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Los propietarios de Spurs rompen el silencio sobre el futuro del club

Después de dos temporadas consecutivas terminando en el puesto 17, la paciencia en el entorno de Spurs está al límite. El club vive muy por debajo de su historia, de su estadio, de su hinchada. Y esta vez, la familia Lewis, propietaria desde hace 25 años, ha decidido dar la cara con una carta directa a los aficionados.

Asumen la culpa y el golpe

El mensaje arranca sin rodeos: terminar 17º en dos campañas seguidas “no refleja la talla ni el potencial” del club. Hablan de “amarga decepción” y admiten compartir la frustración de la grada. No maquillan el desastre. “Sabemos que esto no puede volver a suceder”, reconocen.

El giro clave llega cuando señalan hacia sí mismos. Durante años, explican, su modelo ha sido confiar en los expertos para gestionar el club, respaldándolos con recursos. Pero lo que se encontraron por dentro fue peor de lo esperado: problemas “más profundos” que se habían enquistado con el tiempo. Lo admiten sin excusas: eso ha erosionado la confianza y son ellos, como dueños, quienes asumen la “responsabilidad última” de la situación actual.

Promesa de reconstrucción y un lema: el fútbol primero

La carta no se queda en el mea culpa. La familia Lewis también se coloca al frente de la reconstrucción. Su objetivo declarado es recuperar “el espíritu del club”: volver a la emoción, a la valentía, a ese fútbol atrevido que siempre ha sido parte de la identidad de Spurs.

El mensaje es claro: el fútbol pasa a ser la prioridad absoluta. Según explican, el Consejo y el equipo ejecutivo ya han trazado un plan para alcanzar esa ambición. No dan detalles, pero sí marcan una dirección: reconstrucción profunda, de arriba abajo.

Inversión, no venta: “Estamos todos dentro”

En un contexto en el que cada mala racha dispara rumores de venta, la familia Lewis corta de raíz cualquier especulación. “No estamos vendiendo el club. Estamos todos dentro. Estamos invirtiendo en él”, subrayan.

Esa inversión, prometen, abarcará todas las áreas: el primer equipo, la academia, los cuerpos técnicos y las funciones de apoyo. No hablan de cifras, pero sí de alcance. Quieren un cambio estructural, no un simple parche. Y aseguran que en los próximos meses los aficionados empezarán a ver esos movimientos.

Un proceso largo… pero ya en marcha

El mensaje también rebaja expectativas de una solución inmediata. La reconstrucción que plantean es “profunda”, requerirá “tiempo y compromiso”, pero insisten en que “ya ha comenzado” y que el cambio “está ocurriendo”.

No hay grandes eslóganes ni promesas de títulos. Hay, más bien, una frase que suena a desafío interno: “Sabemos que las acciones hablarán más alto que las palabras”.

La familia Lewis ha puesto su nombre y su reputación sobre la mesa. Ahora la pelota ya no está solo en el césped, sino en los despachos. La cuestión es sencilla y brutal: ¿estará Spurs a la altura de la ambición que sus propios dueños acaban de proclamar?