Logotipo completo Tercer Palco

Hansi Flick renovado hasta 2028 y con la Champions en mente

Hansi Flick apenas tuvo tiempo para digerirlo. El acuerdo de renovación se cerró a toda velocidad, casi al ritmo de un contraataque bien lanzado, y el técnico lo reconoció sin rodeos. Pero detrás de ese vértigo hay algo muy claro: el club confía en él y él se siente exactamente donde quiere estar.

«¿Esto ya se ha anunciado? Lo siento, pero he tenido muchas cosas en la cabeza», admitió ante los medios. Entre sonrisas y cansancio acumulado, dejó caer la frase clave: está “muy agradecido” por la oportunidad de seguir en el banquillo hasta 2028. El contrato incluye la posibilidad de ruptura para ambas partes y un año opcional del que, por ahora, prefiere no hablar. No hace falta. El presente ya le basta.

«En los últimos días me ha quedado claro que estoy en el lugar adecuado. Ahora toca seguir ganando e intentar otra vez ganar la Champions League», remató. No suena a consigna vacía. Suena a objetivo marcado en rojo en el vestuario.

Título en el bolsillo, ambición intacta

La liga ya está sentenciada con 14 puntos de margen. Territorio ideal para las rotaciones, para bajar pulsaciones, para pensar en las vacaciones. Con Flick, nada de eso.

Antes de visitar a Alavés, el entrenador lanzó un mensaje que retumba en el vestuario: la temporada no ha terminado. «El objetivo ahora es llegar a los 100 puntos, y para eso tenemos que ganar los tres partidos que quedan y jugar bien», advirtió.

No se trata solo de un número redondo. Es una declaración de intenciones. Este equipo, con Flick al mando, no quiere vivir de la renta del título. Quiere dejar una marca, un registro que explique quiénes son y hacia dónde van.

Gavi, Pedri y una constelación de líderes

Cuando se le pregunta por el éxito de la temporada, Flick no se refugia en el tópico. Señala directamente al vestuario. Habla de jerarquía, de carácter, de cómo se construye un grupo ganador.

«Tenemos diferentes tipos de líderes», explicó. Y empezó por Gavi. Desde que el centrocampista volvió a los entrenamientos, el nivel de las sesiones ha subido un peldaño. “Es el corazón del equipo”, resumió el técnico. Energía pura, intensidad que contagia.

En el otro extremo del espectro está Pedri, el líder con balón. El que manda desde la pausa, desde la inteligencia. Flick lo coloca en el mismo plano de influencia, distinto estilo, mismo peso. También mencionó a Eric Garcia, otro futbolista al que ve con voz propia dentro del grupo, y a los capitanes: Frenkie de Jong, Ronald Araujo, Raphinha. Nombres que sostienen el día a día, que marcan el tono en el vestuario y en el campo.

Ahí se entiende mejor por qué el técnico habla de sentirse en el “lugar adecuado”. No es solo el contrato. Es el material humano que tiene entre manos.

Una temporada de golpes… y respuesta

El discurso de Flick no es triunfalista. Sabe lo que ha costado llegar hasta aquí. La campaña ha estado atravesada por lesiones en piezas clave, por tramos en los que el once parecía un puzle incompleto.

«Lo primero que tenemos que hacer es hacer feliz a la gente. Y estoy orgulloso de eso», confesó. Lo ha repetido al vestuario: no ha sido un año sencillo. Lamine Yamal, Pedri, Raphinha, Frenkie de Jong… todos se han perdido momentos importantes. Tramos decisivos sin su talento disponible.

Aun así, el equipo ha crecido. Y no solo en resultados. Flick subrayó la evolución de los últimos dos meses, tanto en ataque como en defensa. El dato que más le enorgullece no es un golazo ni una goleada: han sido el conjunto que menos tantos ha encajado. “Nadie esperaba eso”, recordó. Esa frase pesa. Porque habla de trabajo silencioso, de ajustes tácticos, de compromiso colectivo.

100 puntos, una defensa de hierro y la Champions en el horizonte

Con el título asegurado y el futuro sellado hasta 2028, Flick podría permitirse bajar el volumen. No lo hará. Quiere los 100 puntos. Quiere que la estadística defensiva no sea una anécdota, sino una seña de identidad. Quiere que este tramo final no sea un epílogo, sino un prólogo.

La renovación le da tiempo. La temporada, en cambio, se acaba ya. Tres partidos, un reto numérico y un mensaje: este proyecto no se conforma con haber llegado. Quiere dominar.

La pregunta ya no es qué ha hecho este equipo este año. La verdadera cuestión es hasta dónde puede llegar cuando tenga a todos sanos, un vestuario maduro y un entrenador que, lejos de relajarse con un contrato largo, mira de frente al desafío de volver a conquistar Europa.