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Inglaterra y la búsqueda de héroes inesperados en el Mundial

Hace sesenta años, Inglaterra tocó el cielo en casa. El país entero se detuvo en Wembley, y un delantero que ni siquiera estaba llamado a ser protagonista escribió su nombre para siempre en la historia: Geoff Hurst, hat-trick ante Alemania Federal y la Copa del Mundo levantada en suelo inglés.

Hurst empezó aquel torneo a la sombra de Jimmy Greaves, el goleador de referencia, el ídolo absoluto. Greaves era el delantero indiscutible, el hombre al que todos señalaban cuando se hablaba del mejor once de Inglaterra. Una lesión lo cambió todo. La desgracia de uno abrió la puerta a otro. Hurst la cruzó sin mirar atrás.

El atacante del West Ham aprovechó la oportunidad con una frialdad brutal. Marcó tres goles en la final, desató invasiones de campo antes de que el árbitro señalara el final definitivo y se convirtió en leyenda. Desde entonces, ninguna selección inglesa ha logrado repetir lo que consiguió aquel grupo dirigido por Sir Alf Ramsey. El listón quedó altísimo. Y el mensaje, grabado a fuego: los héroes inesperados existen.

En ese espejo mira ahora Owen cuando habla de Kobbie Mainoo. El exinternacional inglés, embajador en Reino Unido de Casino.org, ve en el joven centrocampista la chispa de una posible sorpresa en el próximo Mundial. Y no se esconde.

“Creo que tiene capacidad para jugar un papel en el Mundial. Y quién sabe. Las cosas cambian, aparecen héroes inesperados”, explica.

Para Owen, la historia de Hurst es el ejemplo perfecto: nadie imaginaba que el delantero del West Ham acabaría siendo decisivo mientras Greaves, al que su propio padre sigue venerando, quedaba fuera del foco. El talento descomunal de Jimmy Greaves no evitó que el destino eligiera a otro protagonista.

De ahí su advertencia: Mainoo no puede desconectar. Nadie puede hacerlo dentro de este grupo. Inglaterra, recuerda Owen, ha llegado a este punto con la sensación de que cualquier tropiezo habría desatado un terremoto nacional. Por nivel, por nombres, “nadie debería estar realmente en nuestra liga”.

El análisis es contundente. Se ha hablado de algunos partidos como si fueran cuestas imposibles, se elevó a México casi a la categoría de gigante, pero Owen baja el ruido: si Inglaterra se mide a Noruega en campo neutral, en España, “la gente esperaría un 2-0 o 3-0”. Esa es, a su juicio, la diferencia real. Sobre el papel, Inglaterra debería estar por encima de todos los rivales a los que ya se ha enfrentado.

Ahora, sin embargo, llega otro tipo de examen. Argentina. El primer duelo que Owen define como “partido de verdad”, un choque que se decide en un cara o cruz, un escenario que sí pone a prueba las costuras del equipo. Todo lo anterior, viene a decir, entraba dentro de lo previsible para una selección del nivel de Inglaterra. Esto ya no.

En ese contexto de máxima tensión es donde suelen aparecer las figuras que nadie había colocado en el centro del escenario. Owen lo sabe bien. “Si vamos a ganarlo, habrá muchos giros y muchos héroes que ahora mismo ni siquiera tenemos en mente. Y Mainoo podría ser uno de ellos”.

Sesenta años después de Wembley, Inglaterra vuelve a buscar a su próximo Geoff Hurst. La pregunta es quién estará preparado cuando, de nuevo, la puerta se abra solo un instante.

Inglaterra y la búsqueda de héroes inesperados en el Mundial