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El nuevo Manchester United: reconstrucción y decisiones clave para el verano

Manchester United llega al mercado con algo que no tenía desde hace tiempo: margen real de maniobra. En los libros, la cifra impresiona. El club ha liberado alrededor de 250 millones de libras para fichajes este verano, un mensaje directo de que la reconstrucción no será cosmética.

Desde finales de marzo, los de Old Trafford han reducido en 110 millones su deuda en la línea de crédito renovable. A eso se suma una entrada de 31,36 millones por una venta ya contabilizada, asumida en los informes como la salida definitiva de Rasmus Hojlund hacia Napoli, activada cuando el conjunto italiano selló su billete para la próxima Champions League.

La otra cara del balance sigue siendo pesada: 405,75 millones de libras en pagos pendientes por fichajes, de los que 171,14 millones no vencerán hasta dentro de más de un año. Un déficit de traspasos es casi norma en la élite, pero el de United continúa entre los más altos del continente.

El plan es claro: recuperar cerca de 100 millones en ventas tras la marcha de Hojlund. En esa lista aparecen nombres como Joshua Zirkzee, Andre Onana y Manuel Ugarte. Una limpieza profunda para financiar un centro del campo nuevo.

Rashford, Barcelona y una cláusula que corre contra el reloj

El caso Marcus Rashford marca buena parte del relato del verano. Barcelona tiene solo 17 días para activar la opción de compra fijada en 26 millones de libras. Sobre el papel, una ganga por un atacante en plenitud. En la práctica, un rompecabezas deportivo y financiero.

El club azulgrana está a punto de cerrar a Anthony Gordon por 70 millones procedente de Newcastle, otro extremo zurdo inglés que pisa la misma zona del campo que Rashford. Desde el entorno del futbolista insisten: las dos operaciones no están conectadas. Pero la lógica competitiva sí las enfrenta.

Barça intenta renegociar las condiciones de la cláusula, mientras en Old Trafford consideran que el precio ya es suficientemente favorable. Aunque las conversaciones podrían prolongarse incluso tras el vencimiento del plazo, United no contempla otra cesión. O venta definitiva, o regreso a Mánchester.

Rashford viene de firmar 14 goles y 10 asistencias en LaLiga, con un título bajo el brazo. Si vuelve, lo hará con cartel reforzado, pero también con la presión de justificar un salario cercano a las 300.000 libras semanales que ya pesó esta temporada en la contabilidad de los Red Devils.

Tonali, Fernandes y el gran experimento en el mediocampo

El centro del campo será el epicentro del proyecto. Casemiro se va, Ugarte no ha cuajado y la sensación en el club es que hace falta algo más que un simple retoque.

En Mánchester se habla ya de Sandro Tonali como objetivo prioritario. Según Manchester Evening News, United está dispuesto a ir “all in” por el italiano, al que sitúan “de camino” a Old Trafford pese a los 87 millones de libras que Newcastle exige. Tonali tiene contrato hasta 2029 en St James’ Park, con opción a un año adicional, pero la necesidad de United de elevar el nivel en la sala de máquinas es evidente.

No sería el único movimiento. El portugués Mateus Fernandes, de West Ham, también figura en la lista. Recién descendidos a Championship, los Hammers necesitan hacer caja y el centrocampista apunta a ser una de las ventas del verano. De acuerdo con el i Paper, Fernandes prefiere fichar por United antes que por Arsenal, PSG o Atlético de Madrid. Un guiño importante para Michael Carrick, que lidera la planificación deportiva.

En paralelo, siguen sobre la mesa nombres como Ederson, de Atalanta, y perfiles como Elliot Anderson o Carlos Baleba. Anderson, sin embargo, parece inclinarse por cruzar la ciudad y unirse a Manchester City. Dentro de United gusta mucho Adam Wharton, pero se considera que su perfil se solapa demasiado con el de Kobbie Mainoo en un 4-2-3-1, y eso le ha hecho perder prioridad.

La idea es clara: construir un mediocampo que proteja a Mainoo y le permita crecer, no taparlo con un clon.

Salidas dolorosas, alivio salarial

Para poder atacar el mercado, United primero tenía que dejar de sangrar en salarios. Este verano dirán adiós Casemiro, Jadon Sancho y Tyrell Malacia al expirar sus contratos. Entre los tres, el club se ahorra alrededor de 640.000 libras semanales. Es el tipo de limpieza que no genera titulares brillantes, pero que cambia por completo la capacidad de maniobra.

