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Argentina se enfrenta a Suiza en Kansas City: Defensa del título en juego

La caótica defensa del título de Argentina sigue viva. Y ahora, en Kansas City, el campeón del mundo se cruza con una Suiza pétrea, de gesto frío y fútbol pragmático, con un billete a semifinales en juego.

Hace apenas unos días, el abismo estuvo demasiado cerca. El equipo de Lionel Scaloni se vio 2–0 abajo ante una Egipto valiente y agresiva, que incluso vio anulado de forma polémica un segundo tanto antes de que Mostafa Ziko terminara por doblar la ventaja de los Faraones. Argentina empujaba sin premio, chocando una y otra vez contra su propia ansiedad.

Hasta que apareció de nuevo el de siempre.

Lionel Messi cambió el partido como quien acciona un interruptor. Primero asistió el cabezazo clave de Cristian Romero y, más tarde, firmó su octavo gol en este Mundial para igualar el marcador en Atlanta y elevar su registro histórico en la competición hasta los 21 tantos. El capitán jugó muchos minutos lejos de su mejor versión, pero encontró, desde algún rincón profundo de su competitividad, la energía para evitar una eliminación humillante. Sus lágrimas al final hablaron de alivio, de desahogo, de un equipo que había mirado de frente al desastre.

Con ese contexto emocional, Argentina viaja a Kansas City para medirse a una Suiza que no regala metros ni emociones. Un choque de estilos, de pulsos, de paciencia.

El once que se perfila ante Suiza

Scaloni no está para experimentos radicales a estas alturas. Todo apunta a una alineación continuista, con retoques mínimos y una idea clara: sostener la estructura que sobrevivió al susto egipcio.

En el arco, Emiliano Martínez. Todavía no ha tenido una de esas noches de epopeya que lo convirtieron en héroe planetario, pero nadie en el vestuario imagina un tramo final del torneo sin una intervención decisiva del guardameta de Aston Villa. Su sola presencia impone.

En la derecha, Nahuel Molina. El puesto de lateral no es precisamente el punto fuerte de esta selección, y el torneo del defensor no ha sido brillante. Sin embargo, sigue ofreciendo más profundidad y amenaza ofensiva que Gonzalo Montiel, un detalle que Scaloni considera esencial para abrir el campo ante una Suiza que se cerrará con disciplina quirúrgica.

En el eje de la zaga, Cristian Romero y Lisandro Martínez. Romero arrastra una pequeña molestia, pero se espera que llegue en condiciones para ser titular en Kansas City. Sus irrupciones al espacio rival, como la que desembocó en su gol ante Egipto, ya son parte de su sello, bien conocido por los hinchas de Tottenham. A su lado, Lisandro ha sido clave en la salida limpia desde atrás, aunque su desempeño defensivo quedó bajo la lupa en el último partido. El duelo físico con Breel Embolo se presenta como una prueba durísima: un delantero que ataca canales y choca sin descanso contra un central más bajo pero agresivo. Ahí puede estar una de las batallas del encuentro.

En la izquierda, Facundo Medina apunta a recuperar la titularidad. Empezó el torneo como lateral zurdo de referencia, pero ante Egipto solo tuvo minutos desde el banquillo por un golpe previo. Si está cerca del cien por cien, debería ocupar el lugar de Nicolás Tagliafico, aportando algo más de intensidad y energía en la banda.

El mediocampo no se toca demasiado. Rodrigo De Paul vuelve a ser innegociable. Su trabajo silencioso, su despliegue constante y su capacidad para sostener el bloque entre líneas lo convierten en pieza imprescindible. No luce, pero ordena. Y contagia.

A su lado, Alexis Mac Allister. Existe el debate sobre si Argentina ganaría fluidez con un mediapunta más creativo en su lugar, pero Scaloni valora el equilibrio que ofrece el jugador de Liverpool: ayuda en la presión, da continuidad al juego y se asocia con criterio. La lealtad del seleccionador hacia él parece firme.

Completando el triángulo, Leandro Paredes. Su actuación en el triunfo de octavos tuvo un momento clave: una intervención en el arranque del descuento que evitó que Egipto volviera a ponerse por delante. Ese tipo de acciones, lejos de los focos, sostienen campeonatos. Paredes ofrece pausa, lectura táctica y un primer pase que puede ser vital para superar la presión suiza.

Por la izquierda, Enzo Fernández. Argentina ha sufrido por falta de amplitud real en el inicio de las eliminatorias, con interiores que se cierran y laterales que no siempre llegan al fondo. Aun así, Scaloni no parece dispuesto a alterar demasiado el dibujo. Enzo parte desde banda, pero aparece por dentro para sumar un hombre más en la creación. Nico González, de nuevo, esperará su oportunidad desde el banquillo si el partido pide desborde puro y centros al área.

Y arriba, la dupla de siempre… o casi.

Messi será la referencia total, más allá de su posición en el papel. A sus 39 años, sufre tramos largos, dosifica esfuerzos y a ratos parece desconectado. Pero cuando el partido se incendia, sigue siendo el que decide. Ante Egipto asistió, marcó y sostuvo la fe de un equipo que se tambaleaba. Mientras él esté en el campo, Argentina nunca se siente eliminada.

A su lado, Lautaro Martínez tiene muchas papeletas para volver al once. Julián Álvarez todavía arrastra las secuelas de una lesión de tobillo y no termina de encontrarse cómodo. Lautaro, en cambio, dejó una huella importante saliendo desde el banco en el duelo anterior. Golpeó, se ofreció, agitó. Ese impacto podría convencer a Scaloni de devolverle la titularidad en un partido que exige presencia constante en el área.

Kansas City se prepara para otra noche de nervios. Argentina llega con cicatrices recientes, una defensa del título llena de sobresaltos y la sensación de que cada partido puede ser el último baile de una generación irrepetible. Suiza, con su frialdad habitual, espera paciente.

La pregunta es simple: ¿aguantará el campeón otro golpe más o encontrará, por fin, un camino menos tortuoso hacia las semifinales?