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El PIF reduce control en Newcastle para financiar ambición deportiva

El proyecto Newcastle entra en una fase decisiva. El Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí está dispuesto a rebajar su participación en el club para dar entrada a nuevo capital y financiar el salto definitivo de la entidad, tanto en infraestructuras como en ambición deportiva.

No se trata de una retirada. Es un movimiento calculado.

El PIF vende parte, pero no el mando

El fondo soberano saudí, dueño del 85 por ciento de Newcastle desde la compra a Mike Ashley por 305 millones de libras en septiembre de 2021, está preparado para vender hasta una cuarta parte de su participación. Eso dejaría su control en torno al 63,75 por ciento del accionariado.

El paquete en juego equivale a un 21,25 por ciento del club y, según las estimaciones internas, podría superar los 300 millones de libras. Una inyección directa en la vena de dos proyectos gigantescos: una nueva ciudad deportiva valorada en unos 200 millones en Woolsington y el posible salto a un estadio nuevo que podría superar los 1.000 millones.

El resto del capital sigue en manos conocidas. Los hermanos Reuben, a través de RB Sports & Media, mantienen el 15 por ciento. Pero el mensaje desde las últimas reuniones de club ha sido claro: para que Newcastle pueda dar el siguiente paso, hace falta más equity, más fondos propios, no solo el respaldo del PIF.

El gran dilema: St James’ Park o un nuevo coloso

Sobre la mesa hay dos caminos. Ninguno es pequeño.

El primero, desarrollar St James’ Park, la casa del club desde 1892. Mantener el alma del estadio y elevarlo a otra dimensión costaría en torno a 500 millones de libras. Más capacidad, más hospitalidad, más ingresos, pero dentro del mismo marco urbano y emocional.

El segundo, levantar un nuevo estadio con unas 65.000 localidades. El precio se dispara: más del doble. Más de 1.000 millones para un recinto moderno, adaptado a las exigencias comerciales y de competición de la élite europea. De momento, ambos escenarios siguen en fase conceptual. Para que dejen de ser bocetos y se conviertan en planos ejecutivos, hace falta un nuevo socio al lado del PIF.

El condicionante financiero es evidente. Newcastle deberá cofinanciar cualquier nuevo estadio con recursos propios y deuda. Para lograr un ratio préstamo-valor atractivo ante bancos e instituciones financieras, el club necesita más capital en balance. Ahí entra la decisión del PIF de diluir su poder para ensanchar la base accionarial.

Terreno, ladrillo y una huella cada vez mayor

Los movimientos alrededor de St James’ Park no son casuales. Son piezas de un mismo puzzle.

El club adquirió recientemente la mayoría de Leazes Terrace, un conjunto georgiano catalogado, pegado a la East Stand del estadio. La operación rondó las 25 millones de libras y, dato clave, la ejecutó el propio Newcastle, no el PIF. Esa compra mantiene abiertas todas las opciones de expansión o remodelación futura en el entorno inmediato del campo.

No es el único terreno estratégico. En 2023, el club ya había comprado por 9 millones de libras el aparcamiento de Strawberry Place, detrás del Gallowgate End. Hoy funciona como espacio Stack —un recinto de contenedores multifuncional— y fanzone en los días de partido, pero sobre todo amplía la huella física del club alrededor de su estadio. Espacio para crecer, ya sea en gradas, en servicios comerciales o en experiencias para aficionados.

Mientras se define el gran proyecto, Newcastle no se ha quedado quieto. Está en marcha una inversión de 30 millones de libras para modernizar instalaciones, con St James’ Park como pieza central: nuevos palcos y suites, iluminación renovada, pantallas de última generación y un nuevo césped. Es la mayor apuesta económica en el estadio desde su gran reforma de 2001.

El centro de entrenamiento de Benton también vive su propia revolución, con una reconstrucción profunda en los últimos meses. El mensaje es nítido: el club se está preparando para operar como una entidad de la parte alta de la Premier League en todos los frentes, no solo en el césped.

De LIV Golf a la Premier: reajuste de estrategia saudí

El giro en Newcastle llega en paralelo a otro movimiento de calado del PIF. En abril, el fondo confirmó que dejará de financiar LIV Golf tras la temporada 2026, al considerar que el proyecto ya no encaja con su estrategia actualizada. Se calcula que la aventura en el circuito de golf ha costado al PIF unos 4.000 millones de libras.

Ese repliegue en el golf contrasta con la voluntad de consolidar y potenciar su apuesta en el fútbol inglés. En lugar de seguir cargando el balance del club con deuda o financiación directa, el PIF busca ahora socios que compartan el riesgo y el potencial crecimiento de Newcastle.

Ingresos al alza, pero aún lejos de la élite

Desde la llegada del PIF en 2021, la facturación de Newcastle se ha disparado: de unos 140 millones de libras a más de 400 millones. El salto es enorme, pero el contexto de la Premier League es implacable.

Manchester City y Arsenal ya se mueven por encima de los 700 millones de ingresos anuales. Esa brecha marca la urgencia de proyectos como el nuevo estadio, la ciudad deportiva de Woolsington y la expansión del área comercial alrededor de St James’ Park. Sin un crecimiento agresivo de los ingresos, competir de forma sostenida con los gigantes se convierte en una quimera.

Por eso, la posible venta de hasta un 25 por ciento de la participación del PIF no es un signo de debilidad, sino una apuesta por escalar. Un sacrificio de control porcentual para ganar músculo financiero.

La pregunta, ahora, es quién se atreverá a entrar en este tablero: un club con una ciudad volcada, un estadio mítico en plena transformación y un plan que apunta alto. Muy alto.