El caso de Manuel Ugarte ilustra el coste de los errores. Fichado por unos 50 millones de libras desde PSG, el uruguayo no ha logrado asentarse y ni siquiera fue convocado para el último partido de la temporada. Galatasaray figura entre los principales interesados, pero en Old Trafford asumen que perderán una parte importante de la inversión. Aun así, liberar un sueldo cercano a las 120.000 libras semanales pesa casi tanto como el traspaso.

En la rampa de salida también aparece Andre Onana, cuyo rendimiento no ha terminado de justificar el proyecto construido en torno a su juego de pies, y Joshua Zirkzee, que nunca terminó de consolidarse en la rotación. United escucha ofertas por ambos.

Delantera: entre la tentación Toney y el sueño Osimhen

Arriba, el dibujo es más complejo. United ya cuenta con Benjamin Sesko y Joshua Zirkzee como referencias en punta, pero el mercado abre puertas que el club no quiere cerrar de antemano.

Ivan Toney, ahora en Al-Ahli, ha vuelto al escaparate tras ser incluido por Thomas Tuchel en la lista para el Mundial de este verano en Norteamérica. Según el Express, United vigilará de cerca su rendimiento en el torneo y no descarta moverse por él si el contexto se vuelve propicio. El problema es evidente: con Sesko y Zirkzee en plantilla, encajar otra referencia ofensiva de alto nivel exigiría más salidas.

Desde fuera, las recomendaciones no cesan. Patrice Evra ha pedido abiertamente que el club vaya a por Victor Osimhen, actualmente en Galatasaray, tasado en torno a 65 millones de libras. El nigeriano lleva años sonando para la élite europea, pero sus exigencias salariales han frenado varias operaciones. Con tantas urgencias en otras líneas, en Old Trafford deberán decidir si la inversión en un “9” de ese calibre es prioritaria o un lujo.

Y en el horizonte asoma otro nombre ilustre. Ben Foster ha sugerido que United aproveche la salida de Robert Lewandowski de Barcelona para firmarle libre por una temporada. Un movimiento de corto plazo, con peso en el vestuario y experiencia para guiar a los jóvenes. El tipo de operación que el club ha hecho en otras épocas y que, bien ejecutada, puede cambiar la cultura del día a día.

Danilo, una oportunidad de mercado desde Brasil

No todo son grandes cifras. En la agenda también aparece Danilo, centrocampista de Botafogo. Según Uol, United es uno de los varios clubes que siguen de cerca al brasileño de 25 años, internacional en dos ocasiones y con 50 partidos de Premier League en su etapa en Nottingham Forest antes de marcharse en 2025.

En un mercado donde las cifras se disparan, Danilo se percibe como una opción relativamente económica para reforzar la rotación del mediocampo. Un fichaje de fondo de armario que permitiría reservar el grueso del presupuesto para operaciones de impacto.

Greenwood, Roma y un futuro lejos de Old Trafford

Mientras el nuevo United se diseña, otra carpeta apunta a cerrarse lejos de Mánchester. Roma lidera la carrera por hacerse con Mason Greenwood, según Gazzetta dello Sport. El club italiano ya se ha reunido con el padre del jugador y el proyecto le seduce.

La operación no bajaría de 30 millones de libras y United planea incluir una cláusula de venta futura que podría llegar hasta el 50 %. Una forma de no romper del todo el vínculo económico con un futbolista que, deportivamente, ya no tiene camino de regreso a Old Trafford.

Un club distinto al que acabó la temporada

La campaña terminó mejor de lo que muchos temían en pleno bache, pero nadie en Mánchester se engaña: las noches de gloria del ciclo de Sir Alex Ferguson aún quedan lejos. El último informe de rendimiento dejó notas altas para algunos fichajes recientes y un suspenso rotundo para otros. El diagnóstico es claro: la base es prometedora, pero el equipo sigue descompensado.

La próxima temporada traerá un calendario más exigente y obliga a ampliar la plantilla con criterio. United necesita un mediocampo nuevo, resolver el futuro de Rashford, decidir si apuesta fuerte por un “9” de élite y completar la reconstrucción sin volver a hundirse en una masa salarial insostenible.

Tiene 250 millones liberados, varios activos en venta y, por primera vez en tiempo, una estructura que empieza a recuperar el control de sus finanzas.

La pregunta ya no es si United se moverá en el mercado.

La cuestión es otra: ¿será este el verano en el que, por fin, sus decisiones empiecen a parecerse a las de un club que quiere volver a mandar en Europa?