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Arsenal y la lucha por Julián Álvarez: Atlético cierra la puerta al Barça

El verano de Julián Álvarez se juega lejos de los despachos, pero su nombre no abandona los titulares. Mientras el argentino se prepara para disputar la final del Mundial ante España, su futuro en club se ha convertido en uno de los culebrones del mercado. Y en medio del ruido, Arsenal sigue atento, a la espera de una rendija que, por ahora, el Atlético de Madrid se niega a abrir.

Barça aprieta, el Atlético se planta

Barcelona ha convertido a Álvarez en su gran objetivo ofensivo. Lo ha intentado ya con, al menos, una oferta formal. Sin éxito. El obstáculo no es solo económico: en el Metropolitano no quieren reforzar a un rival directo en LaLiga.

El mensaje desde Madrid ha sido nítido: si el Barça quiere al delantero, tendrá que activar la cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Nada de negociaciones a la baja. Esa postura se endureció todavía más después de que el Atlético rechazara una propuesta de 150 millones de euros procedente del Real Madrid a comienzos de junio. Una oferta descomunal… que también se quedó corta.

En este contexto, el presidente azulgrana, Joan Laporta, decidió mover ficha en público. Admitió una propuesta “muy significativa” por el delantero de 24 años, pero marcó límites claros en el tiempo y en el dinero.

“Hemos hecho una oferta muy significativa; si están dispuestos a aceptarla, fantástico, pero no será ilimitada. Tenemos que tomar una decisión. Mantenerla o no dependerá de cómo se desarrollen estas dos últimas semanas de julio”, explicó en declaraciones a la cadena SER.

Laporta dejó claro que el jugador quiere salir y que en el Camp Nou están preparados para recibirlo, aunque ya trabajan con alternativas por si la operación se rompe. El director deportivo Deco, según el propio presidente, avanza en otros frentes —como la llegada de Adeyemi— mientras la carpeta Álvarez se mantiene abierta.

La respuesta rojiblanca: un muro

El contraataque del Atlético no tardó. Enrique Cerezo, presidente rojiblanco, respondió con ironía y firmeza. Sin cifras, pero con un mensaje inequívoco.

“Joan Laporta es un buen amigo, es un gran presidente, y sabe muy bien, como todos ustedes, dónde jugará Julián Álvarez el próximo año”, lanzó, dejando entrever que el argentino seguirá vestido de rojiblanco.

La línea dura la remató el consejero delegado, Miguel Ángel Gil, que fue todavía más contundente al cerrar la puerta de salida este verano.

“Mi posición es clara, la del club es clara. Se lo hemos hecho saber al jugador, a sus representantes y al presidente del Barcelona. No tengo ninguna duda de que el Atlético es el mejor lugar del mundo para Julián, y que Julián es el delantero centro perfecto para el Atlético de Madrid. Queremos retenerlo”, afirmó.

Y subió el tono: “No queremos traspasarlo. No aceptamos una oferta de 100 millones y no aceptaremos una de 150 ni siquiera de 200 millones”.

Un mensaje pensado no solo para el Barça, sino para todo el mercado. Aquí no se negocia.

El deseo del jugador, en otra dirección

En medio de ese pulso institucional, la voz de Álvarez también ha aparecido. Y su deseo apunta claramente hacia la salida.

En una entrevista con ESPN el mes pasado, el argentino fue directo, dentro de la prudencia: “No creo que sea el momento adecuado para hablar, pero tampoco quiero esconderme. Intento ser una persona honesta. Hablé con la gente del Atlético con la que tenía que hablar. Creo que lo mejor para todos es un traspaso. Quiero cumplir mi sueño”.

Sueño que, a día de hoy, pasa por el Camp Nou. El problema para él es que el club que tiene su contrato no comparte esa visión idílica.

Arsenal, a la espera de un giro

Mientras Barça y Atlético miden fuerzas, Arsenal observa. El interés de los de Mikel Arteta por Álvarez no es nuevo: lleva más de un año en su radar y en Londres se ha estudiado en varias ocasiones la posibilidad de lanzarse a por el campeón del mundo.

El plan es claro: si el fichaje por el Barça se complica o directamente se cae, el club del norte de Londres quiere estar bien posicionado para entrar en la puja. Álvarez encaja en el perfil de delantero que busca Arteta: móvil, agresivo en la presión, con gol y experiencia al máximo nivel.

El problema para el Arsenal es el mismo que para todos: la inamovible postura del Atlético. Con un mensaje tan tajante desde la directiva rojiblanca, cualquier operación este verano se antoja casi imposible sin un giro radical del propio club madrileño o sin que alguien, de verdad, se acerque a la cláusula de rescisión.

Por ahora, el Atlético no solo resiste, sino que se exhibe. Rechazó 150 millones del Real Madrid. Desoye una oferta muy elevada del Barça. Repite que no vende ni por 200. Y recuerda a todos, incluido el Arsenal, que el futuro inmediato de Julián Álvarez, salvo terremoto, pasa por seguir siendo el ‘9’ del equipo de Diego Simeone.

La pelota, esta vez, no está en el césped. Está en los despachos. Y el reloj del mercado ya corre.

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