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Kylian Mbappé y su legado en el Mundial 2026

PHILADELPHIA — Kylian Mbappé vuelve a respirar en la nuca de Lionel Messi.

En el minuto 70 del duelo de octavos de final ante Paraguay en el Lincoln Financial Field, el capitán de Francia convirtió un penalti que puede terminar marcando este Mundial. La jugada llegó tras revisión en el VAR: Diego Gómez derribó en el área a Désiré Doué y, tras unos segundos de tensión, el árbitro señaló el punto fatídico. El resto fue el guion habitual: carrera corta, mirada fría y definición implacable.

Es el séptimo gol de Mbappé en este torneo y el número 19 de su carrera en la Copa del Mundo. Una cifra que lo vuelve a dejar a un solo tanto de Messi en la tabla histórica y que alimenta una rivalidad que ya pertenece a otra dimensión, la de los grandes relatos del fútbol.

Mbappé, dueño del KO

El penalti no es un destello aislado. Llega apenas días después de que Mbappé firmara su tercer doblete del campeonato en la victoria de Francia en dieciseisavos de final ante Suecia. Aquel día marcó en el minuto 45, justo antes del descanso, y volvió a aparecer en el 74 para sellar el triunfo en MetLife Stadium.

Esos dos tantos elevaron su cuenta de goles en fases eliminatorias de la Copa del Mundo a 10, un récord absoluto para un jugador en este torneo. Nadie ha marcado tanto cuando el margen de error desaparece. Nadie ha sido tan determinante cuando un mal día significa hacer las maletas.

Ahora, con el penalti ante Paraguay en Filadelfia, Mbappé estira aún más su leyenda en noches de eliminación directa. Francia, con él al mando, se ha instalado en una rutina que para casi todas las demás selecciones es un sueño: es el tercer Mundial consecutivo en el que Les Bleus alcanzan, como mínimo, los octavos de final con Mbappé como referencia ofensiva, y el cuarto seguido bajo la dirección de Didier Deschamps.

Francia, instalada en la élite

La presencia de Francia en estas alturas del torneo ya no sorprende, se exige. El ciclo de Deschamps ha convertido los cruces en territorio familiar, y la generación de Mbappé ha asumido ese peso con una naturalidad casi inquietante. El equipo no solo llega; compite, golpea y avanza.

En este Mundial 2026, el camino de los campeones del mundo de 2018 en la fase de eliminatorias empezó con autoridad: victoria frente a Suecia en el Round of 32 en East Rutherford. Antes, el nuevo formato había dejado un cuadro de 32 equipos que se van reduciendo a la mitad en cada ronda hasta coronar al campeón. Un error y estás fuera. Francia, de momento, no se equivoca.

Si consigue superar a Paraguay en Filadelfia, el siguiente obstáculo ya está dibujado: el ganador del Canadá–Marruecos en Houston espera en los cuartos de final, en Foxborough. Un cruce con aroma a trampa, sea cual sea el rival. Pero también otro escenario ideal para un Mbappé que parece crecer con cada escalón.

Un Mundial gigante, un escenario perfecto

La edición de 2026 se ha convertido en un escaparate colosal: 48 selecciones, 16 sedes repartidas en tres países y una agenda de eliminatorias que no da respiro. El Round of 32 dejó ya varios gigantes en el camino —Alemania, Países Bajos, Japón, Senegal, Croacia, entre otros— y confirmó que el margen para el error es mínimo.

El cuadro de octavos lo refleja con crudeza: Brasil–Noruega en East Rutherford, México–Inglaterra en Ciudad de México, Portugal–España en Arlington, Estados Unidos–Bélgica en Seattle, Argentina–Egipto en Atlanta, Suiza–Colombia en Vancouver. Cada partido, una historia de supervivencia.

En medio de ese ruido, Mbappé mantiene su propio pulso con la historia. Gol a gol, Mundial a Mundial, ha convertido la Copa del Mundo en su escenario privado. Ya es el máximo goleador de todos los tiempos de Francia y el hombre que domina las noches de eliminación directa como nadie antes.

La pregunta ya no es cuántos récords puede romper. La verdadera cuestión es cuántos de ellos seguirá dejando atrás antes de que este gigantesco Mundial 2026 baje el telón.