Alba Redondo deja el Real Madrid por la Juventus
El desenlace ya es oficial en los despachos, aunque llevaba días escrito en el gesto de la propia futbolista. Alba Redondo, 29 años, deja el Real Madrid y pone rumbo a la Juventus por apenas 150.000 euros. Una cifra modesta que retrata, sin maquillaje, el desencanto de su paso por el club blanco.
Según informa AS, la Juventus abonará esa cantidad a un Real Madrid que todavía tenía a la internacional española ligada por una temporada más. El contrato no se agotará: lo rompe la necesidad de minutos, de sentirse importante, de no ver cómo el reloj se le agota desde el banquillo.
El miedo ha pesado más que el escudo. Miedo a perder el tren del Mundial, a que otra campaña a la sombra en el Santiago Bernabéu la borre de las listas de España. Dos temporadas discretas, muy lejos del protagonismo que se le presuponía, han terminado por empujarla hacia la salida.
Porque Alba Redondo no llegó a Madrid como una apuesta cualquiera. Aterrizó en 2024 procedente del Levante, avalada por sus cifras como una de las máximas goleadoras de la liga española femenina. Venía para ser referencia, para decidir partidos. Acabó atrapada en un rol secundario, sin continuidad ni peso real en el once.
El contraste entre lo esperado y lo vivido ha sido demasiado grande. De estrella emergente en Valencia a recurso esporádico en la capital. El resultado: una operación a la baja que permite a la Juventus aprovechar la oportunidad y al Real Madrid cerrar un capítulo que nunca terminó de arrancar.
Nuevo Comienzo en Turín
En Turín, el contexto será muy distinto. La Juventus, dirigida por el técnico español Guerrero, ha decidido pisar el acelerador para volver a la primera línea del fútbol femenino. El club bianconero se ha reforzado con decisión este verano: llegan Cyla, Khelifi, la propia Redondo y también su compatriota Julia Bartel, piezas de un plan ambicioso para devolver a la Vecchia Signora al escaparate europeo.
El proyecto tiene un acento marcadamente español y un mensaje claro: competir ya. Para Alba, el guion también es nítido. En Italia no va a pelear solo por redimirse de dos años difíciles; va a jugarse su sitio en la élite y, de paso, su nombre en la próxima lista de la selección.
Deja Madrid con la sensación de oportunidad perdida. Aterriza en Turín con algo mucho más poderoso que un gran traspaso: la urgencia de demostrar que aquella goleadora del Levante sigue ahí, esperando el escenario adecuado para volver a aparecer.





