Logotipo completo Tercer Palco

Neymar llora su adiós a Brasil tras eliminación en Mundial 2023

Neymar se despide de Brasil entre lágrimas tras el adiós más prematuro desde 1990

La carrera de Neymar con la selección de Brasil terminó donde empezó: en el MetLife Stadium de New Jersey. Círculo completo. Solo que esta vez, en lugar de la euforia del debutante, quedó tendido en el césped, roto, llorando, después de la eliminación en octavos de final del Mundial ante Noruega.

Brasil cayó 2-1, víctima de un doblete de Erling Haaland que silenció a una afición acostumbrada a soñar más allá de la fase de eliminación directa. El tanto de Neymar, un penalti en los minutos finales, apenas maquilló el marcador. Fue consuelo estadístico, no emocional.

Cuando el árbitro señaló el final, el capitán brasileño se desplomó. Los compañeros acudieron a levantarlo. Nadie podía levantar el peso de la historia.

“Lo intenté, lo intenté. Ahora se acabó”, declaró a Globo, aún con la voz quebrada. “Empecé aquí, terminé aquí”.

Del primer gol al último suspiro

En agosto de 2010, un joven Neymar de 18 años debutó con Brasil precisamente en ese mismo estadio, en un amistoso ante Estados Unidos. Marcó aquel día su primer gol con la selección. Era el inicio de una era que, durante años, pareció no tener techo.

Catorce años después, el escenario fue idéntico, pero el contexto diametralmente opuesto. Con 34 años y una larga lista de lesiones a la espalda, Neymar cerró su etapa con la Canarinha como máximo goleador histórico de Brasil: 80 tantos, tres más que Pelé. Números de leyenda, pero sin el trofeo que más ansiaba.

Su gol en el tiempo añadido ante Noruega lo convirtió en el segundo brasileño en marcar en cuatro Mundiales, compartiendo ese logro con Pelé. También se va como el segundo jugador con más partidos en la historia de la selección, 130, solo por detrás de Cafu (142). La estadística lo coloca en el Olimpo. El desenlace, en cambio, lo deja en carne viva.

El golpe más duro

La derrota ante Noruega significó la eliminación más temprana de Brasil en una Copa del Mundo desde 1990. Un dato que duele en un país que mide su fútbol en estrellas sobre el escudo.

Carlo Ancelotti, encargado de dirigir este proyecto, no escondió la decepción. El técnico italiano habló de un “resultado muy decepcionante” y de un vestuario profundamente triste, pero también marcó el siguiente paso.

“Seguimos haciendo nuestro trabajo y buscando ideas nuevas”, explicó. “No creo que mereciéramos perder, pero tenemos que aceptarlo. Eso es el fútbol, eso es el deporte. A veces hay que gestionar la tristeza y el sabor amargo de una derrota”.

El mensaje fue claro: hay que transformar el golpe en energía para lo que viene. “Vamos a tomar esta derrota y usarla como combustible para el nuevo ciclo”, añadió.

Un final que abre una herida… y una etapa

La salida de Neymar no es solo el adiós de un futbolista. Es el cierre de una generación que creció con la expectativa de devolver a Brasil a la cima del mundo y que, pese a momentos brillantes, no logró coronarse en el gran escenario.

Neymar se va como símbolo de una era contradictoria: brillante en lo individual, irregular en lo colectivo. Ídolo para millones, cuestionado por otros tantos. Pero nadie puede discutir que, durante más de una década, fue el rostro de la selección brasileña.

Ahora, Brasil mira hacia adelante sin su máximo goleador histórico y con un técnico que habla de “nuevo ciclo” tras uno de los golpes más duros de los últimos tiempos. La pregunta ya no es qué fue Neymar para la selección.

La verdadera incógnita es cuánto tardará Brasil en encontrar a alguien capaz de cargar con ese peso otra vez.