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Liverpool pierde a Yan Diomande: el PSG se adelanta en el fichaje

El verano de Liverpool tenía un nombre propio para las bandas: Yan Diomande. Con 19 años y un futuro descomunal, el extremo de RB Leipzig se convirtió en la gran obsesión de Anfield en cuanto se abrió el mercado. La salida de Mohamed Salah, con el último año de contrato rescindido, ha dejado un agujero enorme en el costado derecho del ataque. Diomande encajaba como un guante.

El club inglés se lanzó con todo. Una oferta oficial de 100 millones de euros, rechazada de plano por Leipzig. Las cifras bailan según la versión: 90+10 en variables para unos, 80+20 para otros. Da igual el reparto, el total era claro: 100 millones. Y la respuesta, igual de clara: no.

El golpe llegó después. Cuando Diomande comunicó su intención de jugar en el PSG, el proyecto de Liverpool empezó a desmoronarse.

El último intento de Liverpool

Lejos de rendirse, Fenway Sports Group reaccionó. Ante la perspectiva de ver al marfileño aterrizar en París, los dueños de Liverpool aceleraron por otra pieza del campeón francés: Bradley Barcola, uno de los futbolistas que podría quedar desplazado si Diomande se instala en el Parque de los Príncipes.

Pero la prioridad seguía siendo la misma. Diomande o nada. Y ahí entra el giro final.

Según la información de TEAMtalk, Liverpool ha lanzado un intento a la desesperada para desviar al jugador hacia Anfield. No ha sido el único: Arsenal y Manchester City también han sondeado al entorno del futbolista en los últimos compases de la operación. Entre los tres, el caso más serio era el de Liverpool, que ya tenía una propuesta millonaria sobre la mesa.

Todo apunta, sin embargo, a que han llegado tarde.

El periodista Graeme Bailey sostiene que la decisión de Diomande está tomada: quiere el PSG. Sin matices, sin puertas entreabiertas. El jugador ha elegido París.

Nasser Al-Khelaifi entra en escena

Mientras desde Inglaterra se especulaba con un posible frenazo del PSG, en Francia la historia ha seguido otro guion. Bailey desvela que Nasser Al-Khelaifi ha tomado el mando directo de las negociaciones con RB Leipzig. Cuando el presidente del club se involucra personalmente, el mensaje es inequívoco: este fichaje es prioritario.

Ese movimiento ha cambiado el tono de la operación. En Leipzig empiezan a asumir internamente que perderán a Diomande. Las conversaciones avanzan con fluidez, apoyadas en la buena relación entre Al-Khelaifi y la cúpula de Red Bull, y las fuentes consultadas por TEAMtalk hablan ya de un acuerdo cercano.

El precio también se ha movido. Si Liverpool se plantó en 100 millones de euros, el PSG está dispuesto a ir un paso más allá: alrededor de 110 millones, una cifra que encaja con la etiqueta de “fichaje galáctico” para el vigente campeón de Europa.

Leipzig, consciente del poder económico y deportivo de París y de la voluntad firme del jugador, se prepara para la despedida. Diomande, salvo giro inesperado, se vestirá de azul.

El plan B de Liverpool: Barcola

Mientras la opción Diomande se desvanece, Liverpool mira de nuevo hacia Bradley Barcola. El internacional francés mantiene un pulso con el PSG por la mejora de su contrato y la situación se ha enquistado. No hay acuerdo, no hay avances, y la sensación es que podría salir si llega una oferta adecuada.

Ahí quiere entrar Liverpool. La lógica del mercado es clara: si el PSG cierra la llegada de Diomande por una cifra cercana a los 110 millones, el reparto de roles en ataque cambiará y algunos nombres quedarán expuestos. Barcola es uno de ellos.

Para Liverpool, el contexto es tan evidente como urgente. Salah ya no está. El club ha identificado el costado derecho como prioridad absoluta y Diomande era la pieza ideal: joven, desequilibrante, capaz de partir desde la derecha hacia dentro con colmillo. Con el marfileño encaminado a París, el margen de error se reduce.

El verano en Anfield se juega ahora entre la frustración de ver escapar a su gran objetivo y la necesidad de reaccionar con rapidez. Diomande parece perdido. Barcola se convierte en la siguiente batalla.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿podrá Liverpool reconstruir su banda derecha a la altura del vacío que deja Salah mientras ve cómo su gran sueño de mercado aterriza en el Parque de los Príncipes?