Logotipo completo Tercer Palco

Carlo Ancelotti y el regreso de Neymar: un plan sin improvisaciones

Carlo Ancelotti no improvisa. Ni con Neymar ni con el modelo de juego de la Seleção. El técnico italiano trazó con precisión quirúrgica el camino que debe seguir el astro antes de volver a sentir el contacto real, el de los choques, las entradas y la fricción que define el fútbol de élite.

El plan es claro: Neymar continúa con un trabajo individual “excelente”, según describió el entrenador, pero su regreso al grupo pasa por una última barrera médica. Después del fin de semana se someterá a una resonancia magnética. Solo si ese examen confirma que todo evoluciona como está previsto, podrá integrarse a los entrenamientos con el resto de la plantilla la próxima semana. Nada de atajos. Nada de riesgos innecesarios con la gran figura.

Mientras el ’10’ apura su puesta a punto en solitario, Ancelotti exprime el último amistoso antes de la competición grande como si fuera un laboratorio a contrarreloj. Esta vez, el ensayo apunta directo al corazón del sistema.

Un laboratorio táctico antes de que llegue la verdad

La Seleção lleva tiempo identificada con un frente de ataque de cuatro hombres. Un sello reconocible, agresivo, casi una declaración de principios. Pero el técnico sabe que los torneos se ganan también con matices, con alternativas, con la posibilidad de cambiar el guion en mitad de la obra.

Por eso, en este último partido de preparación, el italiano rompe con la comodidad del plan habitual y se lanza a probar. Lucas Paquetá y Igor Thiago aparecen como titulares, no solo como premio a su rendimiento, sino como piezas clave de un experimento mayor.

Ancelotti lo dejó claro: este es el último margen para “hacer pruebas”, porque después, cuando la pelota empiece a contar de verdad, ya casi no habrá espacio para ensayos. Lo que no se ajuste ahora, difícilmente se podrá corregir bajo la presión de la competición oficial.

Paquetá, el matiz que no tienen los demás

En el centro del tablero, el foco se posa sobre Lucas Paquetá. El entrenador lo definió como un futbolista “importante” porque ofrece características distintas al resto de los centrocampistas. Y esa diferencia es oro para un seleccionador que busca soluciones variadas ante rivales cada vez más estudiados.

Paquetá puede bajar a la base, asociarse corto, filtrar el último pase o aparecer entre líneas con una lectura del juego que rompe estructuras. No es un clon de nadie del plantel. Y eso lo convierte en una pieza estratégica.

Ancelotti quiere verlo en un contexto real, con exigencia, con responsabilidades, con minutos de verdad. Quiere comprobar cómo encaja su perfil en un sistema menos volcado a la acumulación de delanteros y más orientado a un equilibrio fino entre creación y pegada.

Igor Thiago y la búsqueda de otra vía

El otro nombre propio del ensayo es Igor Thiago. El delantero entra en escena como posible alternativa dentro de un dibujo menos cargado de atacantes puros. El mensaje es evidente: la Seleção no quiere depender de una sola manera de hacer daño.

El sistema con cuatro hombres arriba, como reconoció el propio técnico, está “bastante consolidado”. Funciona, los jugadores lo conocen, el equipo se siente cómodo. Precisamente por eso este último amistoso toma tanta relevancia: es el momento de desafiar lo establecido, de ver si existe un plan B que pueda sostener al equipo cuando el plan A se atasque.

Ancelotti pretende observar cómo responde el bloque con Paquetá y Igor Thiago como nuevas referencias en un engranaje distinto. Cómo se mueven las piezas, cómo se conectan las líneas, cómo respira el equipo sin esa avalancha habitual de atacantes.

Entre la resonancia de Neymar y el tablero táctico que mueve el entrenador, la Seleção se encuentra en una encrucijada fascinante: ajustar el cuerpo de su estrella y, al mismo tiempo, redefinir el alma de su juego. La próxima vez que el balón ruede, ya no habrá lugar para pruebas. Solo para respuestas.