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Mundial 2026: Bajas, broncas y el impacto de Ronaldo

La Copa del Mundo 2026™ apenas ha echado a rodar y ya ofrece un menú completo: selecciones al límite, estrellas cuestionadas que responden, entrenadores bajo la lupa y hasta cambios en la forma de definir partidos desde el punto penal. Nada de fase de calentamiento: el torneo ha entrado directo en modo alta tensión.

Australia, sin Italiano y con la presión al cuello

Australia se juega la vida ante Paraguay sin uno de los hombres que más se habían ganado el puesto en silencio: Italiano. El carrilero derecho, que había sido titular en los dos primeros partidos, se cae por lesión y se suma a la ausencia de Mat Leckie justo antes de un duelo que puede decidir el destino de los Socceroos.

Italiano había aprovechado la baja de Lewis Miller para adueñarse del carril derecho. Primero, firmó una actuación incansable para mantener a Turkiye en cero en el debut. Después, completó los 90 minutos frente a Estados Unidos en Seattle, un partido que destapó las dudas sobre el plan de Tony Popovic.

Australia se echó demasiado atrás ante el combinado estadounidense, encajó dos goles en el primer tiempo y solo reaccionó cuando Popovic lanzó al campo a Connor Metcalfe, Nestory Irankunda y Cristian Volpato. Con ellos, el encuentro cambió de tono de inmediato.

Craig Foster, exinternacional y voz respetada del fútbol australiano, pide que esa reacción no llegue otra vez tarde. Quiere un equipo más agresivo desde el inicio, pese al perfil conservador de Popovic.

“Son un poco más cautelosos bajo Tony Popovic, así es como entrena, es la realidad”, explicó en 1170 SEN Breakfast, recordando que el técnico logró la clasificación directa al Mundial, algo que Australia no conseguía desde hacía tiempo.

Para Foster, el duelo ante Estados Unidos fue una advertencia: si el equipo se protege demasiado y se ve por detrás en el marcador, remontar se vuelve una cuesta casi imposible.

Por eso reclama un cambio de tono desde el pitazo inicial: más velocidad, más colmillo, y sobre todo, más minutos para los jóvenes que agitan los partidos. Volpato y Irankunda, cree Foster, deberían aparecer desde la primera parte. El plan es simple: golpear primero a Paraguay y luego confiar en una organización defensiva que, según él, ya ha demostrado ser muy difícil de romper, “como Ghana esta mañana”.

La gran incógnita para Popovic es cómo generar más ocasiones y, sobre todo, cómo aprovecharlas. Para Foster, la respuesta está clara: con los mejores atacantes en el campo desde el principio.

Colombia manda; Congo se aferra

En otro rincón del Mundial, Colombia se colocó en lo alto del Grupo K con seis puntos gracias a un derechazo decisivo de Daniel Muñoz. El lateral derecho apareció en el minuto 76 para marcar el único gol del partido y cambiar la geografía del grupo.

Congo, por su parte, se agarra al torneo con las uñas. Suma apenas un punto, pero aún puede clasificarse como uno de los mejores terceros si vence a Uzbekistán el domingo. Sin margen de error, pero todavía con vida.

Inglaterra se atasca, Ghana celebra

En el Grupo L, el paisaje es mucho más gris para Inglaterra. Tras el vibrante triunfo 4-2 sobre Croacia, el empate sin goles frente a Ghana en Foxborough cayó como un jarro de agua fría. Ghana pasó 95 minutos con el autobús aparcado frente a su área y resistió a base de orden, fricción y un partido lleno de roces. El arbitraje dejó descontentos a ambos bandos, el ritmo se volvió espeso y el espectáculo nunca apareció.

El punto deja a Inglaterra y Ghana en cabeza del grupo con cuatro unidades, con los ingleses líderes por diferencia de gol. Croacia, que ya abrió su casillero de victorias y suma tres puntos, se jugará el pase ante Ghana el 28 de junio: si gana, estará en la ronda de 32; si empata, aún podría avanzar como tercero. Panamá, en cambio, ya no tiene opciones y solo se jugará el orgullo ante Inglaterra ese mismo día.

Micah Richards no se mordió la lengua al analizar el partido inglés. Para él, el equipo no fue “lo suficientemente valiente” ante un bloque bajo que invitaba a arriesgar. Demasiado pase seguro, poca imaginación.

Harry Kane explicó por qué su influencia fue mucho menor que ante Croacia, donde firmó un doblete. El capitán detalló que Thomas Partey lo siguió prácticamente a todas partes, limitando su libertad para bajar a recibir y llegar luego al área. Inglaterra llenó el área de centros, pero casi nunca encontró el primer contacto. Por dentro, el tráfico era imposible: Ghana cerró todos los caminos.

Aun así, Kane insistió en que este tipo de partidos son parte del peaje de un Mundial: rivales compactos, sin concesiones, que obligan a madurar los encuentros a fuego lento. Wayne Rooney, que conoce bien el estilo de Carlos Queiroz, describió el plan ghanés como típico de un equipo entrenado por el portugués: orden férreo, pocos espacios, partido feo pero eficaz.

Rooney subrayó que las mejores ocasiones inglesas llegaron precisamente de centros al área y pidió mantener la calma: el liderato del grupo sigue al alcance y, para él, no hay motivo para hundirse en el pesimismo.

