Logotipo completo Tercer Palco

El Mundial en marcha: México vs Corea del Sur y el papel de África

El jueves llega con cuatro partidos de fase de grupos y una sensación clara: el torneo ya ha dejado de ser una presentación y se ha convertido en una carrera a toda velocidad. México-Corea del Sur asoma como el plato fuerte de una jornada que también pondrá en escena a Canadá, Suiza, Qatar, Czechia, Bosnia y Herzegovina y Sudáfrica, mientras la lucha por la Bota de Oro se enciende y África firma páginas históricas.

El menú del jueves

La jornada se reparte en cuatro sedes y cuatro historias distintas:

  • Czechia vs South Africa, en Atlanta Stadium (Atlanta, Georgia), al mediodía (16:00 GMT).
  • Switzerland vs Bosnia and Herzegovina, en Los Angeles Stadium (Los Ángeles, California), al mediodía (19:00 GMT).
  • Canada vs Qatar, en Vancouver Stadium (Vancouver, Columbia Británica), a las 15:00 (22:00 GMT).
  • Mexico vs South Korea, en Guadalajara Stadium (Guadalajara, México), a las 19:00 (01:00 GMT del viernes).

Cuatro horarios, cuatro climas, un mismo objetivo: acomodarse lo antes posible en la tabla antes de que la fase de grupos empiece a apretar de verdad.

México-Corea del Sur: la historia empuja a El Tri

El choque entre Mexico y South Korea llega con ambos equipos lanzados tras debutar con victoria. El pasado también se inclina del lado mexicano: dos enfrentamientos previos en Mundiales, dos triunfos de El Tri, incluido el 2-1 en Rusia 2018.

Los números de Opta refuerzan esa sensación. En 25.000 simulaciones, Mexico se impuso en el 49,1 % de los escenarios. South Korea ganó en el 24,3 %, mientras que el 26,6 % terminó en empate. La estadística dibuja a los de casa como favoritos, pero el contexto invita a la cautela: los dos se han metido de lleno en la pelea por los octavos y un golpe sobre la mesa esta noche puede cambiar el equilibrio del Grupo A.

Czechia-Sudáfrica: choque de estilos y cuentas pendientes

Czechia y South Africa apenas tienen historia entre sí: un solo duelo previo. Lo que sí arrastran son tendencias. Sudáfrica suele crecerse ante europeos en los Mundiales: solo una derrota en sus últimos cuatro partidos contra selecciones del Viejo Continente y aquella victoria inolvidable por 2-1 ante Francia en 2010.

El lado checo llega con una espina clavada: su único cruce mundialista ante un rival africano terminó con derrota 2-0 frente a Ghana. Aun así, la máquina de Opta los coloca por delante: 54,9 % de opciones de triunfo para Czechia, por un 21,8 % para South Africa. El resto, empate.

Sobre el papel, favoritismo europeo. Sobre el césped, una Sudáfrica que acostumbra a incomodar a quien la subestima.

Suiza-Bosnia y Herzegovina: estreno mundialista del duelo

Switzerland y Bosnia and Herzegovina se verán por primera vez en un Mundial, aunque ya se midieron en un amistoso en Zúrich en 2016. Aquella tarde, Bosnia se impuso 2-0 con tantos de Edin Dzeko y Miralem Pjanic, un recuerdo que todavía resuena en los aficionados balcánicos.

Esta vez, el contexto es distinto. Switzerland llega como favorita clara según las 25.000 simulaciones de Opta: 61,6 % de victorias helvéticas, solo un 17 % de triunfos bosnios y un 21,4 % de empates. Los números pintan un escenario controlado para los suizos; la realidad, un rival que ya sabe lo que es ganarles y que no tiene nada que perder.

Canadá-Qatar: el peso de la historia del anfitrión

Cada vez que un anfitrión se ha cruzado con un equipo de la confederación asiática en un Mundial, el resultado ha sido el mismo: victoria local. Ocurrió con Mexico ante Iraq en 1986, con France frente a Saudi Arabia en 1998 y con Russia, también contra Saudi Arabia, en 2018.

