los centrocampistas más destacados de la fase de grupos, no estará disponible. El jugador no se ha recuperado a tiempo de su lesión y queda descartado para el choque ante Argentina.
Es un golpe serio para una selección que necesita piernas, energía y precisión en la medular para sostener su plan agresivo. Manzambi había sido una de las sorpresas agradables del torneo, pero Suiza deberá reinventarse sin él, ajustar roles y redistribuir esfuerzos.
Nada de eso, sin embargo, alteró el tono desafiante de la expedición suiza. El vestuario sabe que se asoma a una noche que puede marcar una generación. Xhaka ya lo dejó claro: los sueños no se negocian. La cuestión, ahora, es si Suiza será capaz de convertir esa fe en la victoria más grande de su historia o si Messi volverá a cerrar una puerta que parece imposible de abrir.





