Johan Manzambi: Doblete Histórico en el Mundial de Suiza
Johan Manzambi salió del césped con los ojos muy abiertos, todavía incrédulo. No solo había firmado el primer doblete de su carrera. Lo había hecho en un Mundial y había reescrito la historia de la selección suiza.
Con sus dos goles, el joven se convirtió en el suizo más joven en marcar un doblete en una Copa del Mundo desde 1950. Setenta y cuatro años de espera rotos en una noche que difícilmente olvidará.
“Honestamente, es increíble, es el primer doblete de mi carrera y encima en el Mundial. Marcar dos goles delante de los aficionados y de mi familia es muy, muy bonito”, confesó, aún con la adrenalina a flor de piel. Luego, casi como un niño que acaba de cumplir un sueño imposible, añadió: “No creo que vaya a poder dormir esta noche”.
De ancla en Freiburg a puñal con Suiza
El estallido de Manzambi con la Nati no llega de la nada. Su ascenso internacional es la consecuencia directa de una temporada doméstica sobresaliente, en la que se adueñó del centro del campo de Freiburg y fue pieza clave en la histórica marcha del club hasta la final de la UEFA Europa League.
En Alemania se acostumbraron a verlo como ancla, organizador, sostén. Con Suiza, en cambio, su radio de acción se amplía y se desata. El cuerpo técnico lo valora precisamente por eso: por una flexibilidad táctica que permite utilizar su velocidad demoledora cuando las defensas rivales ya acusan el desgaste.
El seleccionador Murat Yakin lo explicó con claridad: “Johan es un chico feliz, con unas habilidades futbolísticas increíbles. Podemos usarlo de forma flexible, más defensivo, en el centro del campo, pero también en la banda como delantero”. En un fútbol cada vez más encorsetado, su perfil es oro puro.
Yakin fue aún más lejos al definir su esencia: “Es un futbolista de calle, de esos a los que hay que darles libertad. Ofensivamente tiene libertad total. Lo visteis hoy: puede presionar, tiene buen regate y sabe definir”. El partido fue la prueba perfecta de ese retrato: un jugador suelto, sin miedo, atacando espacios, encarando y golpeando cuando el área se abría ante él.
Libertad, goles y un objetivo cumplido… a medias
Antes de saltar al campo, el diálogo con su entrenador mezcló pizarra y confianza. “Yakin me dio algunos consejos tácticos y técnicos y luego me dijo que simplemente jugara mi juego”, relató Manzambi. Esa frase, “jugar mi juego”, se vio en cada arrancada, en cada conducción agresiva, en cada desmarque al límite.
El joven suizo se había marcado una meta clara: “Mi objetivo era marcar dos goles en el Mundial”. Lo dijo sin rodeos. Y lo cumplió de golpe. “¡Y ahora ya tengo dos goles! Pero espero que haya más”.
Ahí está la clave. Para Manzambi, esta noche histórica no es un punto final, sino un punto de partida. El doblete no le cierra un círculo; le abre el torneo.
Un duelo a vida o muerte ante Canadá
La exhibición del nuevo héroe suizo llega justo antes de un cruce que lo puede cambiar todo. El miércoles 24 de junio espera Canadá, anfitriona del torneo, en un choque que huele a final anticipada en el Grupo B.
No hay margen para el cálculo: es un duelo de todo o nada por el liderato. El ganador se asegura el primer puesto absoluto del grupo y, con él, un camino teóricamente más amable hacia las rondas de eliminación directa.
Para Suiza, mantener la química ofensiva que ha disparado a Manzambi al primer plano será crucial. La Nati necesita repetir esa versión implacable, vertical, capaz de castigar cualquier grieta. Canadá, empujada por su público, exigirá máxima precisión en cada transición, en cada decisión en tres cuartos.
En ese escenario, un futbolista de calle con libertad total y la confianza por las nubes puede inclinar la balanza. Manzambi ya tiene su doblete y su nombre en los libros de historia. La pregunta ahora es otra: ¿hasta dónde puede llevar a Suiza en este Mundial?