Canada quiere prolongar esa línea. Opta es contundente: 72,9 % de triunfos canadienses en sus simulaciones, 16,5 % de empates y apenas un 10,6 % de posibilidades para Qatar de firmar la sorpresa. El peso de la historia cae del lado de los norteamericanos. La presión, también.

La Bota de Oro arranca a toda velocidad

Ni tiempo para la tregua. La lucha por la Bota de Oro ya tiene un líder claro: Lionel Messi, autor de un hat-trick en el debut de Argentina ante Algeria, suma tres goles y mira al resto desde arriba.

Detrás, una fila de artilleros con dos tantos que explica el nivel del torneo:

  • Kylian Mbappé (France)
  • Erling Haaland (Norway)
  • Folarin Balogun (USA)
  • Kai Havertz (Germany)
  • Yasin Ayari (Sweden)
  • Elijah Just (New Zealand)
  • Harry Kane (England)

Nombres pesados, contextos distintos, un mismo objetivo. El margen de error para los aspirantes se reduce con cada partido.

La epopeya de DR Congo y la irrupción de Cape Verde

La historia de este Mundial ya tiene un capítulo reservado para la selección de DR Congo. Yoane Wissa marcó el primer gol de la nación en una Copa del Mundo en el empate 1-1 frente a Portugal, quinta del ranking FIFA. Un cabezazo del jugador de Newcastle United poco después del descanso, en Houston, para neutralizar el tanto inicial de Joao Neves.

Un gol, un punto, 52 años de espera desde la última presencia mundialista —cuando el país competía como Zaire— y una explosión de alegría entre aficionados congoleños dentro y fuera del estadio. El empate ante un gigante europeo se suma a la lista de grandes sorpresas del torneo.

Cape Verde ha seguido un camino similar. En su debut absoluto en un Mundial, la selección insular aguantó el 0-0 frente a Spain, una de las grandes candidatas al título. Un punto que vale mucho más que una cifra en la tabla: es una declaración de intenciones.

Colombia vuelve a escena con paso firme

Colombia arrancó su Mundial con un 3-1 convincente ante Uzbekistan, debutante en la cita, en Mexico City Stadium. El partido tuvo un dueño claro: Luis Díaz.

El extremo firmó una actuación de estrella, asistiendo a Daniel Muñoz en el primer gol y anotando el segundo tras el descanso. Uzbekistan llegó a igualar por medio de Abbosbek Fayzullaev, pero la reacción sudamericana fue inmediata y el 3-1 cerró una tarde de autoridad.

Más allá del marcador, el triunfo devuelve a Colombia a una senda que llevaba tiempo buscando: la de un equipo que apunta a los cruces tras quedarse fuera del Mundial de Qatar 2022.

Las grandes sorpresas del primer golpe

El primer balance del torneo deja varios resultados que nadie tenía en la quiniela. El 0-0 de Cape Verde ante Spain se ha ganado, con justicia, el título de gran campanazo inicial. Un debutante secando a un aspirante al título en su primer partido mundialista.

La lista no termina ahí. El 1-1 de DR Congo frente a Portugal entra en la misma categoría de golpes al orden establecido. También el 2-2 entre Iran y New Zealand, en un encuentro en el que muchos daban por hecho el triunfo iraní en el estreno del Grupo G.

El mensaje es claro: los nombres ya no ganan partidos antes de empezar. Este Mundial no perdona la relajación.

Un Mundial que refleja al mundo

Las selecciones que pisan este torneo no solo representan banderas; también reflejan sociedades complejas y diversas. Plantillas como las de England, France, Spain o Sweden reúnen futbolistas de orígenes étnicos, culturales y religiosos distintos, con jugadores cristianos y musulmanes compartiendo vestuario y objetivos.

