El ascenso de Melia en la selección absoluta
Con 18 años y apenas unos meses después de dejar St Patrick’s Athletic para dar el salto al fútbol inglés, el ascenso de Melia ya se mide en internacionalidades. Habitual en la selección sub-21 de su país hasta enero, el joven delantero ha encadenado en cuestión de días su primera convocatoria absoluta y sus primeros minutos en una gira que sirve de termómetro mundialista.
El seleccionador Heimir Hallgrimsson le abrió la puerta a principios de mes. Debutó como suplente en los últimos compases de un amistoso en casa ante Qatar. Un estreno discreto en el marcador, enorme en significado. El mensaje era claro: cuenta para el presente, no solo para el futuro.
De ahí, vuelo largo rumbo a Norteamérica. La expedición aterrizó para una serie de amistosos previos al Mundial que este verano se repartirá entre Estados Unidos, Canadá y México. El último ensayo, en Montreal, tenía un rival con sello reconocible en el banquillo: la Canadá de Jesse Marsch, anfitriona del torneo y con la presión de llegar afinada al debut.
El partido se torció pronto para los visitantes. Minuto 23, córner envenenado de Stephen Eustaquio, defensa irlandesa descolocada y un detalle cruel: el balón rebota en el pecho del central de Everton Jake O’Brien y se cuela en su propia portería. Gol en contra y dudas en la zaga.
La reacción llegó con paciencia. Con oficio. En el minuto 60, Chiedozie Ogbene se lanzó sobre un rechace dentro del área para firmar el 1-1. Antes, Maxime Crepeau había adivinado la intención de Troy Parrott desde el punto de penalti, volando al lado correcto y dejando el balón vivo. Ogbene apareció donde aparecen los delanteros que huelen la sangre.
Diez minutos después, Hallgrimsson movió una ficha que el vestuario ya esperaba. Melia saltó al césped para sustituir a Jaden Umeh, de Benfica, y se unió a Parrott en la punta de ataque para los últimos 20 minutos. No era un simple premio: era una prueba de fuego en un contexto de máxima exigencia, contra un anfitrión mundialista y con el partido abierto.
El chico no se escondió. Buscó rupturas, ofreció apoyos, atacó el espacio. Y rozó el golpe grande. Minuto 83, transición rápida, Ogbene conduce y filtra un pase al corazón del área. Melia controla y arma un disparo raso, seco, buscando la definición fría del delantero que no tiembla. Pero Crepeau salió como un tren. Se hizo enorme en el mano a mano y desvió el remate que pudo cambiar el resultado… y quizá el relato del viaje.
El marcador ya no se movió, pero el amistoso dejó algo más que un empate. Dejó la imagen de un atacante adolescente entrando sin complejos en el escenario de los mayores, reclamando minutos en plena cuenta atrás hacia un Mundial que, hasta hace nada, solo podía imaginar desde la grada o la televisión.
La pregunta, a partir de ahora, no es si Melia está preparado para la absoluta. La verdadera incógnita es cuántos minutos se atreverá a darle Hallgrimsson cuando el balón ya no sea de prueba, sino de torneo.






