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El futuro incierto de Marcus Rashford tras la expiración de su cláusula

El futuro de Marcus Rashford vuelve a estar en el aire. Y esta vez, sin red de seguridad.

La cláusula de rescisión que figuraba en su contrato con Manchester United ha expirado, según adelantó The Athletic. Aquella ventana, que permitía a cualquier club —salvo Liverpool y Manchester City— ficharle por 53,1 millones de dólares (40 millones de libras), ya está cerrada. A partir de ahora, cualquier pretendiente tendrá que sentarse directamente con Old Trafford.

Una salida que se complica

Sobre el papel, Rashford debe reincorporarse a los entrenamientos del United cuando concluya la participación de Inglaterra en el Mundial. En la práctica, su siguiente paso es un enorme signo de interrogación.

Este verano ya vio cómo se desmoronaba lo que parecía un movimiento soñado. Tras una cesión convincente en el Camp Nou, el Barcelona decidió no ejecutar la opción de compra de 34,4 millones de dólares (30 millones de euros). El club azulgrana eligió otro camino: invertir fuerte en Anthony Gordon, procedente de Newcastle United, y preparar la llegada de Karim Adeyemi desde Borussia Dortmund.

La cláusula de salida ofrecía a Rashford una vía clara para abandonar Old Trafford. No la ha usado. Eso no significa que le faltaran pretendientes. Se asegura que ya ha rechazado varias propuestas, algunas con mejora salarial respecto a su contrato actual. Por las cifras manejadas, todo apunta a ofertas procedentes de Arabia Saudí.

La realidad es que la desaparición de la cláusula apenas cambia el tablero: Manchester United sigue dispuesto a escuchar ofertas. La diferencia es que ahora cualquier operación pasa por una negociación directa con el club, sin precio fijado de antemano. Los dirigentes animarán a que lleguen propuestas, pero el listón económico que pondrán sigue siendo una incógnita.

En el centro de todo, Rashford. Ya ha dicho “no” a opciones muy lucrativas, lo que deja claro que tiene un plan para la siguiente etapa de su carrera. Los informes apuntan a que no le seduce especialmente fichar por otro equipo de la Premier League, lo que abre la puerta a una nueva aventura en el extranjero. De momento, el interés desde la Europa continental ha sido tímido.

El dilema del United

Mientras no haya acuerdo con nadie, el escenario base es sencillo: Rashford volverá este verano a Carrington para ponerse a las órdenes del nuevo entrenador, Michael Carrick. El técnico, que hereda un vestuario marcado por la etapa de Ruben Amorim, ha dejado entrever que está dispuesto a recuperar a un futbolista que perdió peso con el anterior entrenador.

No se trata de recomponer un drama. Las dos partes salieron razonablemente indemnes de la marcha de Rashford hace 18 meses, con cesiones a Aston Villa y Barcelona por debajo de su valor de mercado, pero sin ruptura pública ni guerra abierta. Ahora existe una voluntad mutua de explorar si todavía pueden caminar juntos.

El gran problema tiene nombre y apellidos: el salario. A sus 28 años, Rashford es el jugador mejor pagado de la plantilla, con un sueldo que supera con holgura los 404.600 dólares semanales (300.000 libras). Tras la expiración del contrato de Casemiro, se ha quedado prácticamente solo en ese escalón salarial.

Ese tipo de ficha se reserva, idealmente, para estrellas indiscutibles. En la temporada 2022–23, sus números parecían justificar cada libra: 30 goles y 12 asistencias, una producción de élite que hacía pensar en un proyecto construido a su alrededor. El problema es lo que vino después. El bajón de rendimiento en los últimos cursos ha llevado al club a replantearse si puede seguir sosteniendo esa inversión.

Por eso el United mantiene la puerta abierta a una venta. Lo que no quiere repetir es el patrón de salidas a precio de saldo. Después de seis meses cedido en Aston Villa y un préstamo al Barcelona por debajo de su cotización real, en Old Trafford se muestran firmes: nada de rebajas agresivas.

La decisión final exigirá una balanza muy fina. Por un lado, el alivio financiero y la posibilidad de reinvertir en una plantilla que necesita retoques en varias líneas. Por otro, el valor deportivo de un jugador que, aun lejos de su pico, podría ser clave en un equipo sin un extremo izquierdo natural de garantías.

La cláusula ya es historia. Ahora la pregunta es otra: ¿se atreverá el United a reconstruir su proyecto con Marcus Rashford dentro… o sin él?