Portugal empata en su debut y revive el debate sobre Cristiano Ronaldo
Portugal arrancó su camino hacia el Mundial de 2026 con un ruido incómodo de fondo. No fue solo el 1-1 ante DR Congo en Houston, un resultado que complica de entrada el guion en el Grupo K. Fue la sensación de oportunidad perdida, de equipo atascado, y de un viejo debate que vuelve a golpear la puerta: el papel de Cristiano Ronaldo.
Un inicio perfecto… y un frenazo brusco
El plan de Roberto Martínez pareció funcionar de inmediato. Joao Neves adelantó pronto a Portugal, un gol que debía allanar una noche tranquila, gestionar la ventaja y mandar un mensaje de autoridad en el grupo.
Pero el control duró poco. DR Congo no se encogió, fue ganando metros y confianza hasta que Yoane Wissa castigó el desajuste portugués antes del descanso. Empate, dudas y un partido que se volvió espeso para los europeos.
La segunda parte fue un monólogo a medias: Portugal tuvo la pelota, pero no el filo. El gol de la victoria nunca llegó. Y todas las miradas acabaron, inevitablemente, en el capitán.
Cristiano, sexto Mundial y un partido sin puntería
Cristiano Ronaldo, en su sexta Copa del Mundo, vivió una noche que alimenta a sus críticos. No logró ni un solo disparo a puerta y desperdició dos ocasiones claras. En un encuentro que pedía precisión en el área, el máximo goleador histórico se quedó sin colmillo.
El resultado deja a Portugal bajo presión en un grupo donde aún esperan rivales más duros. Y el rendimiento de Cristiano reabre una pregunta que ya no se formula en voz baja: ¿hasta qué punto sigue siendo intocable?
Bothroyd aprieta el debate: “Debería ser un revulsivo”
Desde el plató de Sky Sports, Jay Bothroyd no se anduvo con rodeos. El exdelantero inglés fue directo al señalar que el equipo se beneficiaría si Cristiano aceptara un rol secundario.
“Hay que ser honestos, si Ronaldo es un jugador de equipo, creo que debería dar un paso al lado y entender que tiene que ser un jugador que salga desde el banquillo como impacto”, afirmó. Y remató sin titubeos: “¿Va a hacer eso alguna vez? No, no lo creo. Y ese es mi punto”.
El análisis no se quedó ahí. Bothroyd apuntó también al viejo pulso mediático con Lionel Messi y cómo, a su juicio, ese duelo permanente está afectando al equilibrio colectivo de Portugal.
“Veo a Ronaldo y… los fieles de Ronaldo me van a odiar hoy, pero parece que todo va de él, ¿no? Y siempre está persiguiendo a Messi”, añadió. “Nunca va a ser Messi, pero lo que ha hecho durante su carrera es sacar el máximo absoluto de ella… Ahora mismo se está convirtiendo más en un lastre para Portugal que en una ayuda, y creo que ahí es donde Martínez se está equivocando”.
Palabras duras. Y que conectan con una corriente de opinión que crece cada vez que Portugal se atasca con su capitán en el campo.
Martínez no se mueve: “Necesitamos a Cristiano”
Dentro del vestuario, el discurso es otro. Roberto Martínez no ofrece ni una grieta de duda pública. Tras el empate, el seleccionador defendió con firmeza su decisión de mantener a Cristiano hasta el final frente a DR Congo.
“No tiene sentido sacar al mejor goleador del fútbol mundial en un partido en el que necesitas goles”, explicó ante los periodistas. Para el técnico, la presencia del delantero sigue siendo clave en duelos cerrados.
Martínez subrayó el peso táctico del capitán: “En momentos como este, la experiencia de Cristiano en el área es importante. La forma en que atrae defensores es importante, la forma en que podemos usar el espacio es importante. Y cada jugador tiene una responsabilidad o una pieza de calidad en el campo. Y claramente, cuando buscas goles, necesitas tener a Cristiano”.
El mensaje es claro: mientras él mande, el ‘7’ seguirá siendo el centro del proyecto.
Un equilibrio delicado para lo que viene
Entre la crítica externa y la fe interna, Portugal se asoma a un tramo clasificatorio que no admite demasiados tropiezos. El empate ante DR Congo no es una catástrofe, pero sí un aviso temprano: el margen de error se ha reducido.
Martínez se aferra a la jerarquía y al instinto de su capitán. Voces como la de Bothroyd reclaman un giro valiente, un Cristiano revulsivo y no estructural. El césped, en los próximos partidos del Grupo K, dictará sentencia.
La cuestión es si Portugal puede permitirse seguir construyendo alrededor de Ronaldo… o si el Mundial de 2026 acabará marcando el momento en que la selección tuvo que aprender a ganar sin él.





