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Irlanda se impone a Real Murcia B y destaca a Rory Finneran

La República de Irlanda encontró el escenario perfecto para calentar motores antes del amistoso del sábado ante Grenada. En el silencioso pero exigente entorno del complejo La Finca Resort, el combinado de Heimir Hallgrimsson se impuso por 0-2 a Real Murcia B en un partido de entrenamiento que dejó algo más que un simple resultado: dejó señales de vida, de competencia… y de futuro.

Millenic Alli abrió el camino en el minuto 18, Adam Idah lo cerró en la recta final. Entre medias, 17 jugadores pasaron por el césped y un nombre propio se robó buena parte de la atención: Rory Finneran.

Alli golpea, Idah sentencia

Irlanda salió al entrenamiento con tono serio. No era un amistoso oficial, pero el equipo se comportó como si lo fuera. Presión alta, ritmo intenso y la sensación de que nadie quiere regalarle su sitio a nadie de cara al duelo frente a Grenada.

Alli ya había avisado antes de su gol. Marcó en la primera mitad, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Lejos de desanimarse, el atacante insistió y, a los 18 minutos, encontró el premio. Esta vez sí valió: 0-1 y control del partido para los de Hallgrimsson.

El dominio irlandés se mantuvo con los cambios. Idah, que empezó en el banquillo, entró para el tramo final y dejó su sello. El delantero aprovechó su oportunidad y firmó el 0-2, un tanto que certificó la superioridad del combinado verde y puso el broche al ensayo en tierras murcianas.

El primer paso de Finneran con los mayores

Más allá del marcador, la gran historia del día fue el debut no oficial de Rory Finneran con la absoluta. El joven centrocampista, que ya sabe lo que es romper récords con Blackburn Rovers al convertirse en enero de 2024 en el jugador más joven del club tras debutar en la FA Cup con solo 15 años, dio otro salto en su meteórica carrera.

En Murcia, Hallgrimsson le dio la primera parte completa. Finneran no se escondió: se ofreció, pidió balón y probó suerte con un disparo que fue bloqueado en los compases iniciales. Al descanso dejó su sitio a Conor Coventry, pero el mensaje estaba enviado. El técnico ya sabe que puede contar con él.

Su presencia en la concentración ni siquiera estaba prevista hace unos días. El viernes pasado, el seleccionador decidió llamarlo tras las bajas del defensa de Cardiff City Joel Bagan y del extremo de Ipswich Town Kasey McAteer. Una llamada tardía, sí, pero que puede cambiarle el calendario y, quién sabe, la carrera.

El propio Finneran, nacido en Manchester y elegible para Irlanda por la familia de su padre, originaria de Sligo, no ocultó lo que significa este paso. Lo definió como un momento de enorme orgullo y reconoció que no se lo esperaba. Estaba en su día libre, en casa, cuando recibió el mensaje. Tardó un par de horas en contestar al entrenador, habló con Hallgrimsson y escuchó lo que todo joven sueña oír: “te quiero aquí”.

Aprender rápido, competir ya

El centrocampista, ahora en la disciplina del Newcastle, se ha lanzado de lleno a la experiencia. Valora, sobre todo, el día a día con futbolistas asentados en el fútbol profesional de alto nivel, observar rutinas, ritmos, detalles. Es la universidad acelerada del fútbol internacional.

Con el primer contacto ya superado y unos minutos de juego en el cuerpo, su objetivo es claro: transformar este entrenamiento en un debut competitivo cuanto antes, idealmente este mismo fin de semana. Él mismo lo tiene cristalino: todo pasa por entrenar fuerte, impresionar y demostrar que está listo para ese escalón.

Irlanda se marcha de La Finca con una victoria, dos goles y buenas sensaciones. Pero se lleva algo más valioso que un simple 0-2 de entrenamiento: la certeza de que, detrás de los nombres ya conocidos, empieza a asomar una generación que no quiere esperar su turno. La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿está preparada para irrumpir ya en escena?