Messi lidera a Argentina en el Mundial 2026: el reto de defender el título
Lionel Messi volverá a llevar el brazalete de capitán de Argentina en el Mundial de 2026. Lo confirmó Lionel Scaloni al anunciar su lista de 26 convocados y, con una sola frase, despejó la gran incógnita que rodeaba a la campeona del mundo.
El torneo será el sexto de Messi, un récord absoluto. Lo hará con 38 años, en un escenario gigantesco: el Mundial más grande de la historia, repartido entre Estados Unidos, Canadá y México, con inicio el 11 de junio. Para Argentina, el estreno llegará cinco días después, ante Argelia, en Kansas City.
De la duda a la confirmación
Durante meses se dio por hecho que el ocho veces ganador del Balón de Oro lideraría otra vez a la selección, cuatro años después de levantar la copa en Qatar. Pero una molestia física en Inter Miami encendió las alarmas.
Messi salió sustituido en el minuto 73 del último partido de su equipo en la Major League Soccer, un 6-4 frenético ante Philadelphia, justo antes del parón por el Mundial. Los estudios médicos del club hablaron de fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo. Nada de plazos claros, solo una frase abierta: su regreso dependerá de “su progreso clínico y funcional”.
Scaloni se encargó de bajar el tono a la preocupación. Restó dramatismo a la lesión, aunque admitió que el capitán debía someterse a más pruebas. No hubo nuevos partes, pero sí una señal contundente: Messi está en la lista y la va a encabezar.
Sexto Mundial y un bloque campeón
Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022… y ahora el gran escenario norteamericano. Seis mundiales para el 10, una carrera que cruza generaciones y sistemas de juego, pero que mantiene un punto fijo: Argentina gira alrededor de él.
Scaloni apuesta por la continuidad. Diecisiete de los 26 convocados fueron parte del plantel que conquistó el título en Qatar. El núcleo campeón sigue intacto, reforzado por algunos retoques juveniles y decisiones de peso en las ausencias.
En defensa, una de las noticias fuertes es la presencia de Cristian Romero. El capitán de Tottenham Hotspur arrastra una lesión de rodilla que lo dejó fuera del tramo final de la Premier League, tras un choque brutal en el que fue empujado contra su propio arquero por el delantero de Sunderland, Brian Brobbey. Aun así, el central entra en la nómina, señal clara de la confianza del cuerpo técnico en su recuperación y en su jerarquía.
Mastantuono se queda afuera, los chicos que sí entran
Si la confirmación de Messi era el titular inevitable, la gran sorpresa llegó por omisión: Franco Mastantuono no estará en el Mundial. El joven de Real Madrid, de apenas 18 años, es considerado una de las joyas más brillantes del fútbol argentino reciente. Su ausencia, en una lista que sí abre la puerta a otros jóvenes, marca el tono de un entrenador que prefiere no acelerar algunos procesos.
En cambio, sí se suben al avión nombres como Nicolás Paz y Valentín Barco, ambos de 21 años. Dos perfiles distintos, dos apuestas que hablan del intento de rejuvenecer la estructura sin romperla. También aparece José Manuel López, delantero de Palmeiras, que debutó con la selección recién el año pasado y ya se gana un lugar en una convocatoria mundialista.
El mensaje es claro: la base campeona se respeta, pero el recambio ya dejó de ser una promesa para convertirse en competencia real.
Ausencias que pesan
Toda lista de Mundial tiene sus damnificados. En la de Argentina sobresalen dos: Emiliano Buendía y Paulo Dybala.
Buendía llega en un momento brillante en Aston Villa, pero ni su estado de forma le alcanza para entrar en los 26. Dybala, figura de Roma, también se queda fuera. Nombres de peso, con talento probado, que mirarán el torneo desde lejos mientras otros ocupan su espacio en el vestuario.
En la misma línea de decisiones duras se inscribe la no convocatoria de Mastantuono. Tres ausencias que cuentan, a su manera, cómo imagina Scaloni el equilibrio del grupo.
Un calendario exigente y un grupo incómodo
Antes del debut mundialista, Argentina cruzará el Atlántico rumbo a Estados Unidos para dos amistosos que servirán de termómetro final: Honduras el 6 de junio e Islandia el 9. Dos rivales físicos, incómodos, ideales para medir piernas y ajustar detalles.
En el Mundial, el grupo presenta trampas silenciosas: además de Argelia, el campeón se verá las caras con Austria y Jordania. No hay gigantes europeos ni sudamericanos, pero sí selecciones ordenadas, con físico, con margen para incomodar si Argentina se relaja un segundo.
Una generación que se resiste a bajar el telón
Mientras Messi se prepara para su sexto Mundial, otros dos nombres ilustres apuntan al mismo hito: Cristiano Ronaldo y Guillermo Ochoa. Tres carreras largas, tres símbolos que se niegan a abandonar el gran escenario.
Argentina, en cambio, no mira tanto a la estadística como a la oportunidad. Llega como campeona, con un bloque consolidado, con un capitán que todavía mueve partidos y emociones, y con un grupo de jóvenes que empieza a reclamar su propia historia.
El plantel está definido. El margen de excusas, también. La pregunta ya no es si Messi iba a estar. La verdadera incógnita es otra: ¿podrá esta Argentina sostener la cima del mundo por cuatro años más?





