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Socceroos logran el empate que necesitaban y sueñan en Dallas

Australia no deslumbró, pero cumplió. En Santa Clara, en un partido espeso y sin sobresaltos, los Socceroos firmaron un 0-0 ante Paraguay que valía mucho más que lo que decía el marcador: el billete a los octavos de final como segundos del Grupo D.

Venían de sorprender a Turquía en el debut y de caer ante los coanfitriones, Estados Unidos. Había tensión, había cálculo. Y, sobre todo, había margen de error mínimo. El empate, en ese contexto, fue oro.

Un 0-0 que sabe a clasificación

El duelo en el norte de California nunca encendió del todo. Pocas ocasiones, mucho orden y una sensación clara: ninguno de los dos quería regalar nada. A Australia le bastaba con controlar, sostener el resultado y no cometer un error grosero que le costara el torneo.

Tony Popovic lo leyó así y apostó por un equipo joven, intenso, disciplinado. No fue una exhibición, pero sí una actuación madura en un escenario en el que la ansiedad suele traicionar. Su equipo no se descompuso.

El propio seleccionador lo subrayó al terminar, orgulloso del carácter mostrado por un grupo todavía en formación. Habló de dominio, de compostura, de paciencia. Y, sobre todo, de resiliencia en un partido que marcaba el futuro inmediato de la selección en el Mundial.

Lucas Herrington, el niño que no se arruga

En una noche sin goles, el foco se lo llevó un central de 18 años. Lucas Herrington, el titular más joven de Australia en un Mundial masculino, respondió a la confianza con una actuación que justificó cada elogio.

Popovic, exdefensa del Crystal Palace, no escatimó en palabras para él. Lo definió como un talento especial, elegido no para rellenar la lista, sino para competir de verdad en los momentos decisivos. Y lo demostró.

El técnico incluso reveló que Herrington estaba frustrado por no haber tenido minutos ante Estados Unidos. Esa inconformidad, lejos de molestarle, le encantó. Hoy, dijo, estuvo “sobresaliente”. Y la actuación del joven, ya vinculado a un posible traspaso al Barcelona y actualmente en la Major League Soccer, alimenta la sensación de que Australia no solo está compitiendo el presente, sino construyendo el futuro.

Dallas espera: aire acondicionado y presión al máximo

La recompensa al trabajo silencioso de Santa Clara es un duelo en un escenario imponente: el hogar climatizado de los Dallas Cowboys, el 3 de julio, en los octavos de final. Allí les aguardará el segundo clasificado del Grupo G, aún por definirse entre Egipto, Irán, Bélgica y la vecina Nueva Zelanda.

Sea quien sea el rival, el mensaje de Popovic es claro: no se conforman con haber llegado hasta aquí. El seleccionador celebró especialmente la semana de descanso antes del cruce. La ve como un recurso clave para recuperar piernas y afinar detalles.

Australia quiere llegar a Dallas con todos disponibles, frescos y listos para “producir una gran actuación” que les permita seguir alargando su aventura en Norteamérica. Ya han visto cómo varias potencias se han quedado fuera. Ellos, con un empate sin brillo pero cargado de significado, siguen en pie.

La pregunta ahora es otra: ¿será este solo un paso más o el inicio de algo verdaderamente especial para los Socceroos en este Mundial?