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El gran arrepentimiento del Milan: Enzo Fernández y una oportunidad perdida

El gran arrepentimiento del Milan: cuando Enzo Fernández se les escapó por 18 millones

Cada cierto tiempo, en los pasillos de Milanello reaparece la misma sensación: la de una oportunidad perdida. Un fichaje que estuvo a un paso, un “sí” casi firmado… y un futuro que habría podido cambiar de rumbo. El último nombre que vuelve como un fantasma es el de Enzo Fernández.

Hoy es uno de los centrocampistas más completos del panorama internacional, campeón del mundo, figura en Europa y protagonista de otra Copa del Mundo de altísimo nivel. En el verano de 2022, sin embargo, estuvo muy cerca de vestir de rossonero. Tan cerca que en el club daban prácticamente por hecho su desembarco.

El plan Maldini-Massara

En aquel momento, la dirección deportiva formada por Paolo Maldini y Frederic Massara había puesto los ojos en el joven talento de River Plate. Enzo todavía no había explotado en Benfica ni había roto el mercado con su traspaso récord a Chelsea. Era una apuesta fuerte, pero todavía accesible para un club con un presupuesto vigilado al milímetro.

El acuerdo con el jugador, cuentan desde el entorno del club, estaba prácticamente cerrado. Enzo había dado su visto bueno a la idea de aterrizar en San Siro, integrarse en un proyecto joven y crecer en la Serie A. El Milan veía en él un mediocentro moderno, con pie, carácter y una proyección que encajaba con la nueva era rossonera.

La barrera de River Plate

River Plate exigía el pago inmediato de una cláusula cercana a los 18 millones de euros por el 75% del pase. Una cifra que, con variables y ajustes, podía elevarse hasta los 23 millones. Había sobre la mesa una fórmula alternativa: 12 millones fijos más 8 en bonus, propuesta a través de intermediarios.

Para un gigante europeo, esas cantidades pueden parecer hoy casi irrisorias si se comparan con los 127 millones que Chelsea pagó después. En aquel momento, sin embargo, el contexto del Milan era distinto. El club gestionaba con extremo cuidado su presupuesto estival y, sobre todo, desconfiaba de invertir una suma importante sin tener el control total de los derechos del jugador.

La sensación en la cúpula era clara: o inversión fuerte con propiedad plena, o nada. Y ese “nada” terminó imponiéndose.

De Ketelaere como prioridad

Mientras la negociación por Enzo se enredaba entre cláusulas, porcentajes y agencias, la dirección deportiva tomó una decisión: concentrar la mayor parte del esfuerzo económico en Charles De Ketelaere, considerado entonces la prioridad absoluta para reforzar la línea ofensiva.

El belga llegó, Enzo no. La historia ya es conocida. De Ketelaere nunca terminó de explotar en su primera temporada en Italia y acabó saliendo cedido, mientras el argentino emprendía un camino diametralmente opuesto.

De Lisboa a Londres… y al mundo

Tras caerse la opción de Italia, Enzo Fernández voló directamente a Lisboa. Benfica no dudó, aceptó las condiciones de River Plate y apostó por él sin medias tintas. Le bastaron unos meses para convertirse en uno de los mejores mediocentros del continente: mando, agresividad, calidad de pase y personalidad de veterano con apenas 21 años.

Su Mundial en Qatar fue el punto de inflexión definitivo. Pieza clave en el título de Argentina, se ganó un lugar fijo en la élite y provocó la reacción inmediata de Chelsea, que desembolsó 127 millones de euros para llevárselo a Stamford Bridge. Desde entonces, la etiqueta de fichaje récord le acompaña, pero también un rendimiento que sostiene el precio.

Hoy, con 25 años, sigue confirmando todo aquello que el Milan vio a tiempo… pero no se atrevió a cerrar. En la actual Copa del Mundo ha vuelto a ser determinante: motor del mediocampo argentino, líder silencioso y autor de un gol crucial en semifinales ante Inglaterra, el del empate en los minutos finales, tras una asistencia quirúrgica de Lionel Messi.

Fuera de órbita para el Milan

Mientras Enzo consolida su estatus, los rumores lo vinculan ahora con Real Madrid, otro escalón en la cima del fútbol europeo. Para el Milan, que lo tuvo a tiro por menos de 25 millones, el argentino se ha convertido en un lujo inalcanzable.

En los despachos de Via Aldo Rossi pueden consolarse pensando en la disciplina financiera, en la coherencia del proyecto, en la necesidad de no romper el plan económico. Pero hay decisiones que marcan una época. Y cada vez que Enzo Fernández domina un partido grande, la misma pregunta vuelve a sobrevolar San Siro: ¿cómo habría cambiado la historia si aquel fichaje no se hubiera escapado por 18 millones?

El gran arrepentimiento del Milan: Enzo Fernández y una oportunidad perdida