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Greenwood brilla en un año complicado para el Olympique de Marseille

El Olympique de Marseille se ha pasado la temporada caminando por la cornisa. Nuevo entrenador en febrero, dinámica torcida, un vestuario con más preguntas que respuestas. Y, en medio del ruido, una certeza: Greenwood.

El delantero de 24 años ha sostenido al equipo casi en solitario. Son 26 goles en todas las competiciones, 16 de ellos en Ligue 1, además de seis asistencias. Números de futbolista franquicia en un club que ha vivido demasiado cerca del fuego. Su impacto ha sido tal que esta semana se ha ganado un lugar en el prestigioso Equipo del Año de la Ligue 1, una distinción que lo coloca oficialmente entre la élite del campeonato francés.

Un brillo individual en un año gris

La llegada de Habib Beye en febrero pretendía ser el punto de inflexión. El golpe de timón que enderezara la temporada. No lo fue. Marsella no encontró la regularidad, se atascó en los mismos problemas y nunca terminó de encadenar una racha que lo devolviera a la pelea grande en el campeonato.

En ese contexto, el rendimiento de Greenwood se volvió aún más llamativo. Mientras el colectivo se deshacía a tirones, él siguió marcando, asistiendo, decidiendo partidos. Su temporada no solo se mide en estadísticas, sino en la sensación constante de que, si algo bueno podía pasarle a OM, casi siempre pasaba por sus botas.

El propio jugador lo reconoció durante la gala, al recoger su trofeo, subrayando la dificultad colectiva de los últimos meses y la satisfacción por su campaña personal y por compartir espacio con “increíbles jugadores” en ese once ideal. Reafirmó, además, algo que en Marsella muchos querían escuchar: lo bien que se siente en la Ligue 1 y su deseo de continuar.

Tentaciones de gigante y un contrato que pesa

Su explosión, claro, no ha pasado desapercibida. En Europa toman nota. Juventus, Atlético de Madrid y Borussia Dortmund han sido señalados como clubes atentos a su situación. Son nombres que pesan, proyectos que seducen, escaparates que tientan a cualquier goleador en plena madurez.

Hasta hace no tanto, las tensiones en el vestuario parecían empujarle hacia la puerta de salida. El rumor de un adiós en verano sonaba casi a conclusión lógica. Ahora el guion ya no es tan sencillo. Greenwood tiene contrato hasta junio de 2029, un detalle que cambia el tablero y otorga a Marsella una posición de fuerza poco habitual cuando se trata de retener a su estrella.

El club se asoma así a una encrucijada clara: construir el futuro inmediato alrededor de su máximo goleador o aprovechar su pico de valor de mercado para ingresar una cifra importante y reformular el proyecto. Cualquier decisión marcará no solo el próximo curso, sino el rumbo deportivo de los próximos años.

Rennes, Europa y la Bota de Oro en juego

Antes de pensar en despachos, queda una última batalla sobre el césped. Este domingo, el Vélodrome se convertirá en escenario de un duelo directo por Europa: OM recibe al Rennes, quinto clasificado, en un partido que no admite distracciones.

Marsella llega sexto con 56 puntos, a tres de Rennes y apenas dos por delante de AS Monaco, séptimo. El margen es mínimo. Solo un puesto entre los seis primeros garantiza billete para competición continental la próxima temporada. Una victoria puede salvar un año turbulento; un tropiezo puede dejar al club fuera de Europa y abrir una tormenta deportiva y económica.

El encuentro guarda, además, un pulso individual de alto voltaje. Greenwood persigue la Bota de Oro del campeonato, con una desventaja de cuatro goles respecto al delantero de Rennes, Esteban Lepaul. El reto es mayúsculo, pero no imposible para un jugador que ha convertido esta temporada complicada en su escaparate personal.

Europa, prestigio individual, futuro del proyecto. Todo se condensa en 90 minutos. Y en Marsella, todas las miradas vuelven a apuntar al mismo hombre: Greenwood, el goleador que ha mantenido encendida la luz en un año de sombras.