Alan Shearer critica al Newcastle y pide cambios urgentes
Alan Shearer no se anduvo con rodeos al analizar el último tropiezo del Newcastle United. En el plató de Match of the Day de la BBC, el histórico goleador del club puso el foco en algo más profundo que un simple error puntual: la actitud.
“Pensé que estuvo muy lejos de ser suficiente. No hubo energía, no hubo hambre por mejorar”, lanzó Shearer, visiblemente molesto. Su crítica se centró en una acción defensiva que, para él, retrata el momento del equipo.
Señaló con nombre y apellidos. Joe Willock. Bruno Guimarães. Y toda la zaga, plantada en la línea del área de 18 yardas. “Mira la reacción de Willock, la reacción de Bruno Guimarães y de los cuatro de atrás que están en la línea del área. Vamos, tienen que hacerlo mejor que eso”.
Para Shearer, la jugada resume una falta de instinto competitivo. “Bruno tiene que seguir a su hombre, Willock tiene que hacer más por bloquear, y luego los cuatro, parados en la línea del área, ni uno solo sigue la jugada esperando que el balón pueda volver. La reacción de Fulham, la reacción de Diop, fue muchísimo mejor que la del Newcastle”.
El exdelantero no lo ve como un bache aislado, sino como síntoma de una temporada en la que el equipo se ha quedado corto en la Premier League. “Es cuestión de querer mejorar y de querer sacar un resultado cuando el club ha tenido una temporada realmente difícil en la Premier League. Por eso están donde están en la tabla ahora mismo, ha sido muy pobre en la liga”.
De ahí su conclusión, tan cruda como clara: “Creo que ahora todo el mundo ve que Eddie Howe necesita refrescar y sacar a seis o siete jugadores y traer a otros seis o siete”.
Un verano decisivo: el futuro de Harvey Barnes y el efecto dominó de Anthony Gordon
Mientras Shearer pide una sacudida profunda al vestuario, el club encara un verano delicado en los despachos. El nombre de Harvey Barnes, uno de los atacantes más productivos del equipo, ya está sobre la mesa.
El extremo, autor de 16 goles esta temporada, ha sido vinculado con un posible traspaso al Aston Villa, club que mantiene un interés de largo recorrido en él. No se trata, sin embargo, de una operación sencilla para el Newcastle: cada venta debe meditarse al milímetro.
La clave está en Anthony Gordon. El futuro de Barnes depende en gran medida de lo que ocurra con el internacional inglés, inmerso en negociaciones para una posible salida hacia Bayern Munich por una cifra cercana a los 75 millones de libras. Gordon no juega con el Newcastle desde principios de abril y todo apunta a que su etapa en St James’ Park se encamina al final.
Si Gordon se marcha antes del Mundial, Eddie Howe exigirá garantías. El técnico querría dos sustitutos de primer nivel si el club decide hacer caja también con Barnes. No se trata solo de cuadrar las cuentas, sino de no desarmar por completo el frente ofensivo.
Barnes tiene todavía dos años de contrato y el Newcastle aspira a sacar beneficio respecto a los 38 millones de libras que pagó por él en 2023. Sus números avalan esa ambición: 30 goles y 14 asistencias en 120 partidos con las “Urracas”. Y hay un matiz clave: si Gordon se va, Barnes tendría el carril izquierdo prácticamente despejado para hacerse dueño de esa banda.
Según se entiende desde dentro del club, el jugador ya ha recibido aclaraciones sobre su situación. Eddie Howe está encantado con su rendimiento esta temporada y lo considera una pieza importante del proyecto.
Entre la exigencia brutal de una leyenda como Shearer, la necesidad de “refrescar” medio vestuario y el tablero de ajedrez que suponen las posibles salidas de Gordon y Barnes, el Newcastle se asoma a un verano que puede redefinir su identidad. La cuestión ya no es solo a quién vende, sino qué tipo de equipo quiere ser cuando vuelva a rodar el balón.





