Oliver Glasner es el nuevo entrenador de Nottingham Forest
Nottingham Forest tiene nuevo jefe. Otra vez. El club de City Ground ha elegido a Oliver Glasner como su quinto entrenador en menos de un año, un dato que describe mejor que cualquier frase el nivel de inestabilidad que rodea al histórico campeón de Europa.
El técnico austríaco llega para sustituir a Vítor Pereira, despedido el martes con un detalle casi grotesco: el anuncio de su salida se produjo apenas dos minutos antes de que venciera una cláusula de rescisión en su contrato. Un final tan abrupto como simbólico de la impaciencia que se ha instalado en el proyecto.
De Crystal Palace al bosque
Glasner, de 51 años, aterriza en Nottingham con un currículo reciente que pesa. Transformó a Crystal Palace en un equipo ganador. Tomó el mando en 2024, levantó en su primera temporada la FA Cup —el primer gran título en la historia del club—, conquistó la Europa Conference League el curso siguiente y arrancó esta campaña alzando la Community Shield tras imponerse a Liverpool en los penaltis.
No se marchó por falta de ofertas. En enero ya había anunciado que dejaría Palace en busca de un nuevo desafío, pese a tener sobre la mesa una renovación. Ese desafío ya tiene nombre y apellidos: Nottingham Forest, un club con una ambición desmedida y una paciencia muy corta.
El contacto entre Forest y Glasner se inició a comienzos de verano, mientras el banquillo ardía a base de relevos. Nuno Espírito Santo comenzó la pasada temporada. Después llegaron Ange Postecoglou, Sean Dyche y, por último, Pereira. Cuatro apuestas, cuatro cambios de rumbo desde septiembre. Ahora, turno para Glasner.
Un ganador contrastado
No se trata de un técnico cualquiera. Glasner es uno de los tres entrenadores que pueden presumir de haber ganado tanto la Europa League como la Europa Conference League. Lo hizo primero con Eintracht Frankfurt en la temporada 2021-22, conquistando la Europa League, y repitió éxito continental en Londres con Palace.
Ese historial explica el entusiasmo del propietario Evangelos Marinakis, que no escatimó elogios al presentar al nuevo entrenador: “Oliver es un ganador. Ha demostrado de forma constante a lo largo de su carrera que puede construir equipos sobresalientes y lograr éxitos frente a la competencia más fuerte”.
Para Marinakis, el fichaje encaja en una hoja de ruta ambiciosa: “Siempre ha sido nuestro objetivo devolver a Nottingham Forest al grupo de clubes líderes en Inglaterra y Europa. Nuestra ambición no es simplemente competir; nuestra ambición es ganar, pelear por grandes títulos y crear un club del que nuestros aficionados puedan sentirse orgullosos durante muchos años”.
Palabras grandes. Expectativas todavía mayores.
Un proyecto a largo plazo… en un club de corto plazo
Glasner, por su parte, ha subrayado la confianza recibida desde la cúpula: “Desde mis primeras conversaciones con el propietario y el equipo directivo me quedó claro que tienen una visión nítida para este club y una confianza total en mí y en mi cuerpo técnico para construir un futuro sólido juntos a largo plazo”.
El austríaco insistió en dos ideas: confianza y potencial. “Esa confianza y ese compromiso compartido, junto con el potencial que veo en la plantilla, fueron factores clave para mí y estoy ilusionado con lo que podemos lograr juntos”, explicó.
La palabra “largo plazo” resuena con fuerza. Choca, sin embargo, con la realidad reciente de Forest, donde los entrenadores duran menos que una ventana de fichajes. La apuesta por un técnico con un estilo definido, capaz de armar equipos competitivos en Europa y en ligas exigentes, apunta a un intento de frenar la montaña rusa.
Identidad, títulos y presión
El estilo de Glasner no es un secreto: equipos intensos, organizados, capaces de competir en escenarios hostiles y de crecer en las noches grandes. Lo hizo con Eintracht Frankfurt, lo confirmó con Crystal Palace. No llega como un mero gestor de vestuario, sino como un constructor de proyectos.
Para Forest, el reto es doble. Por un lado, ofrecerle el tiempo necesario para implantar su idea. Por otro, responder a la ambición declarada por Marinakis: no basta con salvarse o “estar ahí”; el objetivo es volver a ver al club pelear por algo más que la permanencia.
En un City Ground que sueña con revivir viejas glorias europeas, la figura de Glasner encarna una promesa: fútbol reconocible, competitividad constante y la sensación de que Forest puede dejar de ser un club de cambios urgentes para convertirse en un proyecto estable.
La pregunta ya no es si Oliver Glasner está preparado para Nottingham Forest. La verdadera cuestión es si Nottingham Forest, por fin, está preparado para Oliver Glasner.





