Florentino Pérez agita el Real Madrid tras un año desastroso
Florentino Pérez rompió su habitual silencio prolongado y eligió un día de máxima tensión para hacerlo: el presidente del Real Madrid confirmó que ha puesto en marcha el proceso electoral en el club blanco tras una temporada que muchos dentro y fuera de la entidad califican ya de desastre histórico.
Sin títulos de peso, con un carrusel de entrenadores en el banquillo y conflictos internos en el vestuario, el curso ha dejado heridas profundas. En ese contexto, el máximo dirigente decidió mover ficha.
“Le he pedido a la junta electoral que empiece el proceso para convocar las elecciones a la junta directiva, a las que nosotros, esta Junta Directiva, nos vamos a presentar”, anunció Pérez. Y remarcó la apertura del proceso: quiere que quede claro que cualquiera puede concurrir, “como hice yo”.
Elecciones abiertas… pero con Florentino en la línea de salida
La puesta en marcha de los comicios no implica un paso atrás del presidente. Al contrario. Pérez se reivindica, se presenta y se blinda.
“No sólo no me voy a ir, me presento a las elecciones porque quiero que el Real Madrid siga perteneciendo a sus socios”, proclamó, visiblemente molesto con lo que considera una campaña en su contra desde determinados medios. Recordó su llegada al poder hace 26 años, cuando, según su relato, tuvo que “pagar a los que no cobraban y defender la institución”.
El mensaje fue directo: él se ve como el único dique frente a intereses externos y “campañas absurdas” que, sostiene, buscan desestabilizar y forzar su salida. “Tengo que poner fin a esta campaña absurda contra el Real Madrid. Nunca ha habido un Real Madrid más glorioso en la historia. Fui elegido el mejor presidente de la historia del club, y de la historia de todos los clubes”, lanzó, en una de las frases más contundentes de la comparecencia.
Silencio sobre el banquillo: Mourinho en el aire
Mientras la afición se consume de incertidumbre por saber quién dirigirá al equipo la próxima temporada, tras los pasos fallidos por los banquillos de Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, Pérez se cerró en banda. No hubo nombres. No hubo pistas. Y cuando apareció el de siempre, el de José Mourinho, el presidente pisó el freno.
Cuestionado de forma explícita por un posible regreso del técnico portugués para “poner orden” en la casa blanca, Florentino fue tajante en su negativa a entrar en ese terreno.
“En cuanto a la llegada de Mourinho, no estamos en esa fase procedimental todavía; estamos centrados en garantizar que el Real Madrid pertenezca a sus socios”, explicó. Quiere hablar primero con ellos, escuchar qué han hecho por el club a lo largo de sus vidas. Y dejó un límite claro: “No voy a hablar de entrenadores ni de jugadores. Me presento para devolver los activos del club a sus socios”.
El banquillo, al menos de puertas afuera, queda aparcado. La batalla que quiere librar ahora es otra.
Contra los críticos: “Que se presenten”
El presidente aprovechó el foco mediático para cargar con dureza contra quienes, a su juicio, alimentan la inestabilidad desde la sombra. No se quedó en generalidades. Señaló a periodistas concretos, a voces anónimas, a quienes hablan de “dictadura” y de un club secuestrado.
“Se los están quitando, por lo que veo todos los días, algunos periodistas que quieren que me vaya”, denunció. Y lanzó un desafío directo: que quienes le acusan den un paso al frente en las urnas.
“Convoco elecciones este año para que haya candidatos. Ese señor que habla con las eléctricas y tiene acento sudamericano, que se presente. Acento mexicano. Dicen que somos muy malos, que somos una dictadura. Que se presente ese señor del que hablamos y cualquiera que quiera”, disparó, poniendo nombres y acentos a sus detractores, aunque sin identificarlos públicamente.
Pérez insiste en que el proceso será una oportunidad real para medir fuerzas. No hay, de momento, rivales confirmados, pero el presidente les ha dejado la puerta abierta… y les ha señalado el camino.
El recuerdo del pasado y la advertencia al futuro
En su intervención, Florentino volvió al año 2000 para trazar una línea roja con el pasado. Recordó aquella época “cuando los muertos votaban” en el club, en alusión a un sistema electoral opaco y muy cuestionado. “¿Vamos a volver a esa era? No”, afirmó, con un tono de advertencia.
Su mensaje final fue tan personal como político: “Florentino no se va a ir hasta que los socios quieran que se vaya. Los que quieran presentarse, que se presenten y digan que lo van a hacer mejor. Eso es lo que hice yo antes del 2000”.
La temporada ha dejado al Real Madrid golpeado, sin grandes trofeos y con más dudas que certezas. Pérez, lejos de replegarse, ha decidido convertir la crisis en un plebiscito sobre su figura. Las urnas dirán si la era Florentino se prolonga… o si, por primera vez en más de dos décadas, el palco del Bernabéu se prepara para un cambio de manos.






