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Ferland Mendy se opera y enfrenta su lesión de forma decisiva

Ferland Mendy volvió a detenerse, pero esta vez decidió ir al fondo del problema. El lateral francés de Real Madrid fue operado el lunes en Lyon de la lesión muscular recurrente en el recto femoral de su muslo derecho, una dolencia que le ha perseguido durante toda la temporada y que estalló de nuevo el 3 de mayo ante Espanyol, apenas 14 minutos después de empezar el partido.

La intervención se realizó en el hospital privado Jean-Mermoz, a cargo del prestigioso especialista Bertrand Sonnery-Cottet y bajo la supervisión directa de los servicios médicos de Real Madrid. El club blanco confirmó después que la operación había concluido “con éxito”, un mensaje breve pero cargado de alivio tras semanas de ruido alrededor del futuro del jugador.

Una temporada rota a tirones

El músculo recto femoral se ha convertido en el gran enemigo de Mendy. Esta última lesión, sufrida en plena victoria del equipo ante Espanyol, supuso el quinto problema físico de una campaña marcada por la interrupción constante. Cada vez que el francés parecía acercarse a una plaza fija en el once, el cuerpo le obligaba a frenar.

En un Real Madrid que ha encontrado soluciones en casi todas las líneas, la banda izquierda ha sido un rompecabezas. Mendy, fichado para dar estabilidad defensiva y salida limpia desde atrás, ha vivido más tiempo en la camilla que sobre el césped. Y ese contraste, en un club que no espera a nadie, pesa.

El comunicado del club fue claro: la operación buscó “reparar una lesión en el músculo recto femoral de la pierna derecha” y el jugador comenzará la rehabilitación “en los próximos días”. No hubo plazos oficiales en la nota, pero el mensaje implícito resultó evidente: el problema ya no se va a parchear, se ha atacado de raíz.

Del miedo a la retirada al plan de regreso

En las horas previas a la operación, el ruido mediático en España se disparó. Distintos medios deslizaron que la situación podía amenazar seriamente la carrera del futbolista. Se habló de hasta un año de baja. Incluso se llegó a especular con una retirada prematura a los 30 años.

Ese escenario ha quedado, por ahora, en papel mojado. Según RMC Sport, Mendy no contempla en absoluto colgar las botas y mantiene intacta la intención de volver al máximo nivel. La operación en Lyon encaja con esa idea: una apuesta agresiva para acabar con una lesión traicionera que ha ido minando su continuidad.

Las previsiones médicas tras el paso por quirófano son mucho más optimistas que los pronósticos más alarmistas de las últimas semanas. Los tiempos que manejan los especialistas sitúan el periodo de baja en torno a los tres o cuatro meses. Si la recuperación avanza sin contratiempos, el lateral podría reaparecer en la primera mitad de la próxima temporada.

Golpe también para su papel con Francia

Los problemas físicos no solo han dañado su rol en el Real Madrid. También han frenado su trayectoria con la selección francesa. Pese a sumar 10 internacionalidades, Mendy no se ha vuelto a vestir de corto con Les Bleus desde la Eurocopa 2024, torneo en el que, además, no disputó ni un solo minuto.

En un combinado nacional con una competencia feroz en los laterales, cada ausencia prolongada abre la puerta a nuevos nombres. El tiempo de baja y la necesidad de recuperar ritmo competitivo jugarán en su contra cuando Didier Deschamps –o quien ocupe el banquillo en ese momento– revise la lista de candidatos para las próximas citas.

Un punto de inflexión

Para Mendy, esta operación es algo más que un procedimiento médico. Es una encrucijada en su carrera. O la lesión deja de ser un lastre constante, o su estatus en la élite corre el riesgo de desdibujarse definitivamente.

Para el Real Madrid, la ecuación también es clara. Recuperar a un lateral zurdo fiable, sólido atrás y con automatismos ya interiorizados en el sistema, supondría reforzar una de las pocas zonas donde el equipo no ha tenido continuidad de nombres. El club ha apostado por el quirófano y por la rehabilitación como vía para recuperar a un jugador que, cuando está sano, ofrece un nivel competitivo indiscutible.

Ahora empieza la cuenta atrás. Tres, quizá cuatro meses de trabajo silencioso, gimnasio, fisioterapia y paciencia. Si todo sale como está previsto, la próxima temporada puede devolver a Ferland Mendy al lugar que ha perdido a base de tirones musculares: la banda izquierda del Bernabéu, con el balón rodando y no con la mirada fija en la enfermería.