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Alan Shearer despide a Kevin Keegan: mi héroe y mánager

La noticia golpeó fuerte a Newcastle y a todo el fútbol inglés: Kevin Keegan falleció el lunes, dejando un vacío enorme en el club al que ayudó a resucitar y en una generación que creció con su fútbol valiente y sin miedo. Uno de los más afectados es Alan Shearer, capitán legendario de Newcastle y de la selección inglesa, que no ocultó la emoción al hablar de la figura que marcó su carrera.

“Era mi héroe. Era mi mánager. Para Newcastle y para Inglaterra”, dijo Shearer, máximo goleador histórico del club.

Una frase corta, pero cargada de historia. Keegan no solo lo dirigió en St James’ Park; también lo tuvo bajo sus órdenes cuando Shearer llevaba el brazalete de capitán de su país.

El vínculo entre ambos quedó sellado en 1996, cuando Keegan convenció a Newcastle para pagar una cifra récord mundial por Shearer. Aquel fichaje no fue solo un golpe de mercado; fue una declaración de intenciones. Newcastle quería competir con los grandes, y Keegan era el rostro de esa ambición. El delantero respondió con goles, el técnico con un fútbol ofensivo que convirtió a las “Magpies” en uno de los equipos más emocionantes de ver en la Premier League.

Las palabras de Shearer van mucho más allá de la relación profesional. “Era mi amigo. Un hombre al que todo el mundo quería. Por su pasión. Por su energía, pero sobre todo por su amistad”, subrayó. Keegan vivía cada partido al límite, en la banda, con una intensidad que conectaba con la grada y contagiaba al vestuario. No era solo un entrenador; era un líder emocional.

“Amaba el fútbol y amaba a Newcastle más que a nada”, añadió Shearer.

Esa frase resume por qué la ciudad le abrió las puertas como a uno de los suyos. Su llegada al banquillo se sintió como un regreso. Para muchos aficionados, Keegan no solo entrenaba al club: lo encarnaba.

La reacción tras su muerte ha sido inmediata. Las muestras de cariño se han multiplicado, especialmente desde Newcastle, donde su figura se mantiene como una de las más influyentes de la historia del club. Desde la grada hasta los exjugadores, el mensaje se repite: sin Keegan, Newcastle no sería lo que es hoy.

“Estoy tan honrado de haberle conocido. Te vamos a echar de menos, Kevin”, concluyó Shearer.

No es un adiós cualquiera. Es la despedida de un capitán a la persona que cambió su carrera y, de paso, la historia reciente de un club entero.

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