Neymar y Pulisic: Lesiones que inquietan en el Mundial 2026
El Mundial 2026 apenas ha empezado a tomar temperatura y ya hay dos nombres que condicionan el tablero ofensivo del torneo: Neymar Jr. y Christian Pulisic. Dos estrellas, dos selecciones con aspiraciones altas y el mismo enemigo silencioso: el gemelo.
Brasil, sin su faro
Neymar se lesionó el gemelo derecho el 17 de mayo, jugando con Santos. Desde entonces, un mes parado. Esta semana dio señales de vida: trabajo en solitario en la banda el martes y algunos minutos con el grupo el miércoles. Pero no basta.
Ya está descartado para el próximo partido de Brasil en el Grupo C, ante Haití. Y en la concentración verdeamarela empieza a ganar peso una idea incómoda pero pragmática: guardarlo todo el tramo de grupos para intentar recuperarlo a tiempo de los cruces directos. Siempre y cuando Brasil llegue.
El empate 1-1 frente a Marruecos el sábado dejó al cinco veces campeón del mundo sin margen para despistes. Necesita resultados claros ante Haití, el viernes, y frente a Escocia, el 24 de junio. Y todo esto sin el jugador que, durante una década, ha sido su referencia ofensiva.
Hay otro dato que subraya la incertidumbre: Neymar no juega con la selección absoluta desde el 17 de octubre de 2023, cuando se rompió el ligamento cruzado anterior y el menisco de la rodilla izquierda en el clasificatorio sudamericano ante Uruguay. Desde entonces, una larga travesía entre quirófano, gimnasio y dudas. Ahora, el gemelo añade una nueva capa de riesgo.
Los informes apuntan a una distensión de segundo grado en el gemelo. No es un desgarro completo, pero sí una lesión moderada que implica una porción significativa del músculo. En términos médicos, el regreso a la plena actividad suele situarse entre tres y seis semanas, aproximadamente el doble o el triple de lo que se necesita para una distensión leve.
Demasiado tiempo para un torneo comprimido. Suficiente, sin embargo, para que en Brasil se planteen si vale la pena arriesgarlo en la fase de grupos.
Pulisic, golpe en pleno despegue
En el otro lado del cuadro, la preocupación tiene acento estadounidense. Pulisic se lesionó el gemelo izquierdo la semana pasada en un entrenamiento. Parecía un aviso, nada más. Pero reapareció en el peor momento posible.
En el debut del USMNT en el Mundial, un contundente 4-1 ante Paraguay, el atacante agravó la lesión. No pudo pasar del descanso. Sustituido al entretiempo, camino directo al banquillo y a la camilla, dejando una actuación convincente del equipo pero una gran interrogante para el cuerpo técnico.
A día de hoy, su presencia en el partido del Grupo D frente a Australia, este viernes, es una incógnita. No hay confirmación de si su distensión es de primer grado —más leve, con plazos de entre una y tres semanas— o de segundo grado, lo que alargaría su recuperación y comprometería el resto de la fase de grupos.
Para una selección que acaba de firmar un estreno autoritario, perder a su principal referencia ofensiva justo cuando el torneo pide continuidad puede cambiar la narrativa de golpe.
El músculo que decide partidos
Las lesiones de gemelo son casi un peaje obligado en el fútbol moderno. Arranques explosivos, cambios de ritmo, sprints constantes. Cada desmarque, cada aceleración, exige a un grupo muscular que, si no está perfectamente preparado, se rompe.
En el caso de Neymar y Pulisic, todo apunta a las clásicas distensiones musculares: sobreestiramiento o desgarro parcial del músculo o de los tendones que lo fijan al hueso. El diagnóstico se clasifica por grados:
- Primer grado (leve): afecta a menos del 5% del músculo. Molesto, pero manejable. Con buena respuesta al tratamiento, el jugador puede volver a competir en una o tres semanas.
- Segundo grado (moderado): involucra una porción mayor del músculo, sin llegar al desgarro completo. Es el escenario que se atribuye a Neymar. La vuelta completa a la actividad suele requerir de tres a seis semanas.
- Tercer grado (grave): ruptura total del músculo o del complejo músculo-tendón. Aquí ya se habla de meses, no de semanas, y la cirugía entra en la conversación.
Ni Neymar ni Pulisic parecen estar en ese último escenario, pero el calendario del Mundial no espera. Lo que en una temporada de club puede asumirse con calma, en un torneo corto se convierte en una carrera contrarreloj.
El tratamiento, en ambos casos, pasa por el protocolo clásico: reposo, hielo, compresión y elevación para controlar el dolor y la inflamación. Después, una progresión cuidadosa hacia el trabajo físico, primero sin impacto, luego con carrera suave, y finalmente con gestos específicos de juego. Cada paso adelantado antes de tiempo puede significar una recaída.
Dos selecciones, la misma pregunta
Brasil necesita a Neymar para aspirar a todo. Estados Unidos necesita a Pulisic para confirmar que su goleada inicial no fue un espejismo. Pero el gemelo no entiende de urgencias mundialistas ni de cartel mediático.
En las próximas semanas, la historia del torneo puede cambiar en función de un solo gesto: un sprint, un disparo, un apoyo mal calculado. O la decisión fría de un cuerpo médico que prefiera perder un partido antes que perder a su estrella para todo el Mundial.
Brasil mira el calendario y hace cuentas. Estados Unidos observa el banquillo y cruza los dedos. El balón rueda, el torneo avanza, y dos gemelos, uno en la pierna derecha de Neymar y otro en la izquierda de Pulisic, se convierten en jueces silenciosos de las ambiciones de dos selecciones que no vinieron a este Mundial a ser meras invitadas.






