Ipswich Town busca a Solskjaer para reemplazar a McKenna
Ipswich Town apenas ha tenido tiempo de celebrar el regreso a la élite y ya se encuentra ante una decisión que puede marcar su futuro inmediato. Según la BBC, el club estudia un movimiento ambicioso: entregar el banquillo a Ole Gunnar Solskjaer para su vuelta a la Premier League.
El técnico noruego lleva lejos de los focos desde su salida de Besiktas el verano pasado y, según se entiende en su entorno, ve con muy buenos ojos un nuevo desafío en Inglaterra. No sería un regreso cualquiera: volvería al país donde pasó tres años al frente de Manchester United, etapa en la que firmó, entre otros hitos, un subcampeonato de Premier en la temporada 2020-21.
Un relevo con hilo directo a Old Trafford
El posible aterrizaje de Solskjaer en Portman Road tiene una carga simbólica evidente. Kieran McKenna, el hombre que ha devuelto al club a la máxima categoría con ascensos consecutivos desde League One, ya ha confirmado su marcha, apenas unas semanas después de consumar la gesta.
McKenna no es un nombre cualquiera en la historia reciente de Solskjaer: fue su asistente en Manchester United. De aquel cuerpo técnico sale ahora una curiosa línea de sucesión. El discípulo que ha obrado el milagro en Ipswich se marcha; el maestro podría ser el encargado de sostener y ampliar esa obra.
El golpe para la afición es duro. El club había soñado con ver a McKenna liderando el proyecto en Premier, culminando el ciclo que él mismo inició desde las profundidades de la tercera categoría. Sin embargo, el técnico de 40 años ha decidido dar un paso al lado pese a los éxitos acumulados y a los rumores que le vinculaban con el banquillo de Fulham.
En su mensaje de despedida, McKenna fue claro: “Siento que este es el momento adecuado para apartarme. Lo hago con un gran orgullo por el increíble progreso que hemos logrado y con una enorme esperanza y optimismo por el futuro del club”. Se va el arquitecto del ascenso doble, y deja un vacío evidente en el día a día.
Solskjaer, reputación en juego lejos de Old Trafford
Para Solskjaer, Ipswich sería algo más que un simple regreso a la Premier League. Es la oportunidad de reconstruir su imagen lejos del microscopio permanente de Old Trafford. Desde su salida de Manchester United en 2021, el noruego se tomó un respiro, vivió una breve experiencia en Turquía y volvió a quedar en segundo plano.
Llegó incluso a sonar para un regreso a Manchester United la pasada temporada, pero el club optó finalmente por Michael Carrick para abrir una nueva etapa. Otro tren perdido. Ipswich, sin embargo, ofrece un escenario distinto: un club al alza, una ciudad volcada y un proyecto que no parte de cero, sino de una inercia ganadora.
El reto es mayúsculo. Bajo el mando de McKenna, Ipswich se convirtió en el primer equipo desde Southampton en 2012 capaz de encadenar dos ascensos consecutivos desde la tercera división hasta la Premier League. El listón está donde no estaba desde hace años. La próxima temporada ya no se trata de soñar con subir, sino de sobrevivir y asentarse.
Gary O’Neil, la otra gran carta
Solskjaer no es el único nombre sobre la mesa. Dentro de la cúpula de Ipswich, Gary O’Neil también figura como candidato serio. El técnico dirige actualmente a Strasbourg y se ha ganado una sólida reputación en los banquillos tras sus etapas en Bournemouth y Wolves.
O’Neil tiene un punto a favor que no pasa desapercibido: ya trabajó con el director ejecutivo de Ipswich, Mark Ashton, en Bristol City. Esa relación previa pesa en un momento en el que la entidad busca a alguien capaz de entender rápido el contexto y mantener la ola de resultados que ha llevado al club de vuelta a la élite.
Strasbourg, por su parte, no quiere perderle. El inglés aterrizó en el club francés en enero y la intención allí es retener a un entrenador al que consideran clave en su proyecto. Pero el imán de la Premier, y más con un banquillo como el de Ipswich en plena efervescencia, puede resultar difícil de ignorar.
Un banquillo caliente en Portman Road
En Portman Road no hay margen para el conformismo. La directiva sabe que el siguiente paso es delicado: necesita un entrenador que no solo mantenga la identidad y la intensidad que McKenna imprimió al equipo, sino que también sepa gestionar el salto de exigencia que supone enfrentarse semana tras semana a los gigantes de la Premier League.
El nuevo técnico heredará un vestuario acostumbrado a ganar bajo máxima presión. Un grupo que ya ha demostrado que soporta finales adelantadas, que responde cuando el margen de error es mínimo. Ese es el activo más valioso de Ipswich ahora mismo.
Entre el peso del pasado reciente de Solskjaer en Manchester United y la trayectoria ascendente de O’Neil en los banquillos ingleses y franceses, Ipswich se asoma a una encrucijada que definirá su regreso a la élite.
La pregunta ya no es si el club está preparado para la Premier League. La cuestión es quién se atreverá a subirse a esta ola sin dejar que se rompa antes de tocar la orilla.






