Liverpool intensifica su interés por Yan Diomande: un reemplazo para Salah
Liverpool no se baja de la carrera por Yan Diomande. Al contrario: aprieta, sube la apuesta y confía en que el plan acabe rompiendo la resistencia de RB Leipzig, pese al mensaje firme que llega desde Alemania.
El joven extremo de 19 años se ha convertido en el objetivo número uno para ocupar el vacío que dejó Mohamed Salah tras su adiós al final de la temporada 2025/26. Nueve años de goles, títulos y noches europeas en Anfield no se sustituyen con cualquiera. En Liverpool lo saben. Y han decidido ir a por el talento que más encaja en ese perfil: eléctrico, determinante, con techo altísimo.
Un primer “no” de 100 millones
Liverpool ya lanzó una primera ofensiva: un paquete valorado en 100 millones de euros (87 millones de libras, 116 millones de dólares). Leipzig lo rechazó sin pestañear. Ni contraoferta, ni cifra orientativa. Nada.
Según fuentes consultadas por TEAMtalk, el club de la Bundesliga solo empezaría a escuchar de verdad a partir de una cantidad que supere el récord histórico de la liga alemana. Y aun así, no hay garantías.
Aun con ese portazo, Fenway Sports Group no da la operación por perdida. En Anfield preparan una segunda propuesta, todavía más alta, que debería llegar a las oficinas de Leipzig esta misma semana. El club inglés está dispuesto a entrar en territorio de fichaje récord para asegurarse al heredero de Salah.
El otro partido: convencer al jugador
Mientras los focos se centran en las cifras, Liverpool juega otro encuentro en paralelo: el de la seducción deportiva. Fabrizio Romano lo desveló en el podcast Blood N Red. Para él, la clave está en el “lado del jugador”.
Según el periodista italiano, el club inglés lleva tiempo trabajando de manera intensa con el entorno de Diomande para lograr algo muy concreto: que el propio futbolista dé el paso de pedir a Leipzig que le deje ir a Anfield.
Romano subraya que Liverpool está haciendo “un trabajo excelente” con el jugador, buscando ese “luz verde” que pueda cambiar el equilibrio de fuerzas en la negociación. La entidad inglesa quiere que Diomande se posicione con claridad. Que diga: “quiero ir a Liverpool”.
No es una estrategia improvisada. Ya en diciembre, distintas fuentes apuntaban que emisarios de Anfield mantenían contactos casi diarios con el entorno del extremo, preparando el terreno para un movimiento veraniego. El cortejo es largo, sostenido, insistente.
PSG se aparta, Leipzig se endurece
En las últimas 24 horas, el escenario ha cambiado parcialmente. Las informaciones que llegan desde Francia apuntan a que PSG, otro de los pretendientes fuertes, se habría retirado de la puja por Diomande ante el aumento constante de su precio.
Sobre el papel, eso deja a Liverpool como principal —y prácticamente único— candidato. Pero la aparente autopista hacia el fichaje se topa con un peaje muy caro: la posición de Leipzig.
El periodista de Sky Germany Philipp Hinze lo explicó con claridad. Leipzig rechazó el paquete de 100 millones de euros sin fijar un precio concreto, y dentro del club la idea es nítida: quieren retener al jugador al menos una temporada más. Solo una oferta “significativamente por encima” de esos 100 millones podría hacerles replantear su postura.
La lógica interna del club alemán es sencilla y contundente: Diomande no tiene cláusula de rescisión, su valor de mercado va en aumento, solo tiene 19 años y cuenta con un contrato de larga duración. No es “intocable”, pero precisamente por eso sitúan el listón tan alto.
Mientras tanto, Leipzig negocia con los representantes del jugador una mejora salarial y un ajuste de contrato. Quieren blindarle económicamente y ofrecerle un proyecto atractivo, con Champions League como escaparate, antes de pensar en una salida en 2026.
Liverpool prepara un golpe mayor
Pese a ese muro, en Liverpool no levantan el pie. Fuentes cercanas a la operación insisten en que el club inglés ya trabaja en una segunda oferta. Y lo hace, además, con la convicción de que el propio Diomande desea vestir de rojo en Anfield.
Romano va en la misma línea: Liverpool volverá a la mesa de negociación. No solo con más dinero para Leipzig, también con una propuesta económica muy potente para el jugador, con el objetivo de tenerlo “al 100% de su lado”.
La estrategia es clara: presión por arriba, presión por abajo. Más de 100 millones de euros sobre la mesa para el club alemán, y un contrato de primer nivel para el futbolista. Liverpool quiere que, llegado el momento, Diomande vea su futuro en Anfield y no en Leipzig, por mucho que el club germano insista en retenerle un año más.
Desde Alemania, la respuesta sigue siendo la misma: mantener a Diomande, renovarle al alza, y dejar que el mercado vuelva a llamar dentro de un año, con el jugador más maduro y tras otra temporada en Champions. Desde Inglaterra, la réplica también está clara: “seremos agresivos” y “habrá una propuesta muy grande” para intentar cambiar el guion.
Plan B: Barcola y un posible adiós en la delantera ‘red’
Liverpool, pese a la apuesta fuerte por Diomande, no se ata a una sola carta. El club mantiene abierta la carpeta de alternativas, y un nombre empieza a sonar con fuerza: Bradley Barcola, de PSG.
Romano ha hablado de un auténtico “amor” de Liverpool por el atacante francés. No hay acuerdo, no hay oferta formal, pero el interés existe y se mantiene vivo como opción de alto nivel si la operación Diomande se enquista definitivamente.
La consecuencia lógica de cualquiera de estos fichajes —Diomande o Barcola— sería un movimiento importante en la plantilla actual. En Inglaterra se da por hecho que, si llega uno de estos dos perfiles, habrá una salida de peso en el frente de ataque. Tottenham Hotspur ya se prepara para aprovechar esa oportunidad, con un contrato de cinco años y una propuesta económica potente lista para un atacante de Liverpool cuyo nombre aún no ha trascendido en firme.
Anfield, una vez más, se asoma a un verano decisivo. Salah ya es pasado. El futuro, ahora, depende de hasta dónde esté dispuesto a llegar Liverpool para que el próximo gran extremo que ilumine The Kop se llame Yan Diomande… o Bradley Barcola.






