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Endrick se despide de Lyon tras 16 goles en seis meses

El último aplauso de Endrick en el Groupama Stadium sonó a algo más que una simple despedida. Sonó a agradecimiento, a reconciliación con el fútbol y, sobre todo, a confirmación de que en seis meses en Lyon el brasileño volvió a ser lo que había dejado de sentir en Madrid: protagonista.

El delantero de 19 años, cedido por Real Madrid, cerró oficialmente su etapa en el club francés tras medio año que cambió su trayectoria. Lo hizo con una carta en forma de vídeo en redes sociales, cargada de simbolismo, en la que se apropió del emblema del club para explicar su propia metamorfosis.

De “matar leones” a convertirse en uno

“En Brasil, cuando alguien pasa por un momento difícil, se suele decir que tiene que ‘matar un león por día’”, comenzó Endrick, recordando los meses oscuros en España, donde apenas encontraba minutos. “Durante varios meses viví una situación que ningún atleta debería vivir, pero decidí que no iba a matar a un solo león. Decidí convertirme en uno”.

A partir de ahí, todo encajó con la narrativa de su paso por Lyon. “Y fue aquí donde encontré lo que necesitaba para recuperar mis fuerzas. Para seguir mi instinto. Para atacar como un león. Para defender a mi familia, que me apoyó, y a aquellos que me acogieron con tanto cariño”, continuó el brasileño.

No fue solo una frase bien construida. Sus números respaldan esa sensación de resurrección deportiva: ocho goles y ocho asistencias en 21 partidos. Participación directa en 16 tantos que sostuvieron la reacción de un Lyon que pasó de la preocupación a asegurar la cuarta plaza de la Ligue 1 y billete para la previa de la Champions League.

Un préstamo que cambió una temporada… y una carrera

La operación, discutida en su día por el riesgo de exponer a un jugador tan joven a un nuevo contexto tras un periodo difícil en Madrid, terminó siendo un acierto para todos. Lyon encontró un líder ofensivo inesperado. Real Madrid recupera ahora a un futbolista mucho más hecho. Endrick, en el centro de todo, se encontró a sí mismo.

Él mismo lo describió como una historia digna de película. “Los meses de ansiedad dieron lugar a meses de alegría, de victorias, pero también de aprendizaje. Hice nuevos amigos. Me acerqué aún más a los que ya tenía, y descubrí que nuestro lugar está donde estemos, con quienes amamos y con quienes nos aman. Por eso este tiempo vivido con ellos y con vosotros sin duda daría una gran película”.

No exagera. Llegó con dudas, se va entre ovaciones. En el último partido en casa, ante Lens, el Groupama Stadium se puso en pie para despedirle. No es fácil conquistar así a una grada tan exigente en apenas medio año. Él lo hizo a base de goles, asistencias y una energía contagiosa en cada ataque.

El regreso obligado a Madrid y la sombra de Mourinho

Por mucho que su discurso destile cariño por Lyon, el contrato marca el siguiente paso. Endrick debe volver a su club de origen, donde se espera que tenga un papel importante la próxima temporada. Distintos informes apuntan a que trabajará bajo las órdenes de Jose Mourinho, llamado a un regreso de alto impacto al banquillo de Real Madrid.

El brasileño lo asume como parte del camino, aunque no esconde lo que deja atrás. “Desafortunadamente… un león no puede quedarse en un solo lugar”, lanzó, fiel a la metáfora que le ha acompañado en estas semanas. “Debo ahora despedirme y comenzar un viaje de regreso que será mucho más largo porque me voy con mucho más equipaje del que tenía cuando llegué”.

Ese “equipaje” no son solo cifras. Son experiencias, afectos, cicatrices que ya no duelen tanto. “Y, incluso cuando este viaje llegue a su fin, llevaré esta ciudad conmigo, para el resto de mi vida, en mi corazón y en mi memoria. Cada vez que vea la sonrisa de mi hijo, a quien Dios dio a nuestra familia aquí. Gracias por todo, Lyon, siempre estarás en mi corazón”.

De la Ligue 1 al Mundial… y al Bernabéu

El calendario tampoco podría alinearse mejor con su renacer. Endrick ha sido incluido por Carlo Ancelotti en la lista de Brasil para el próximo Mundial. Su impacto en la Ligue 1 le ha convertido en una pieza indiscutible para la Seleção en este ciclo, y llega a la gran cita con la confianza por las nubes.

Antes de vestirse de blanco de nuevo, se pondrá la camiseta amarilla en el mayor escaparate posible. Si mantiene el nivel mostrado en Francia, aterrizará en Madrid no como una promesa por pulir, sino como un atacante que ya ha demostrado poder decidir partidos en un contexto de alta exigencia.

Para Lyon se abre ahora un vacío evidente: cómo reemplazar 16 participaciones de gol y, más difícil aún, la personalidad de un futbolista que cambió la dinámica de un vestuario y encendió una grada. Para Real Madrid, en cambio, llega el momento de comprobar si el león que despertó en Francia ruge igual en el Bernabéu.

El propio Endrick había dicho en el pasado que dejaría su futuro “en las manos de Dios”. Hoy el camino es claro: Mundial con Brasil y, después, la lucha por hacerse un hueco definitivo en LaLiga. Ya no es el chico que se marchó buscando minutos. Es el delantero que vuelve decidido a demostrar que el león que nació en Lyon puede dominar también en Madrid.