Bellingham y Queiroz, chispas en Boston

El 0-0 ante Ghana dejó poco fútbol y mucha tensión. Una de las imágenes del partido fue la discusión encendida entre Jude Bellingham y Carlos Queiroz cuando los equipos abandonaban el campo, después de que el mediapunta inglés se librara de una tarjeta por una dura entrada sobre Jerome Opoku justo delante de los banquillos.

Queiroz explicó después que Bellingham reaccionó con “malas palabras” cuando él intentó calmarlo tras la acción. El técnico aseguró que su prioridad era comprobar que su jugador estuviera bien físicamente, pero reconoció que los insultos del inglés encendieron el ambiente. Restó dramatismo a lo sucedido, calificándolo de normal en medio de la tensión, y dejó una frase que retrata su visión del juego: “El fútbol no es bailar en un salón con esmoquin. No es un show”.

Bellingham, por su parte, asumió que hizo “una entrada tonta” en su intento de recuperar el balón. Contó que habló con el rival después de la jugada, pero que el banquillo contrario se levantó en bloque para presionar al árbitro en busca de la amarilla. Dijo reconocer a Queiroz por su pasado en Manchester United y aseguró que solo hubo respeto y espíritu competitivo entre ambos.

Ronaldo responde con goles y silencia dudas

En otro escenario del Mundial, el foco volvió inevitablemente hacia Cristiano Ronaldo. El empate 1-1 ante DR Congo en el estreno había desatado un debate feroz: a sus 41 años, muchos cuestionaban su presencia en el once y acusaban a Roberto Martínez de tener demasiado miedo como para dejarlo fuera.

La respuesta llegó con la contundencia de siempre. Dos goles de Ronaldo en la goleada 5-0 sobre Uzbekistán que prácticamente sella la clasificación de Portugal para los cruces. En un torneo en el que Lionel Messi, Kylian Mbappé y Erling Haaland ya habían firmado sus respectivos dobletes, el portugués se negó a quedarse al margen del festín goleador.

Ronaldo habló de una semana “difícil, oscura”, en la que llegó a sentir que ya estaba retirado, pero insistió en que se sostuvo gracias al trabajo duro y a su fe en el esfuerzo por encima del talento. Dijo que fue complicado, pero que “están de vuelta”.

Roy Keane salió en su defensa sin medias tintas. Para el excapitán de Manchester United, Ronaldo “nunca se fue”. Lo calificó de genio incomprendido por quienes dudan de él y lo colocó en la misma conversación que figuras legendarias de otros deportes. Sus dos goles, recalcó, volvieron a demostrar que el arte más difícil del fútbol —empujar la pelota a la red— sigue siendo su especialidad.

Luto en Francia: Deschamps abandona la concentración

La selección francesa recibió un golpe muy lejos del césped. La madre de Didier Deschamps falleció y el seleccionador dejó la concentración para regresar a su país y asistir al funeral.

La Federación Francesa de Fútbol informó que Deschamps no dirigirá los entrenamientos previos al duelo ante Noruega ni estará en el banquillo en el último partido del Grupo I. Guy Stephan, su asistente de confianza, tomará las riendas del equipo hasta su regreso, con el visto bueno del presidente de la FFF, Philippe Diallo, presente en el campamento de la selección.

Un Mundial de frustraciones y tarjetas

La segunda presentación de Inglaterra en el torneo reflejó bien el estado emocional de muchas selecciones. Ghana se encerró durante 90 minutos, defendiendo con un doble autobús, y el conjunto inglés jamás encontró la llave. La frustración se hizo visible en cada balón dividido, en cada gesto al árbitro. La amarilla a Declan Rice, fruto de una entrada que parecía gritar “nos estáis sacando de quicio”, fue el símbolo perfecto de un partido en el que nada fluyó.

En paralelo, la selección de Estados Unidos sigue alimentando el ruido mediático con un discurso desafiante que choca con el escepticismo de algunas de sus propias leyendas. El duelo ante Australia fue tenso, trabado, con más bronca que fútbol. Y desde ese escenario emergió la voz de Tim Howard para pinchar el globo.

El exguardameta fue tajante en el podcast Unfiltered Soccer: para él, es “literalmente imposible” que Estados Unidos gane este Mundial. Su razonamiento es crudo: la selección tendría que encadenar cuatro partidos perfectos ante potencias mundiales consecutivas —octavos, cuartos, semifinal y final—, algo que considera fuera de toda lógica.

Cambios en los penales: FIFA toca la moneda

Mientras tanto, en los despachos, FIFA prepara una modificación silenciosa pero significativa para las tandas de penales a partir de la ronda de 32. Hasta ahora, dos sorteos de moneda definían primero la portería y luego qué equipo lanzaba primero. Un detalle que muchos consideran menor, pero que puede inclinar partidos.

El ejemplo reciente que se cita es el de Arsenal en una final de Champions League: perdió ambos sorteos, tuvo que lanzar segundo y hacerlo frente a la grada de PSG. Y perdió la tanda.

Para equilibrar un poco el escenario, a partir de ahora habrá un solo sorteo. El capitán que gane decidirá si prefiere lanzar primero o elegir la portería. El otro capitán se quedará con la opción restante. Un ajuste fino, pero que puede cambiar la psicología de los penales en noches donde se juegan años de trabajo en cinco disparos.

En un Mundial donde una palabra en caliente desata incendios, un doblete borra una semana “oscura” y un lateral como Muñoz decide un grupo con un solo golpeo, no extraña que hasta la moneda al aire se haya convertido en un detalle demasiado importante como para dejarlo al viejo azar de siempre.