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Inter y Liverpool en negociaciones por Curtis Jones

El plan parecía sencillo para Inter. Identificar una oportunidad, convencer al jugador, cerrar un precio razonable con el club vendedor. Con Curtis Jones, solo se ha cumplido la primera parte.

El centrocampista inglés ya ha dado el “sí” a un cambio de vida y de fútbol. Considera cerrada su etapa en Anfield y ve a Inter como el siguiente escalón lógico en su carrera. Pero Liverpool no está dispuesto a regalar a uno de los productos más representativos de su academia. Y ahí nace el bloqueo.

Dos ofertas, dos portazos

Inter ya se había acercado en enero. Hubo conversaciones, interés serio, pero nada terminó de cuajar. Lejos de enfriarse, el club campeón de la Serie A volvió a la carga en este mercado, decidido a convertir a Jones en uno de sus objetivos prioritarios.

La primera propuesta formal llegó la semana pasada: unas 18 millones de libras, alrededor de 21 millones de euros. Liverpool ni se inmutó. Rechazo inmediato.

El club italiano reaccionó con una mejora: unos 21 millones de libras, cerca de 24 millones de euros. Nuevo intento, mismo resultado. Otra negativa. Las fuentes consultadas describen la distancia entre ambos clubes como “significativa”. Y no es una exageración.

Liverpool mantiene una valoración cercana a las 35 millones de libras, unos 40 millones de euros. Inter, sencillamente, no se acerca a esa cifra.

La lógica de Liverpool: talento inglés, mercado inflado

En Anfield consideran que su postura tiene base sólida. Argumentan que el mercado inglés vive un momento de inflación evidente, con operaciones internas disparadas y ejemplos recientes que refuerzan la sensación de burbuja, como el plan de Manchester City de invertir más de 120 millones de libras en Elliot Anderson.

Desde los despachos de Liverpool se subraya un punto clave: el plus por ser jugador formado en Inglaterra. Jones no solo es homegrown; también sigue siendo un futbolista de calidad contrastada, con margen de recorrido, aunque entre en el último año de contrato.

Para el club, eso justifica exigir una cifra alta. Y no contemplan, de momento, rebajar de forma drástica esa tasación.

La réplica de Inter: sin subasta, sin prima

En Milán la lectura es muy distinta. Allí cuesta entender que Liverpool se aferre a las referencias del mercado de la Premier en un caso como este.

El razonamiento de Inter es directo. Jones quiere ir a Italia. No valora moverse a otro club de Inglaterra. No hay puja interna, no hay varios equipos de la Premier empujando el precio al alza. Sin esa subasta, sostienen, la prima típica del mercado inglés pierde sentido.

A eso añaden otro elemento que consideran determinante: el contrato. Quedan 12 meses. Para Inter, eso debilita la posición negociadora de Liverpool, por mucho que el club se resista a admitirlo. Desde el Giuseppe Meazza insisten en que, con ese contexto, la valoración debe ajustarse a una cifra más realista si el traspaso quiere llegar a buen puerto.

El jugador, en medio del pulso

En el entorno de Jones, algunas de esas tesis calan. Su representación entiende que un punto de encuentro por debajo de las 30 millones de libras —en torno a 34,5 millones de euros— encajaría mejor con la calidad del jugador y con su situación contractual.

Esa cifra se acerca más a la lógica de Inter que a la de Liverpool. Y ahí se sitúa ahora mismo el pulso. Con un matiz importante: la voluntad del futbolista está clarísima.

Jones se siente atraído por la idea de jugar en el vigente campeón de Italia, por el escenario del Giuseppe Meazza y por un proyecto que percibe como ideal para relanzar su carrera. Su convencimiento se ha reforzado a medida que ha ido asumiendo que en Liverpool su rol puede seguir siendo secundario.

La última temporada arrancó 18 partidos de Premier League. No es poco, pero tampoco el volumen de minutos de un intocable. Y con la llegada de Andoni Iraola y su propuesta de juego de altísima energía, hay voces internas que dudan de que Jones encaje del todo en el nuevo modelo.

Dentro del club se le respeta, nadie discute su formación y su compromiso, pero no se le ve como un titular garantizado bajo el nuevo entrenador. Esa percepción empuja todavía más al jugador hacia la puerta de salida.

Negociación enquistada, pero viva

Pese a la frustración de todas las partes, nadie da el caso por cerrado. Inter ha trabajado esta operación durante meses y está convencido de que Jones mantiene firme su deseo de vestir de neroazzurro. No es un capricho de última hora, es un objetivo estratégico.

Liverpool, por su lado, no cierra la puerta. Está dispuesto a hacer negocio, pero no a cualquier precio. El club quiere evitar la imagen de debilidad que supondría dejar salir a un canterano por debajo de lo que considera su valor de mercado, incluso con la amenaza de que pueda marcharse libre dentro de un año.

El escenario, hoy, es claro: hay un abismo entre las valoraciones. Inter se mueve en una franja más baja, Liverpool en una mucho más alta. Entre medias, un jugador que ya se ve en Italia y un representante que empuja por un término medio.

Las conversaciones, no obstante, seguirán. Ambas entidades saben que el tiempo también juega su partido. Inter no quiere perder una oportunidad trabajada durante tanto tiempo. Liverpool, en cambio, tendrá que decidir hasta qué punto está dispuesto a tensar la cuerda con un futbolista que ya mira a San Siro como su próxima casa.

Y mientras se resuelve este pulso, en Anfield también se preparan para otras posibles salidas de peso, con el nombre de uno de los hombres de máxima confianza de Arne Slot circulando ya en los despachos de Tottenham. El verano de Liverpool apenas ha empezado.