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Salma Paralluelo y su salida del FC Barcelona

El FC Barcelona llevaba meses preparando una despedida masiva. Alexia Putellas, Mapi León, Ona Batlle… todas con su adiós ordenado, comunicado a tiempo, con el Camp Nou y el Johan Cruyff listos para aplaudir. Todo claro, todo controlado.

Menos un caso. El de Salma Paralluelo.

Su situación se alargó, se llenó de matices y acabó convirtiéndose en el culebrón que el club no quería. Mientras las veteranas se marchaban entre ovaciones, el futuro de la delantera de 22 años seguía en el aire. Marc Vivés, director de fútbol femenino del Barça, ya había dejado claro en abril, en la emisora 3Cat, que la intención era renovarla. Las negociaciones se fueron filtrando semana tras semana. Y entonces llegó la final de la Champions.

Una final que cambió el tablero

En Bilbao, Paralluelo firmó la clase de actuación que altera planes y presupuestos. Dos goles, ambos de enorme calidad, para transformar un 2-0 en un 4-0 y asegurar la cuarta UWCL del Barça. No fue solo el impacto en el marcador. Fue la sensación de estar viendo a una jugadora que, cuando enciende todas las luces, pertenece a la élite absoluta del fútbol mundial.

Esa noche, mientras el Barça levantaba otro título, muchos directores deportivos tomaban nota. El interés, ya alto, se disparó. Y lo que en Barcelona se interpretaba como una renovación lógica empezó a parecer, de repente, una batalla abierta con media Europa.

Según The Athletic, las exigencias salariales de Paralluelo se situaban en torno al millón de libras anuales. El Barça no llegó a esa cifra. Hubo conversaciones, contraofertas, intentos por acercar posiciones. No bastó. El club anunció este martes su salida con un comunicado sobrio, casi frío para lo que supone perder a una futbolista de este calibre: agradecimiento por “compromiso, dedicación y contribución durante estas cuatro temporadas” y buenos deseos para la “nueva etapa”.

De promesa atlética a estrella global

Paralluelo se marcha tras cuatro años que resumen la velocidad con la que puede crecer una carrera cuando el talento se cruza con el contexto adecuado. Llegó en 2022 desde Villarreal, con 19 años, aún marcada por su pasado en el atletismo y con el cartel de proyecto, no de estrella consolidada. Había arrasado en Segunda con el club groguet y medio país la veía como una apuesta a futuro.

El futuro duró muy poco.

En su primera temporada firmó 15 goles en 30 partidos entre todas las competiciones. Suficiente para justificar la inversión, pero no para anticipar lo que vendría. El gran salto llegó con la selección: un Mundial femenino descomunal, pieza clave en el primer título mundial de España. A partir de ahí, ya no era solo una joven prometedora del Barça. Era una referencia global.

La campaña siguiente lo confirmó con números de crack: 34 goles en 36 encuentros y un tercer puesto en el Balón de Oro. Producción de superestrella en un equipo que ya estaba lleno de ellas.

Títulos a raudales, números a la baja

En lo colectivo, su etapa en Catalunya ha sido casi perfecta: 14 de 16 títulos posibles en cuatro años. Una máquina de ganar. Ligas, Copas, Champions. Un palmarés que muchas jugadoras no alcanzan en toda una carrera.

En lo individual, el cierre ha sido menos brillante. Las lesiones golpearon en 2024-25 y el impacto se notó. Esta última temporada se quedó en 12 goles. Para cualquier otra delantera sería un registro notable; para alguien que venía de 34 tantos, un frenazo evidente.

Sin embargo, incluso en un curso irregular, Paralluelo encontró el escenario ideal para recordar quién es: la final de la Champions. Dos zarpazos en la gran cita, la imagen perfecta de una jugadora que quizá no ha encontrado todavía la regularidad, pero sí ha demostrado que su techo está en las noches más grandes. Eso es lo que están comprando ahora los clubes que la persiguen: potencial, sí, pero también impacto inmediato en partidos de élite.

Chelsea, otra puerta que se cierra

El gran interrogante es obvio: ¿dónde jugará ahora? De momento, la respuesta no existe. Sí se sabe quién ya no entra en la carrera.

Chelsea, uno de los gigantes más agresivos del mercado, presentó una oferta. Paralluelo la rechazó. De nuevo según The Athletic, el club inglés no estaba dispuesto a llegar a las cifras salariales que exige la delantera. Para Sonia Bompastor y su proyecto es otro golpe duro.

El equipo londinense ya había visto cómo Khadija Shaw decidía quedarse en Manchester City y cómo Felicia Schroder optaba por Real Madrid pese a una oferta récord de Chelsea por la joven atacante. Tres intentos de fichar a una referencia ofensiva. Tres negativas. Y el nombre de Paralluelo, que podía jugar tanto de ‘9’ como en banda, borrado también de esa lista de objetivos.

Cuatro caminos para un fichaje que marca época

El tablero se estrecha y, a la vez, se vuelve más interesante. Según ARA, cuatro clubes aparecen ahora como principales candidatos para hacerse con la firma de Paralluelo: Lyon, Paris Saint-Germain, Arsenal y London City Lionesses.

Lyon conoce mejor que nadie lo que puede ofrecer. Lo sufrió en primera persona en la final de la Champions, cuando la delantera destrozó cualquier esperanza de remontada francesa. Es un club acostumbrado a manejar grandes egos y grandes salarios, y a construir proyectos alrededor de figuras ofensivas dominantes.

PSG, por su parte, llega desde la decepción. Eliminación temprana en Europa, ausencia incluso de la final por el título liguero en los play-offs franceses. Necesita un golpe sobre la mesa, una estrella que cambie la narrativa. Paralluelo encaja en ese papel de fichaje que redefine ambiciones.

Arsenal aparece en un escenario distinto. El club inglés ya está muy avanzado en dos operaciones importantes: Lisa Baum, la joven perla ofensiva de RB Leipzig, y la delantera Selina Cerci, según Arseblog. Ambas operaciones, muy cerca de cerrarse. Añadir a Paralluelo a ese paquete sería una sorpresa por volumen y por coste, aunque en el mercado femenino ya no sorprende tanto ver apuestas acumuladas por talento joven.

Y luego está London City Lionesses, el proyecto emergente que empieza a sonar como un actor serio. El club está a un paso de llevarse a Alexia Putellas y Mapi León desde el Barça y ya ha anunciado la llegada de Mary Earps, ex guardameta de la selección inglesa. Tres nombres que, por sí solos, cambian la percepción de una entidad. Detrás, la figura de Michele Kang, multimillonaria propietaria también de Lyon y Washington Spirit, decidida a convertir a London City en un polo de atracción para estrellas.

Firmar a Paralluelo sería algo más que otro gran fichaje: sería la confirmación de que el mapa de poder en el fútbol femenino europeo está cambiando, y rápido.

El Barça, mientras tanto, se queda sin una de las piezas llamadas a liderar su próxima generación. Europa se pelea por ella. Y la sensación es clara: el próximo contrato de Salma Paralluelo no será solo un movimiento de mercado, sino una declaración de intenciones sobre quién quiere mandar en el fútbol femenino de los próximos diez años.