Figuras como Lamine Yamal, la joya adolescente de Spain, o Yasin Ayari, mediocampista de Sweden, forman parte de una generación creciente de futbolistas musulmanes que compiten en el escenario más grande del deporte. Para muchos analistas, estas selecciones muestran cómo identidades diferentes pueden convivir y rendir juntas en un mismo equipo, en un momento en el que el debate sobre inmigración, identidad e integración se intensifica en varias partes de Europa.

En el césped, el mensaje llega sin discursos: marcan, rezan según su fe, se abrazan y siguen compitiendo. Fútbol como lenguaje común.

El sexto Mundial de Cristiano, sin gol y con dudas

Cristiano Ronaldo ha alcanzado una marca que solo comparte con Lionel Messi: seis participaciones mundialistas. A los 41 años, el portugués volvió a liderar el ataque de su selección, pero el estreno en esta edición terminó con sabor amargo.

Portugal empató en su debut del Grupo K y Ronaldo se quedó sin marcar pese a disponer de varias ocasiones claras en la segunda parte. El contraste fue inevitable: mientras Messi, Mbappé, Haaland y Kane vieron puerta en sus primeros partidos, el capitán luso se marchó frustrado.

El punto perdido obliga a Portugal a reaccionar de inmediato en su próximo compromiso. Para Cristiano, cada partido puede ser el último en esta competición. La presión ya está aquí.

Pausas de hidratación: ¿protección o ruptura del juego?

Una de las novedades del torneo ha encendido el debate: las nuevas pausas de hidratación que FIFA ha introducido para proteger a los jugadores del calor del verano en Estados Unidos, Canada y Mexico.

La intención es clara, pero las consecuencias deportivas han generado ruido. El ejemplo más citado llegó en Houston: Curacao marcó ante Germany antes de una pausa, pero encajó dos goles antes del descanso en un duelo que terminó 7-1. Voces como las de Alan Shearer y Roy Keane han criticado el impacto de estas interrupciones, comparándolas con tiempos muertos que rompen el ritmo que ha hecho único al fútbol.

FIFA defiende la medida como un paso necesario para el bienestar de los jugadores. Los críticos señalan otro ángulo: las pausas abren ventanas tácticas y, de paso, oportunidades adicionales para la televisión. La discusión no se va a apagar pronto.

África, más presente que nunca

El Mundial también se está escribiendo desde el sur del Sahara. Seis selecciones subsaharianas participan en esta edición, un récord absoluto. South Africa fue la primera en saltar al campo, con derrota 2-0 ante Mexico en el partido inaugural, pero el protagonismo del continente no se detiene ahí.

Ghana, semifinalista frustrada en 2010 tras aquel recordado cruce ante Uruguay, vuelve a la escena en un torneo en el que también regresan potencias como Senegal e Ivory Coast, esta última campeona de dos Africa Cup of Nations en la última década y de vuelta en un Mundial por primera vez desde 2014.

DR Congo y Cape Verde aportan las historias más singulares. Los Leopards han roto un silencio mundialista de medio siglo, con una plantilla en la que muchos nacieron en Europa, un fenómeno que se repite en los Blue Sharks. Su empate ante Spain ya es parte de la memoria colectiva del fútbol africano.

No todo ha sido sencillo. Trámites, visados y hasta exigencias iniciales de depósitos de 15.000 dólares para algunos aficionados con pasaporte africano complicaron el viaje de hinchas al torneo, una medida posteriormente retirada, pero demasiado tarde para muchos.

El paisaje sonoro también ha cambiado: la vuvuzela, símbolo estridente y omnipresente de Sudáfrica 2010, está prohibida en esta edición. El ruido ahora llega de otra forma: cánticos, tambores y una diáspora africana de más de tres millones de personas en Estados Unidos y Canada que promete convertir cada partido en una pequeña final en casa.

Mientras el calendario avanza y los favoritos empiezan a definirse, una pregunta queda flotando sobre este Mundial: ¿será este el torneo en el que una selección africana cruce, por fin, el umbral definitivo y se instale para siempre en la élite de los campeones?