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Kerry busca su 40ª corona en Croke Park contra Mayo

Kerry persigue la 40ª, Mayo persigue un fantasma

El verano del fútbol gaélico llega a su última cita en Croke Park y el guion es tan clásico como cruel: Kerry contra Mayo, campeones vigentes contra el equipo que lleva más de siete décadas persiguiendo un final distinto. El domingo, a las 15.30, el balón al aire abrirá una final que no necesita presentación. Solo un desenlace.

El día grande en Croke Park

Croke Park será, una vez más, el escenario donde se mezclan gloria y cicatrices. Kerry llega como campeón defensor y con la posibilidad de alcanzar la mágica cifra de 40 títulos de All-Ireland. Mayo, en cambio, carga con una historia que pesa más que cualquier marcador: no levanta el trofeo desde 1951.

En las gradas, el verde y el rojo chocarán con el verde y el dorado. En las casas, el país se detendrá frente a la pantalla. La final se podrá ver en RTÉ2 y BBC Two: RTÉ arrancará su cobertura a las 14.15, BBC a las 15.00. Joanne Cantwell dirigirá la previa en RTÉ, acompañada por Lee Keegan, Niall Morgan, Peter Canavan y Tomás Ó Sé, con Marty Morrissey y Éamonn Fitzmaurice al micrófono durante el partido.

Las entradas, como siempre en un All-Ireland, son tesoro reservado. No habrá venta general: los clubes marcan el camino, con las asociaciones de los dos condados finalistas recibiendo los mayores cupos. Tradición, pero también filtro; quien entra a Croke Park el domingo, se lo ha ganado.

Geaney apunta al once, Mayo recupera piezas

En el césped, los detalles físicos pueden inclinar una final. Kerry respira aliviado con su capitán. Jack O’Connor confía en que Paul Geaney esté disponible tras perderse el duelo ante Dublin por una molestia en la pantorrilla. El técnico explicó que el delantero realizó una prueba física antes de ese partido, sintió todavía el músculo cargado y se decidió no arriesgarlo. Ahora, el mensaje es claro: esperan tenerlo listo para el día grande.

Mayo, por su parte, ha ido recuperando soldados a tiempo. Diarmuid O’Connor y Paddy Durcan regresaron a la lista en la fase anterior después de perderse el choque de cuartos ante Cork. No tuvieron minutos frente a Louth, pero están en plena pelea por un puesto para enfrentarse a Kerry. Darragh Beirne se retiró al inicio de la segunda parte ante Louth con una pequeña lesión, aunque se espera que también llegue en condiciones para la final.

Las alineaciones iniciales se confirmarán más adelante en la semana, pero el tablero ya está casi completo. Falta solo que los seleccionadores muestren sus cartas.

Dos caminos opuestos hacia la misma meta

La ruta de Kerry hacia Croke Park tuvo un inicio plácido y un aviso serio a mitad de camino. En Munster, el campeón se paseó: 2-19 a 1-14 contra Clare, 1-23 a 1-15 frente a Cork. Todo parecía bajo control hasta que Donegal le propinó un golpe seco, 2-20 a 0-16, que obligó a mirar al espejo.

La reacción fue contundente. Kildare sufrió primero, 3-22 a 0-17. Luego Armagh, arrollado por 4-18 a 0-17. Tyrone llevó a Kerry a una batalla a puntos, pero el marcador final, 2-25 a 0-27, volvió a inclinarse del lado del campeón. Y cuando apareció Dublin, el viejo rival, Kerry firmó una actuación de peso: 2-18 a 0-20 para plantarse en otra final con la autoridad de quien conoce el camino.

Mayo eligió otra ruta, más tortuosa, más fiel a su historia reciente. Empezó con una goleada a London, 0-31 a 1-15, que invitaba al optimismo. De inmediato llegó el golpe: Roscommon lo barrió 2-25 a 1-18 en el campeonato de Connacht. Un baño de realidad.

En la All-Ireland series, Mayo mostró su doble cara. Supo resistir el empuje final de Monaghan para imponerse 1-24 a 2-20. Después cayó por la mínima ante Tyrone, 0-22 a 1-18, otra derrota que parecía abrir viejas heridas. Pero el grupo respondió: 0-22 a 2-13 frente a Meath, 0-23 a 0-18 ante Cork y, por último, una exhibición contra Louth, 3-23 a 0-15. Mayo llega herido, pero afilado.

La losa de Mayo y la ambición de Kerry

Lo que está en juego va mucho más allá de un trofeo. Para Mayo, un título lo cambiaría todo. Desde 1989 ha disputado 13 finales, contando replays: 11 derrotas, dos empates. Ha mirado a los ojos a Dublin en varias de esas citas, perdiendo por márgenes mínimos, pero contra Kerry la historia ha sido más cruel: derrota por tres puntos en 1997, por ocho en 2004, por 13 en 2006. Cada capítulo dejó una marca.

Para Kerry, el relato es distinto, casi opuesto. Ganar significaría alcanzar los 40 títulos de All-Ireland, una cifra que define una era. Para Jack O’Connor, sería su sexto Sam Maguire. Para David Clifford, el tercero, otro paso hacia el palmarés que su talento parece exigirle. No es solo otra final; es una oportunidad de consolidar un legado.

La presión, sin embargo, no entiende de historiales. El domingo, cuando Martin McNally lance el balón al aire en su primera final senior como árbitro —la número 32 de su carrera en el campeonato intercondados desde 2018—, todo se reducirá a 70 minutos.

Kerry persigue la perfección histórica. Mayo, la liberación de una vida entera. Solo uno saldrá de Croke Park con la historia, por fin, de su lado.

Kerry busca su 40ª corona en Croke Park contra Mayo