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Jordan Pickford y la parada del año en la Premier League

En St James’ Park, con el reloj ya en rojo y el marcador tambaleándose, Jordan Pickford convirtió una noche de Premier League en un pequeño capítulo de historia. Everton ganaba 3-2 a Newcastle United, se defendía como podía en el descuento, y entonces apareció Sandro Tonali con una volea brutal que olía a empate.

La jugada parecía escrita: centro, rechace, Tonali entra de frente y engancha el balón de lleno. Técnica perfecta, potencia limpia, trayectoria imparable hacia la escuadra. El estadio se levantaba. Y, de repente, una mano.

Pickford voló, reaccionó en una fracción de segundo y desvió el misil a la cruceta, enviando el balón a un lugar seguro y sellando la victoria de Everton. Un gesto técnico descomunal, una parada que no solo valió dos puntos, sino que ahora también le entrega el premio Coca-Cola a la Parada de la Temporada 2025/26.

Una parada “digna de un gol”

David Moyes no necesitó rodeos para describir lo que había visto desde la banda.

«Fue digna de un gol», sentenció el entrenador de Everton. Tonali había conectado la volea “tan bien, tan limpia” como puede golpearla un centrocampista de élite. Moyes no escatimó elogios: la ejecución del italiano fue técnicamente brillante, pero la intervención de su portero, dijo, fue “de otro mundo”.

La escena impresionó también a uno que sabe un poco de goles: Alan Shearer. El máximo goleador histórico de la Premier League, con 260 tantos, no dudó en etiquetar la acción como “de clase mundial”. Para Shearer, el disparo de Tonali fue magnífico, pero la reacción de Pickford para tocar el balón lo justo y estrellarlo contra el larguero fue “extraordinaria”.

Dentro del vestuario, la sensación fue parecida. Jarrad Branthwaite, compañero de Pickford en Everton, lo resumió con una frase que pesa: “la mejor parada que he visto en mi vida”.

De Parada del Mes a Parada de la Temporada

La acción en St James’ Park ya había sido reconocida en febrero con el premio Coca-Cola a la Parada del Mes. Fue una de las dos ocasiones en las que Pickford se llevó ese galardón durante la campaña 2025/26, y elevó su total histórico a cuatro premios mensuales, una cifra que se convierte en récord absoluto de la Premier League. Ningún otro guardameta ha acumulado tantos.

La votación para la Parada de la Temporada reunió diez intervenciones de altísimo nivel. Nueve de ellas habían sido distinguidas previamente como Parada del Mes en la Premier, y a ese grupo se sumó el toque de dedos de Antonin Kinsky, portero de Tottenham Hotspur, ante Leeds United en mayo. Un catálogo de reflejos, estiradas imposibles y manos salvadoras.

Entre todas esas imágenes, la de Pickford se impuso. El internacional inglés ganó el premio tras recibir la mayor cantidad de votos combinados entre el público y un panel de expertos en fútbol. El impacto del momento, el contexto del partido y la dificultad técnica de la acción terminaron por inclinar la balanza.

Un récord que lleva su nombre

La temporada de los porteros dejó muchas postales. James Trafford, Gianluigi Donnarumma, Martin Dubravka, David Raya, Alphonse Areola, Aaron Ramsdale, Karl Darlow y el propio Kinsky firmaron paradas que en cualquier otra campaña habrían tenido argumentos para coronarse como la mejor.

Pero Pickford marcó la diferencia a lo largo del curso. Fue el único guardameta capaz de conquistar dos o más premios a la Parada del Mes en 2025/26, un dominio que acabó reflejado en el galardón anual. Su vuelo ante Tonali no solo sostuvo a Everton en una noche crítica, también lo colocó en una dimensión propia dentro del arco de la Premier.

El premio Coca-Cola a la Parada de la Temporada no le resulta nuevo. El inglés ya lo había levantado en 2021/22, el año inaugural del reconocimiento. Ahora suma su segundo título individual de este tipo y refuerza una sensación cada vez más difícil de discutir: cuando la liga busca la imagen definitiva de un portero al límite, una y otra vez aparece la silueta de Jordan Pickford suspendida en el aire.

La pregunta ya no es si puede repetir una parada así. La cuestión es cuántas más veces volverá a reescribir el techo de lo que parece humanamente posible bajo los palos.