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El Mundial vuelve a casa: Estados Unidos y su desafío

INGLEWOOD, California — Han pasado más de treinta años, pero la espera terminó. El Mundial vuelve a pisar suelo estadounidense y, con él, llega el examen más duro para una selección que lleva décadas intentando convencer al planeta de que también habla el idioma del fútbol grande.

Este viernes por la noche, en el sur de California, la selección masculina de Estados Unidos abre su andadura en la fase de grupos frente a Paraguay. No es solo un debut. Es el inicio del torneo que la federación llevaba casi una década marcando en rojo: la oportunidad soñada para reescribir una historia marcada por complejos, límites y comparaciones incómodas con Europa y Sudamérica.

Una generación que ya no se conforma

La tradición y el peso específico de las potencias europeas y sudamericanas han sido, históricamente, una muralla para Estados Unidos. La inversión se multiplicó, los estadios se llenaron, la MLS creció… pero el techo deportivo se mantuvo. Desde aquel viaje a cuartos de final en 2002, el mejor resultado en la era moderna, el balance mundialista es modesto: apenas tres victorias en todos los torneos disputados desde entonces.

Esta vez el contexto es distinto. El Mundial llega a casa justo cuando muchos consideran que el país presenta la generación más talentosa de su historia. Y, por primera vez, no se trata de una frase hecha.

Los nombres clave del equipo ya no son promesas aisladas ni secundarios en Europa. Son piezas importantes en clubes de élite. Tyler Adams manda en la medular en la Premier League. Chris Richards y Antonee Robinson se han ganado un sitio fijo en sus equipos ingleses. Weston McKennie se ha convertido en uno de los favoritos de la afición de Juventus. Christian Pulisic, aquel niño prodigio que cargó durante años con el cartel de salvador, llega a este Mundial con 27 años y el estatus de estrella consolidada en AC Milan.

El propio Adams lo resumió con claridad el jueves: este torneo es, para él, “la mayor oportunidad” para hacer crecer el deporte en el país, inspirar a la gente y demostrar que el futbolista estadounidense “está al nivel del resto del mundo”. No es un lema de campaña. Es un desafío público.

Paraguay, primer termómetro… y con dudas

El primer obstáculo se llama Paraguay, selección situada en el puesto 40 del ranking FIFA. Un rival incómodo, de esos que no deslumbran por nombre pero que rara vez se entregan. Estados Unidos lo sabe bien: el último antecedente entre ambos se jugó en noviembre, en un amistoso que terminó 2-1 para los norteamericanos y con un conato de pelea en el tiempo añadido. Partido caliente, victoria ajustada, aviso claro.

Tim Weah no se anduvo con rodeos al analizar lo que les espera: el atacante anticipa a un rival “súper, súper agresivo” y asume que Estados Unidos tendrá que igualar ese nivel de intensidad. Ya lo vivieron en el amistoso. No habrá margen para entrar frío al encuentro.

Paraguay, además, llega tocado. Su gran talento emergente, el mediocampista de 22 años Julio Enciso, tuvo que abandonar en camilla el último partido de preparación, en la primera parte. Su presencia en el estreno mundialista está en seria duda. Una posible baja que cambiaría el plan de su selección, pero que no debería invitar a la relajación de un equipo local al que se le exige mucho más que pasar la fase de grupos.

Un grupo que no permite despistes

El calendario no da tregua. Tras el duelo ante Paraguay, Estados Unidos se medirá a Australia la próxima semana y cerrará la fase de grupos el 25 de junio frente a Turquía. Tres estilos distintos, tres maneras de entender el juego, un solo margen de error.

En casa, con estadios llenos y un país entero observando si esta vez sí puede competir de tú a tú con las grandes potencias, la selección estadounidense se asoma a un Mundial que puede cambiar su relato para siempre.

La pregunta ya no es si el fútbol ha llegado por fin a Estados Unidos. La pregunta es otra: ¿está Estados Unidos listo para estar, de una vez por todas, a la altura del Mundial que acaba de aterrizar en su propio patio?